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Resumen de ponencia
PENSAR LA RECREACIÓN EN AMÉRICA LATINA Y LA NARRATIVA DE LA DECOLONIALIDAD

*Alixon Reyes



Pensar la recreación en y desde América Latina es una posibilidad ineludible que no debemos perder ante la cuestión de la imaginación y la concreción de una nueva configuración de América Latina, la del siglo XXI, una no dependiente, una América Latina realmente libre, soberana, reconocida en su ancestralidad, en su cotidianidad, en las opciones para construir sus propios caminos en aras de generar condiciones en pro del vivir bien y la felicidad de los pueblos.
Y es que, pensar la recreación se impone hoy como agenda prioritaria en el plano cultural debido a que las revoluciones se gestan partiendo desde los planos mentales hasta llegar a los planos materiales (Cortázar, 1983), además de que se impone esto como necesidad para decolonizar el pensamiento y los imaginarios que nos orientan como sociedad. Siendo así, el pensamiento, la teoría, amerita una conciencia crítica como sustento de una praxis coherente. Y, en este sentido, bien vale la pena recordar a Marx, para quien la praxis contiene tres elementos, a saber: la teoría, la práctica social, y el compromiso revolucionario.
Hablar de recreación como se pretende en esta oportunidad no nos ancla a pensarla desde las coordenadas de las lógicas de consumo del mercado, desde las casetas de los grandes malls, o desde los estacionamientos de las grandes salas de cine o casinos, etc., por el contrario, nos lleva a pensarla desde las esferas de la cotidianidad, desde los registros comunitarios, desde las prácticas familiares y personales, desde los nutrimentos culturales pluridiversos de las regiones, desde los senderos ocultos de las historias locales, y desde las prácticas de organización y empoderamiento popular allende los espacios de convivencia y el espacio público. De esta forma se comprende que no se trata de la diversión desechable, sino que tiene que ver con la reconfiguración del Estado, se trata incluso de la gobernanza, de la oportunidad de pensar nuestras vidas en la comunalidad, en la construcción autónoma de nuestros propios registros cotidianos. Y, hacerlo desde nuestras realidades, desde nuestros espacios, desde nuestras historias invisibilizadas, es la premisa en América Latina. Ese es el itinerario en esta oportunidad, es ese el propósito. No obstante, comprendo que plantear y hacer tal cosa en momentos como los que vivimos en América Latina y especialmente en Venezuela, genera sospechas en los círculos de estudio que custodian las costumbres y tradiciones del euroccidentalismo. Me refiero a aquellas de las llamadas sociedades del conocimiento que se asumen como cónclaves, como censores del saber y el hacer humano y que se asumen impermeables a cualquier otro proceso de raciocinio. Ante tal panorama vale destacar que, a pesar de que por mucho tiempo fue invisibilizado, existe en América Latina una forma otra de pensamiento con la fortaleza suficiente como para interrogarnos, comprendernos, inventarnos y reinventarnos desde otras plataformas, diferentes a las que siempre fueron erigidas, impuestas y protegidas por los sistemas de interpretación del mundo anglosajón y el mundo colonialista. Simón Rodríguez, José Carlos Mariátegui, José Martí, Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara, Hugo Chávez, Arturo Roig, Leopoldo Zea, Augusto Salazar Bondy, José Vasconcelos, Enrique Dussel, Eduardo Galeano, Horacio Cerutti, Ludovico Silva, Edgardo Lander, Walter Mignolo, Néstor Kohan, entre muchos otros, antes y después, han sido y son una expresión remanente de quienes se han aprestado al reconocimiento de quienes somos como cultura autónoma, original y originaria. En tal sentido, pensar la recreación en y desde nuestra tierra, en y desde nuestra ancestralidad, en y desde nuestras culturas, en y desde nuestras cotidianidades, en y desde nuestras realidades históricas pasadas y presentes, reconociendo incluso la impronta de la huella anglosajona, se convierte en una urgencia hoy. Y, ¡créanlo!, ya se levantarán mil voces en señal de defensa del canon euroccidental…
Blasfemia, herejía, cuasi-filosofía, teoricismo, academicismo, intelectualismo inorgánico, dogmatismo; son estos algunos de los variados epítetos que se han empleado para intentar invisibilizar, silenciar, minimizar, intimidar, desmerecer, y, en cierto punto desacreditar las posibles contribuciones del ideario latinoamericano que se plantea para el debate público. Y en realidad esto se entiende en palabras de Romano (2015), y es así en tanto él sostiene: “se silencia, se oculta y se tergiversa el conocimiento que podría ayudar a los ciudadanos a comprender su entorno, la sociedad en la que viven, y actuar racionalmente sobre ella” (p. 412). Quizá suceda también como dice Néstor Kohan (2003), el poder ha establecido un perímetro de lo pensable y lo discutible, pero se trata entonces de un perímetro muy amplio y sigue estando cercado. Hay temas que parecen malditos, temas proscritos, nombres que suenan a prohibidos, abordajes intocables, pareciera que sagrados y por tanto inaccesibles e imposibles para los mortales.




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* Reyes
Núcleo de Investigación en Pedagogía del Movimiento "Prof. Darwin Reyes" - NIPEM. Maturín, Venezuela