Si no puede ver correctamente este mensaje cliquee aquí
Se incluye más abajo versión de este mensaje en formato texto


Ha muerto Fidel

El Comité Directivo y la Secretaría Ejecutiva de CLACSO expresan su profundo dolor por el fallecimiento del gran líder revolucionario y ex presidente cubano, Fidel Castro. Expresamos nuestras condolencias al pueblo de Cuba, a sus trabajadores y trabajadoras, a sus intelectuales y profesionales, a sus dirigentes políticos, sociales y sindicales, a sus luchadoras mujeres, a esa fuente inagotable de esperanza en la Humanidad, que son sus niños y niñas. Cuba llora a Fidel. Y nosotros lloramos con ella. Cuba extrañará a Fidel. Y nosotros lo extrañaremos con ella.

Se ha dicho que, con la partida de Fidel, ha terminado el siglo XX. Quizás algunos aún no hayan comprendido que Fidel no sólo ha expresado el inagotable valor de una vida heroica, sino fundamentalmente la urgencia por construir un mundo nuevo, habitado por hombres y mujeres que lo edifican y lo construyen con la dignidad que se defiende el derecho que todos tenemos a vivir mejor. Fidel era un hombre, como tantos otros. Pero Fidel se transformó, y lo hizo junto a las luchas del inmenso pueblo cubano, en un horizonte, en una promesa, en un destino utópico: el de construir un mundo sin injusticias, sin exclusiones, sin explotación; un mundo emancipado, liberado, solidario. El siglo XX ha terminado, sin lugar a dudas, vaya a saber cuándo. Pero Fidel sigue y seguirá siendo una antorcha que iluminará a todos los que luchemos por la igualdad, a todos los que nos alimentemos de la esperanza en un mundo más humano, a todos los que hagamos de la lucha contra la explotación, nuestra razón de existir.

Por eso, Fidel seguirá, seguirá y seguirá entre nosotros, entre nosotras. Ayudándonos a ser cada día un poco mejores. Ayudándonos a soñar y a construir una América Latina unida, hermanada, soberana, indestructible ante el poder de cualquier imperio. Una América Latina emancipada y liberada.

Hace tiempo, querido Fidel, que la historia ya te absolvió. Mueren los hombres pequeños, los que no se atreven a soñar, los que no se animan a proyectarse en el futuro. Mueren los necios y los desilusionados. Mueren los que desaparecen cuando dejan de respirar. Tú, Fidel, no has muerto. Simplemente, vivirás ahora en cada corazón, en cada mente, en cada suspiro, en cada brazo, en cada puño, en cada bandera, en cada columna, en cada grito de justicia y de esperanza. Vivirás en la humanidad. Y la historia seguirá haciéndote cada día más inmenso, más presente, más vital.

CLACSO honrará tu memoria. ¡Viva Cuba y viva el pueblo cubano!


Buenos Aires, sábado 27 de noviembre de 2016


Llegó el momento doloroso, para los cubanos y para los hombres y mujeres de buena voluntad en todo el mundo, de la partida física de Fidel Castro Ruz. Conductor insustituible de nuestra revolución en la guerra y en la paz y líder de probada talla mundial. Jamás vaciló en la defensa de los principios que aseguran a su pueblo la dignidad y en enseñarle los secretos de la resistencia de los pequeños, la fuerza de los débiles. Logró sembrar conquistas sociales de excepcional magnitud sin amilanarse por el estrangulamiento económico al cual fue sometido el país. Educó en la práctica de una solidaridad genuina, que ha ganado un reconocimiento merecido en todas las latitudes.

El tramo de historia que consiguió ayudar a moldear, sorteando las agresiones, la intolerancia y los obstáculos levantados desde afuera, la inexperiencia propia y los escenarios fallidos, terminó siendo ejemplar en muchos sentidos. Un ejemplo de ascensión social a considerar por todos los países impedidos de alcanzar la independencia y bienestar que se supone propicie solamente el desarrollo económico. Para los países de la periferia, como habitualmente se nos llama.

El premio de una larga vida le ha permitido, a la hora de su partida, haber sido testigo activo del formidable legado de su paso por la Tierra, y a la vez de los desafíos que quedan por delante para su pueblo y para el mundo del cual le toca ahora partir. Pero que de ningún modo abandonará, por las respuestas que ha dado a tantos problemas y por las preguntas que ha sabido dejar en pie.

Cumplió a cabalidad, como parecería haberle sido destinado, la obra de la vida. De José Martí lo aprendió y desde muy temprano dejó que la inspiración del apóstol guiara sus pasos. Por eso para él «la muerte no es verdad». El término de su ruta lo ha dejado, más que absuelto, inscrito en la historia con caracteres mayúsculos. En fecha tan temprana como 1965, en su carta de despedida a Fidel, Che Guevara, esa luminaria política que creció a su lado, destacaba la dimensión de estadista que le había revelado su actuación para lograr una solución aceptable a la crisis de octubre. Esas señales de excelencia de su liderazgo se multiplicaron en el camino cubano, tan difícil como notable, durante el medio siglo que siguió a aquella despedida. Su huella de gran conductor ha sido sobradamente reconocida por muchas figuras, entre las que cabe destacar a Yasser Arafat, que recibió la solidaridad sin lagunas con la causa palestina, a Nelson Mandela, por el significado que tuvo la colaboración cubana para poner fin al apartheid y cambiar el mapa político del África subsahariana, y a Hugo Chávez Frías, cuya muerte prematura hace que sintamos hoy que nos falta de una definitiva lagrima de dolor. Tan estrecha fue la relación entre los dos.

Despedirse no tiene que significar que digamos adiós. Fidel va a estar siempre con nosotros.


La Habana, 26 de noviembre de 2016


FIDEL

dirán exactamente de fidel
gran conductor el que incendió la historia etcétera
pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto
fidel montó sobre fidel un día
se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte
pero más todavía contra el polvo del alma
la Historia parlará de sus hechos gloriosos
prefiero recordarlo en el rincón del día
en que miró su tierra y dijo soy la tierra
en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo
y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos
y solo contra el mundo levantó en una estaca
su propio corazón el único que tuvo
lo desplegó en el aire como una gran bandera
como un fuego encendido contra la noche oscura
como un golpe de amor en la cara del miedo
como un hombre que entra temblando en el amor
alzó su corazón lo agitaba en el aire
lo daba de comer de beber de encender
fidel es un país
yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro
la Historia arreglará sus cuentas allá ella
pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos
buenas noches Historia agranda tus portones
entramos con fidel con el caballo


Gelman, Juan (2003). Pesar todo (Antología). La Habana: Fondo Editorial de Casa de las Américas. Pág.51



[Versión del mensaje en formato texto]

...........................................

HA MUERTO FIDEL
VIVE AHORA EN LA LUCHA POR UN MUNDO MÁS JUSTO E IGUALITARIO

El Comité Directivo y la Secretaría Ejecutiva de CLACSO expresan su profundo dolor por el fallecimiento del gran líder revolucionario y ex presidente cubano, Fidel Castro.

Expresamos nuestras condolencias al pueblo de Cuba, a sus trabajadores y trabajadoras, a sus intelectuales y profesionales, a sus dirigentes políticos, sociales y sindicales, a sus luchadoras mujeres, a esa fuente inagotable de esperanza en la Humanidad, que son sus niños y niñas. Cuba llora a Fidel. Y nosotros lloramos con ella. Cuba extrañará a Fidel. Y nosotros lo extrañaremos con ella.

Se ha dicho que, con la partida de Fidel, ha terminado el siglo XX. Quizás algunos aún no hayan comprendido que Fidel no sólo ha expresado el inagotable valor de una vida heroica, sino fundamentalmente la urgencia por construir un mundo nuevo, habitado por hombres y mujeres que lo edifican y lo construyen con la dignidad que se defiende el derecho que todos tenemos a vivir mejor. Fidel era un hombre, como tantos otros. Pero Fidel se transformó, y lo hizo junto a las luchas del inmenso pueblo cubano, en un horizonte, en una promesa, en un destino utópico: el de construir un mundo sin injusticias, sin exclusiones, sin explotación; un mundo emancipado, liberado, solidario. El siglo XX ha terminado, sin lugar a dudas, vaya a saber cuándo. Pero Fidel sigue y seguirá siendo una antorcha que iluminará a todos los que luchemos por la igualdad, a todos los que nos alimentemos de la esperanza en un mundo más humano, a todos los que hagamos de la lucha contra la explotación, nuestra razón de existir.

Por eso, Fidel seguirá, seguirá y seguirá entre nosotros, entre nosotras. Ayudándonos a ser cada día un poco mejores. Ayudándonos a soñar y a construir una América Latina unida, hermanada, soberana, indestructible ante el poder de cualquier imperio. Una América Latina emancipada y liberada.

Hace tiempo, querido Fidel, que la historia ya te absolvió. Mueren los hombres pequeños, los que no se atreven a soñar, los que no se animan a proyectarse en el futuro. Mueren los necios y los desilusionados. Mueren los que desaparecen cuando dejan de respirar. Tú, Fidel, no has muerto. Simplemente, vivirás ahora en cada corazón, en cada mente, en cada suspiro, en cada brazo, en cada puño, en cada bandera, en cada columna, en cada grito de justicia y de esperanza. Vivirás en la humanidad. Y la historia seguirá haciéndote cada día más inmenso, más presente, más vital.

CLACSO honrará tu memoria. ¡Viva Cuba y viva el pueblo cubano!

Buenos Aires, sábado 27 de noviembre de 2016

...........................

DEJÓ DE LATIR UN CORAZÓN, VIVE UN PENSAMIENTO INMORTAL

Aurelio Alonso
Casa de las Américas, La Habana, Cuba

Llegó el momento doloroso, para los cubanos y para los hombres y mujeres de buena voluntad en todo el mundo, de la partida física de Fidel Castro Ruz. Conductor insustituible de nuestra revolución en la guerra y en la paz y líder de probada talla mundial. Jamás vaciló en la defensa de los principios que aseguran a su pueblo la dignidad y en enseñarle los secretos de la resistencia de los pequeños, la fuerza de los débiles. Logró sembrar conquistas sociales de excepcional magnitud sin amilanarse por el estrangulamiento económico al cual fue sometido el país. Educó en la práctica de una solidaridad genuina, que ha ganado un reconocimiento merecido en todas las latitudes.

El tramo de historia que consiguió ayudar a moldear, sorteando las agresiones, la intolerancia y los obstáculos levantados desde afuera, la inexperiencia propia y los escenarios fallidos, terminó siendo ejemplar en muchos sentidos. Un ejemplo de ascensión social a considerar por todos los países impedidos de alcanzar la independencia y bienestar que se supone propicie solamente el desarrollo económico. Para los países de la periferia, como habitualmente se nos llama.

El premio de una larga vida le ha permitido, a la hora de su partida, haber sido testigo activo del formidable legado de su paso por la Tierra, y a la vez de los desafíos que quedan por delante para su pueblo y para el mundo del cual le toca ahora partir. Pero que de ningún modo abandonará, por las respuestas que ha dado a tantos problemas y por las preguntas que ha sabido dejar en pie.

Cumplió a cabalidad, como parecería haberle sido destinado, la obra de la vida. De José Martí lo aprendió y desde muy temprano dejó que la inspiración del apóstol guiara sus pasos. Por eso para él «la muerte no es verdad». El término de su ruta lo ha dejado, más que absuelto, inscrito en la historia con caracteres mayúsculos. En fecha tan temprana como 1965, en su carta de despedida a Fidel, Che Guevara, esa luminaria política que creció a su lado, destacaba la dimensión de estadista que le había revelado su actuación para lograr una solución aceptable a la crisis de octubre. Esas señales de excelencia de su liderazgo se multiplicaron en el camino cubano, tan difícil como notable, durante el medio siglo que siguió a aquella despedida. Su huella de gran conductor ha sido sobradamente reconocida por muchas figuras, entre las que cabe destacar a Yasser Arafat, que recibió la solidaridad sin lagunas con la causa palestina, a Nelson Mandela, por el significado que tuvo la colaboración cubana para poner fin al apartheid y cambiar el mapa político del África subsahariana, y a Hugo Chávez Frías, cuya muerte prematura hace que sintamos hoy que nos falta de una definitiva lagrima de dolor. Tan estrecha fue la relación entre los dos.

Despedirse no tiene que significar que digamos adiós. Fidel va a estar siempre con nosotros.

La Habana, 26 de noviembre de 2016

...........................

FIDEL

Juan Gelman
Del poemario “Gotán” (1962)

dirán exactamente de fidel
gran conductor el que incendió la historia etcétera
pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto
fidel montó sobre fidel un día
se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte
pero más todavía contra el polvo del alma
la Historia parlará de sus hechos gloriosos
prefiero recordarlo en el rincón del día
en que miró su tierra y dijo soy la tierra
en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo
y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos
y solo contra el mundo levantó en una estaca
su propio corazón el único que tuvo
lo desplegó en el aire como una gran bandera
como un fuego encendido contra la noche oscura
como un golpe de amor en la cara del miedo
como un hombre que entra temblando en el amor
alzó su corazón lo agitaba en el aire
lo daba de comer de beber de encender
fidel es un país
yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro
la Historia arreglará sus cuentas allá ella
pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos
buenas noches Historia agranda tus portones
entramos con fidel con el caballo

Gelman, Juan (2003). Pesar todo (Antología). La Habana: Fondo Editorial de Casa de las Américas. Pág.51

...........................................

CLACSO
Secretaría Ejecutiva
Estados Unidos 1168 | C1101AAX | Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Tel [54 11] 4304 9145 | Fax [54 11] 4305 0875
clacsoinst@clacso.edu.ar | www.clacso.org