Esta propuesta, tiene como centro de investigación el problema de la recepción de procesos políticos, su significación e impacto en actores políticos que se encuentran en pleno proceso de construcción de su proyecto político-programático y estratégico. Propone indagar la trayectoria de la izquierda chilena a partir de la recepción de procesos políticos latinoamericanos desencadenados entre la década del 50’ y 60’ del siglo pasado. Estimamos que el particular ciclo histórico experimentado por la izquierda chilena a partir de la ilegalidad del Partido Comunista de Chile (1948), la reunificación del socialismo chileno, la emergencia de los referentes electorales y programáticos como el Frente de Acción Popular (1956) y la Unidad Popular (1969), así como la construcción de su proyecto de “vía chilena al socialismo”, se vio permeado y alimentado por los conflictos y las dinámicas políticas más significativas de nuestro continente, sobre todo, de aquellos esfuerzos coincidentes con los diagnósticos realizados por los partidos chilenos respecto a la realidad latinoamericana y las alternativas para superarla.
La gran mayoría de las investigaciones sobre la izquierda chilena, por los enfoques, experiencias y espacios de intervención estudiados, actores indagados, así como por las preguntas y conclusiones que emanan de ellas, tienden a reforzar “el particularismo chileno” tan ampliamente desarrollado a nivel macro por la historiografía tradicional chilena, la cual establece un inusual camino propio de la dinámica nacional respecto de la realidad latinoamericana en general, estableciendo con ello una serie de mitos relativos a la temprana creación del Estado-Nación chilena, la larga estabilidad política institucional, ajena a los hechos o ciclos de violencia política, característicos y endémicos en países de la región; la ausencia de populismo; el constitucionalismo de las fuerzas armadas chilenas, la práctica y tradición democrática de las clases dominantes y la derecha chilena, la inexistencia de la corrupción, entre otros aspectos de la vida nacional.
En nuestro caso de estudio, esta tendencia explicativa presenta la formulación y desarrollo de “la vía chilena al socialismo” por parte de los principales partidos de la izquierda chilena (socialista y comunista), como una posibilidad y una muestra más de ese particularismo. Como una experiencia y proceso político de construcción eminentemente nacional, con un gran protagonismo de actores y estructuras nacionales (jurídica-política), posible de realizar y proyectarse gracias a las tradiciones y dinámicas políticas estrictamente locales, las cuales habrían permitido la formulación y despliegue de este proyecto único en el mundo por parte de la izquierda chilena.
Nuestra propuesta de investigación, busca justamente problematizar estas lecturas y comprender la trayectoria de la izquierda chilena durante el proceso de formulación de su proyecto estratégico, a partir de un escenario político más amplio de análisis, que considere los procesos, las transformaciones económicas-sociales y los conflictos político regionales, la movilidad y conexión de la izquierda chilena con las principales dinámicas y experiencias políticas latinoamericanas.
En definitiva, proponemos investigar, en el marco de la formulación del proyecto programático y estratégico de la izquierda chilena, la vinculación, recepción y re-significación realizada por ésta, respecto de procesos políticos que trascendieron las propias fronteras nacionales en donde se presentaron, ya sea por el significado de las transformaciones llevadas adelante o por los vínculos y debates políticos que se generaron a partir de ellos, cruzando y conectando la historia de nuestro continente, entre 1950 y 1970.
Desde el punto de vista metodológico, analizaremos la recepción que hacen socialistas y comunistas chilenos respecto de la Revolución Boliviana de 1952 y el Gobierno de Jacobo Árbenz en Guatemala. Así, la recepción y significación de estos procesos por parte de la militancia comunista y socialista, hicieron que éstos se convirtieran en importantes insumos para su discusión programática y estratégica.
Estos procesos y experiencias de las izquierdas latinoamericanas, impactaron de manera desigual entre los partidos y la militancia chilena, generando una resignificación heterogénea de ellos, lo cual operó como un punto permanente de fricción entre comunistas y socialistas, sobre todo, respecto de discusiones y acuerdos en torno al rol de los diferentes actores políticos y sociales, las alianzas políticas, el carácter de la revolución y las vías para lograrla.