Las políticas públicas de juventud en América Latina han tenido, en las últimas tres décadas, una importante y positiva evolución,visible en la creación (en todos los países de la región) de instituciones gubernamentales de juventud, en la realización de Encuestas Nacionales de Juventud (a nivel nacional y regional), en el diseño e implementación de Planes y Programas Nacionales y Locales de Juventud, en la instalación de Observatorios Nacionales y Municipales de Juventud y en el diseño y la implementación de diversos Planes Sectoriales de Juventud en el campo de la educación, la salud, la inserción laboral, la prevención de la violencia y el fomento de la participación ciudadana, entre muchas otras áreas de similar relevancia.
Sin embargo, aunque se han multiplicado las iniciativas programáticas e institucionales en este campo, las mismas han evolucionado sin la necesaria coordinación y se ha trabajado con enfoques diferentes y hasta contradictorios en los diferentes contextos específicos, por lo que los impactos han sido limitados. Las evaluaciones realizadas han demostrado que la explicación de tales problemas incluye varios factores, entre los que se destacan los vinculados con las limitaciones estructurales para acumular experiencias y lecciones aprendidas (la juventud es una de las pocas condiciones sociales que se pierde con el paso de los años), la tendencia a desarrollar un cierto “activismo” de corto plazo (sin las visiones de mediano y largo plazo, siempre necesarias) y la falta de personal técnico calificado para impulsar proactivamente estas iniciativas.
Sobre este último punto, importa describir –esquemáticamente y en particular– el “estado de situación” de la formación de recursos humanos en el campo de las políticas públicas de juventud, esfera en la cual se constata la ausencia generalizada de espacios permanentes de trabajo, tanto en el campo de las propias instituciones gubernamentales (el tema casi no se trata en las propias Escuelas de Administración Pública), como en lo que atañe a la labor de las diferentes organizaciones especializadas de la sociedad civil y en el campo de las universidades y otras instituciones de educación superior.
Sólo recientemente se han instalado algunos cursos de grado y posgrado en algunas universidades de la región, pero todavía son pocos los países que cuentan con este tipo de iniciativas (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay) y el desarrollo de las mismas todavía no se ha concretado en períodos prolongados de tiempo, que permitan especular con la eventual consolidación de tales líneas de formación rigurosa y sistemática en este campo.
Por ello, la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y la Red de Posgrados en Infancia y Juventud (Red INJU) emprenden esta iniciativa conjunta que pretende encarar la formación sistemática de un amplio conjunto de animadores, técnicos y personal directivo de las instituciones gubernamentales que operan en este campo, a través de un Diplomado Iberoamericano en Políticas Públicas de Juventud (con una carga total de 400 horas en algo menos de un año de duración) que permita, en el plazo de un año, formar a 100 especialistas en la región, certificados por la Universidad de Manizales (Colombia) y la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (Brasil).
Duración y principales componentes
El Diplomado tendrá un año de duración, con el siguiente cronograma:
• Convocatoria: 26 de julio de 2015.
• Inscripciones: 3 de agosto al 28 de agosto de 2015.
• Selección de participantes: 31 de agosto al 7 de septiembre de 2015.
• Duración del curso: 15 de septiembre de 2015 al 1º de julio de 2016.
• Receso vacacional: 18 de diciembre de 2015 al 18 de enero de 2016.