El presente trabajo hace una revisión histórica general de las políticas públicas interculturales de salud y educación creadas en el Ecuador pre “Revolución Ciudadana”, pasando por un análisis de las mismas durante el gobierno del ex presidente Rafael Correa y su intento por colocar a la interculturalidad como centro de las políticas públicas, posteriormente se muestran los cambios que, al respecto, se han sucedido en casi un año de gobierno del actual presidente Lenín Moreno; finalmente se presentan los principales retos encontrados para el mantenimiento y éxito de este tipo de políticas en el Ecuador.
En este sentido, fueron analizados el Plan Nacional para el Buen Vivir 2007-2009, 2009-2013, 2013-2017 y 2018-2021 bajo la adecuación de instrumentos de análisis de políticas públicas proporcionados por autores expertos en el tema junto a un análisis documental histórico.
El Ecuador es un país intercultural y plurinacional, en él conviven 13 nacionalidades y 20 pueblos indígenas que históricamente han sufrido desigualdad, inequidad social, racismo y discriminación, la lucha por la reivindicación de los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas, en Ecuador, como en toda latinoamérica, es una lucha centenaria. El Estado ha intentado de múltiples maneras atender las necesidades específicas de estos pueblos, sin embargo, grandes brechas de desigualdad se mantienen afectando mayoritariamente a estos grupos de la sociedad.
Uno de esos intentos fue el reconocimiento estatal de los saberes ancestrales fue, la validación de su importancia para el desarrollo del país y su incorporación plena al diseño de políticas públicas en el Ecuador, pero ello es un proceso relativamente joven (2008), de allí la actualidad de estudiar este tema.
A partir de la puesta en vigencia de la Constitución de 2008, que reconoce a la nación del centro del mundo como un país intercultural y plurinacional, se hace necesaria la creación de un marco institucional y un programa de políticas públicas que logre el amplio despliegue de los conocimientos que los pueblos originarios aportan. Aparece por primera vez también en 2008 la noción del Sumak Kawsay o Buen Vivir, pilar de los conocimientos ancestrales, en la propia Carta Magna y en el Plan Nacional para el Buen Vivir 2007-2009. Ello hace que estos saberes se constituyan en un eje que atraviesa transversalmente todo el proyecto social, político, económico y cultural en el cual se desarrollará la nueva sociedad ecuatoriana de la Revolución ciudadana.
La importancia que convoca esta investigación se da por la necesidad de aportar ideas relevantes para la comprensión de la situación actual que atraviesan estas políticas públicas, una cuestión que, debido a la centralidad que le otorga la Constitución, encuentra en el Ecuador un campo de innovación, aprendizaje y reflexión. Esta nueva forma de hacer políticas, recién comienza a diferenciarse de la hecha por anteriores gobiernos, siendo preciso fundamentarla dentro del nuevo marco conceptual que corresponde al mandato constitucional. Cabe mencionar que el Ecuador está viviendo un momento político de inestabilidad, donde lo que está en juego son precisamente las políticas adoptadas durante los 10 años de Revolución Ciudadana.
Las políticas que constituyen objeto de análisis en este trabajo son las referentes a salud y educación intercultural, pues tocan los puntos más débiles y más demandados desde los pueblos indígenas hacia el Estado.
La educación intercultural bilingüe comenzó a funcionar en el Ministerio de Educación en el año 1988; mientras que la salud intercultural comienza a insitucionalizarse en el Ministerio de Salud en 1999 ambas como nuevas alternativas que respondan a las particularidades culturales y lingüísticas del Ecuador.
Tanto la salud intercultural como la educación intercultural han sido y son banderas de lucha de las organizaciones indígenas del país, durante estos años han conseguido conformarse como políticas públicas, sin embargo, parecen debilitadas y reflejan cada día más un multiculturalismo neoliberal que plantea reflexiones y retos para la Academia.
Se concluye principalmente que la relación políticas públicas y saberes ancestrales es débil en la práctica efectiva de las políticas, principalmente porque el aparato estatal ecuatoriano no cuenta la infraestructura necessária para implementar correctamente estas políticas, lo que lleva a que cada vez más éstas no sean tomada en cuenta y sean sólo usadas y abusadas discursivamente.