MARCO DE REFERENCIA CONCEPTUAL
Imaginarios sociales del desarrollo local de jóvenes organizados
El desarrollo local como construcción social
La violencia como condicionante para la participación de jóvenes
Jóvenes en organizaciones políticas: participación estratégica en el desarrollo local
ALCANCE
Esta investigación es de carácter académico, surge a partir del planteamiento del objetivo general: describir los imaginarios sociales sobre el desarrollo local de jóvenes miembros de organizaciones políticas del municipio de Mejicanos. El estudio es de carácter descriptivo, es decir que permite exponer la realidad experimentada por las y los jóvenes, conocer los significados y las interpretaciones de las experiencias vividas como joven organizado, a partir de sus propias palabras.
METODOLOGÍA
Se empleó metodología cualitativa, una de las técnicas principales fue la entrevista semiestructurada, la cual permitió ampliar, profundizar o aclarar sobre elementos que surgieron durante la conversación. Asimismo se recurrió al análisis y triangulación de información de fuentes secundarias.
RESUMEN
El estudio de los imaginarios sociales contribuye a diagnosticar potencialidades y limitantes, apreciar elementos que permiten reforzar, reconstruir o de-construir órdenes y entramados simbólicos de un grupo social o una determinada sociedad sobre el desarrollo local (Castoriadis, 1997). La abstracción de las representaciones abona o reconstruye el imaginario social de desarrollo lo cual es relevante para mejorar la práctica del desarrollo local.
Según datos oficiales, la población joven en El Salvador representa aproximadamente el 31.8% del total de habitantes. En el caso de Mejicanos; municipio de investigación, constituyen el 26.25% del total de la población.
En ese municipio existen diferentes tipos de expresiones organizativas de jóvenes, uno de esos tipos es la organización política. En términos generales las organizaciones políticas de jóvenes asociadas a la promoción y exigencia de derechos, se caracterizan por estar conformada por hombres y mujeres; sin embargo, son los hombres quienes representan la mayoría de participantes, las edades oscilan entre los 12 y 25 años. En general son las mujeres quienes más dificultades tienen para incorporarse a estos espacios, ya que socialmente se les atribuye actividades domésticas como responsabilidad de ellas o se determina su rol en función de la sexualidad. El grupo familiar es un actor clave que motiva o desmotiva la organización de la población joven.
Una de las representaciones sociales gira en torno a la caracterización ideal de la organización, entre los elementos que aspiran de ella son: consolidada, sin distinción de sexo, autónoma, empoderada socialmente, en un contexto con menos violencia y delincuencia.
Las características identificadas en las organizaciones de jóvenes difieren a lo que la sociedad expone sobre la idea del joven en la actualidad “joven violento o joven rebelde”. Por el contrario; ellas y ellos se definen como jóvenes “con capacidades intelectuales que se dan a demostrar, no sólo en el ámbito educacional, sino que en la manera artísticas”. Se denota preocupación constante por de-construir ideas sociales sobre ser joven, en contraste se presentan con una imagen muy positiva de serlo. En el discurso de la población entrevistada se observa ansiedad de “demostrar” que son diferentes a la imagen que la sociedad tiene de ellos, especialmente la población adulta. Esto muestra que los jóvenes deben hacer doble esfuerzo para posicionarse, ser reconocido y “ganar” un espacio de participación social.
Los diferentes tipos de violencias vivenciados por la población joven trastorna su cotidianidad como seres individuales: caminar por la calle, visitar a familiares o amigos de otra zona, ir a trabajar, restricción a obtener un empleo por vivir en un municipio con altos índices de violencia, ir a estudiar, actividades recreativas, etc. Pero también afecta al colectivo: en la participación, limitada libertad para movilizarse en el territorio, la represión por parte de agentes de seguridad pública, etc. No sólo es la violencia directa o física la que identifican, además tienen claro que la desigualdad, la exclusión, la falta de oportunidades y la discriminación hacia el joven, es también una forma de violencia.
Asumir en el discurso y en la práctica la equidad de género parece ser uno de los principales retos de las organizaciones de jóvenes. La discriminación de las mujeres se produce de manera individual y colectiva, deliberada e inconsciente, de manera directa o a través del funcionamiento del sistema social (Lamas, 1996).
Más allá de la identidad colectiva que les representa como espacio organizativo, está la identidad con lo local, que constituye un componente estratégico en las representaciones de desarrollo de la población joven. La población entrevistada manifiesta rasgos de reconocimiento e identidad con lo local. Lo “local” entendido como el ámbito, donde confluyen diversos actores que desde sus diferencias y coincidencias se disponen a definir un proyecto político compartido (Carvajal, 2011).
Tanto a nivel jurídico como social, las instancias públicas tienen la obligación de velar por el bienestar de los habitantes del territorio, a nivel local compete directamente al gobierno municipal. Si bien el gobierno municipal es un actor clave para impulsar el desarrollo (Umaña, 2002), si bien hay avances en términos legislativos, en la práctica la población joven organizada lo identifica como un actor indiferente, distante o como obstaculizador ante las propuestas o demandas de la juventud. La actuación desde un enfoque adultocéntrico y ejercicio vertical del poder por parte del gobierno municipal contraría todo proceso de desarrollo local.
Es en el territorio, donde se plantea la participación de la población como uno de los ejes del proceso de desarrollo local y una de las formas para ejercerla es a través de la organización de carácter político. A juicio de los jóvenes ni el gobierno central y ni el gobierno local, planifican desde el conocimiento del territorio, por lo tanto y especialmente como población joven se les invisibiliza para la toma de decisiones. La lectura de sus expresiones en torno a la participación lleva a percibir inquietud por el desarrollo de su municipio, se identifican como los conocedores de las problemáticas del territorio porque la viven diariamente y aspiran ser parte de la solución. Estos elementos reflejan que una de las representaciones sociales que tiene la población joven organizada del desarrollo, es que la planificación se hace desde el conocimiento de las especificidades del territorio.
Existen diversos enfoques desde el cual se aborda la juventud, a partir de las expresiones de las y los jóvenes, el enfoque tradicional parece ser el que predomina en el municipio de Mejicanos, el cual se caracteriza porque las políticas en general y especialmente las orientadas a la población joven tengan un carácter adultocéntrico, asistencialista y excluyente, dado que desde la reflexión de la población joven no se les hace plenamente partícipe de estos procesos. Por una parte sienten y piensan que son vistos como población en riesgo “objeto peligroso” o como esperanza del futuro “postergación de ciudadanía” (Lemus, 1998), pero es débil o limitada la relación en términos de población con participación activa en el desarrollo.
La horizontalidad e inclusión son dos puntos de partidas para el desarrollo local, demanda por tanto trascender de la homogenización y sectorización de la población joven, superar el sesgo de parcializar la realidad y desmitificar que la población joven no está interesada en participar o reflexionar sobre su realidad. Por otra parte la gestión de políticas públicas requiere de la aplicación efectiva y articulada de acciones y de estrategias que partan desde los saberes de los habitantes en lo local.
Para concluir, se puede decir que en el municipio de estudio los jóvenes organizados cuestionan la práctica actual de desarrollo que se caracteriza por ser vertical, excluyente, sectorial, asistencialista, inequitativa y de corto plazo. Contrario a eso manejan un imaginario que se acerca al deber ser del desarrollo local, que describen como participativo, planificado desde el conocimiento de los actores en el territorio, inclusivo, autónomo, colectivo, equitativo, con acceso a derechos básicos, libre de todo tipo de violencia y con el gobierno local cercano, comprometido, responsable, transparente. En ese sentido se observa al gobierno local como actor clave para el desarrollo local, debe propiciar el análisis amplio sobre la realidad y diversidad de jóvenes, que parta de los intereses, motivaciones y necesidades de esa población, a partir de lo cual se amplié la visión y abordaje de las intervenciones de manera ética y responsable.
REFERENCIAS
Carvajal B. A. (2011). Desarrollo Local: Manual Básico para Agentes de Desarrollo Local y otros actores. Málaga, España: Primera edición digital
Castoriadis, C. (1997) El Imaginario Social Instituyente, Revista Zona Erógena. N°. 35, 9
DIGESTYC. (2007). Censos Nacionales VI de Población y V de Vivienda. El Salvador.
Krauskopf, D. (2011). Enfoques y Dimensiones para el Desarrollo de Indicadores de Juventud. Última Década(34), p. 51-70
Lamas, M. (2000). Diferencias de sexo, género y diferencia sexual. Revista Cuicuilco.
Lemus, R. B. (1998). Hacia una Sociología de la Juventud. Algunos elementos para la deconstrucción de un nuevo paradigma de la juventud. Última Década, 7.
Umaña, C. (2002). Tendencias y Actores del Desarrollo Local en Centroamérica. San Salvador: FUNDAUNGO.