La tercera Región de Atacama en Chile, ha sido escenario de diversos mega proyectos productivos en las últimas décadas, los cuales han ocasionado una serie de problemas en los sistemas socio ecológico en un contexto de zona desértica. Entre los principales eventos emblemáticos de conflictos y resistencias sociales, podemos identificar el proyecto de Pascualama (mega minería) como un caso interesante de análisis para comprender los fenómenos de relaciones de poder, resistencias y subjetivación en torno a los problemas ambientales. A través de la revisión del concepto de gubernamentalidad, se expondrá las estrategias de poder de los actores en cuestión, los mecanismos de subjetivación y las resistencias. Con esto se busca dar cuenta de los dispositivos de poder, como las leyes, instituciones públicas, normativas y reglamentos que sientan las bases estatales en torno a la relación sociedad/naturaleza, los mecanismos de subjetivación que operan a través de los discursos que definen como establecer un régimen de verdad en torno a estos temas; y las resistencias que los actores han manifestado en distintos niveles de intensidad, pero en un mismo territorio.
Como conclusiones, es interesante la función del estado en este caso. Para efectos del análisis del caso, los dispositivos de poder fundamentales que dan cabido al proyecto en cuestión tienen su apoyo en un régimen de discursos que están enunciados en diferentes documentos que conforman una memoria de pautas de “conducción de conductas” respecto a lo ambiental. Estos documentos y registros están principalmente enunciados en las leyes y códigos respectivos, tales como el de minería y agua, y en función de estos; es que las acciones de los actores involucrados se desarrollan, son las “reglas del juego”. En esta misma línea, la Ley General de Bases del Medio Ambiente (19.300), también constituye parte importante de estos enunciados que se enmarcan en lo que denominamos el “paradigma de la capitalización de la naturaleza” (Leff, 1995), en donde se restringen todas las otras posibilidades de entender el agua y medio ambiente como bienes comunes reales.
Así, todas estas normas jurídicas constituyentes del modelo neoliberal chileno son las que dan vida a los organismos estatales, tales como Ministerio del medio ambiente, dirección general de agua, entre otros; que son a los que tantos la empresa como las organizaciones de resistencia al proyecto, acuden de algún modo para manifestar sus acciones. Por tanto, la empresa tratará de ceñirse a los mandatos de este Estado en el marco del modelo neoliberal y por el contrario parte las organizaciones le demandarán al Estado el cuidado del medio ambiente y el agua.
Por otra parte, luego de posicionado el rol del estado, un análisis más micropolítico que nos permite el concepto de gubernamentalidad, nos dará luces de los distintos organismos en coordinación para ejercer diversas fuerzas en función de los intereses de los “actores privados” que se dan cita en estas formas de gobierno. Particular interés reviste para este caso, el rol de la CONADI en cuanto es capaz de avalar o no la organización de las etnias en cuestión, dándole validez a algunas por sobre otras a través de una serie de mecanismo burocráticos que generan una forma sujeto diaguita y/o colla. Al respecto podríamos analizar ¿qué es lo Colla o lo Diaguita en la actualidad bajo estas formas de gobierno que administran lo ambiental?; y como se ejercen procesos de subjetivación dirigidos a la identidad de estas etnias.
Por último, la disposición de los enunciados discursivos es fundamental para entender el caso. Por un parte, hay un bloque de enunciados economicistas del agua esgrimidos por el Estado y la empresa y tenemos otro bloque que levanta un enunciado contrapuesto, y en atención al agua no como un “recurso” sino como la vida misma. El “agua vale más que el oro”, es la frase que resume esta idea, y claramente responde a un sujeto local, al campesino que vive de la agricultura y al habitante del desierto que sabe lo que significa el agua en un lugar donde no abunda.