Chile es un país de riesgos socioambientales, también es un país diverso, Chile es un país desigual, Chile es un país de incertidumbres, incertidumbres también mías. Durante el 2014 al 2017 en el contexto del Fondecyt/Conicyt 1140672 recorrimos la Región de Los Lagos conversando con diversos actores: funcionarios públicos, dirigentes sociales, dirigentes de movimientos sociales, habitantes del territorio, para conocer su percepción del cambio climático, del gobierno y de sus propias formas de organización, más que resolver las inquietudes generadas del proyecto a mí me nacieron más, también tensionar mi manera de ver en cómo se formulaba una política pública, cómo se ejecutaba la misma y de qué forma podíamos aportar a las vivencias no tan positivas que visualizábamos en el territorio, sé que desde la academia no podemos mejorar mundos, pero considero que tenemos la responsabilidad de aportar aquello. Ejemplo, no es posible que durante un problema tan catastrófico como lo fue Marea Roja en Chile durante el 2017 quedasen excluidas mujeres de políticas sociales de apoyo ante el problema, solo porque su trabajo tradicional, ser recolectoras de orilla, no estuviese considerado como una fuente laboral formal dentro de los registro de pesca artesanal del país.
Por lo mismo, gracias a mi activismo feminista y mi participación de la Especialización Internacional Epistemologías del Sur de CLACSO, consideré la necesidad de que mis incertidumbres las podía utilizar como energías nuevas para aportar al mundo, el tema es ¿Cómo? Claro, cómo analizo un modelo de gestión de desastres desde la noción de interseccionalidad ¿Cómo avanzo? ¿Cómo no avanzo? Definitivamente ¿Cómo debo hacerlo?
Es por esto que en el siguiente trabajo quiero discutir entramados teóricos y metodológicos para definir un modelo de investigación, colocando un especial énfasis a la importancia de visibilizar los discursos de las personas como saberes fundamentales, destacando también lo fundamental de mantener relaciones de horizontalidad con las personas participantes de la investigación. La propuesta es tensionar tres conceptos interrelacionados: Gestión de riesgos de desastres socioambientales, gobernanza ambiental e interseccionalidad. La Gestión de Riesgos de desastres socioambientales, en un primer momento, será entendida tal como lo desarrolla conceptualmente la OCDE/CEPAL (2011), entendidas como las concepciones de riesgos elaboradas por actores institucionales y sociales, donde existen normas y reglas que determinen la forma de gestionar los organismos y recursos establecidos para el desarrollo. Mientras que la gobernanza será entendida como un proceso estructurado mediante el cual diversos actores públicos, privados y sociales, se coordinan eficiente y eficazmente en el despliegue de políticas consensuadas en pro de un objetivo de interés público, donde aquella coordinación puede ser tanto a/desde la escala local hacia otras escalas como nacionales o internacionales, o viceversa, dependiendo el caso (Rhodes, 1996; Velázquez; 2005; Aguilar, 2007; Valdivieso, 2014; Blanco y Gomá, 2003; Natera, 2004; Comisión Europea, 2001;Whittingham, 2010).El lector puede apreciar que existe una similitud en las nociones antes mencionadas, sin embargo, es importante aclarar que la gobernanza es un proceso de gobierno mientras que la gestión de riesgos de desastres socioambientales son instrumentos para el bueno gobierno en este caso de desastres socioambientales, por tanto uno no debería primar sobre otro, al contrario, deberían verse como una complementariedad. Por otro lado, la interseccionalidad en palabras de Lugones (2008) responde a la separación categorial existente en las ciencias sociales coloniales, aclara que no es lo mismo conocer a la ‘mujer negra’ en el sentido de ‘mujer’ más ‘negra’, que desde el acercamiento apreciar la experiencia de ser ‘mujer negra’ en sociedades como las nuestras. “La interseccionalidad nos muestra este vacío (…) Solo al percibir género y raza como entretramados o fusionados indisolublemente, podemos realmente ver a las mujeres de color” (Lugones, 2008 pp.82) En este sentido, la interseccionalidad da cuenta que existen diferencias analíticas a la hora de escribir sobre mujeres blancas, mujeres negras, mujeres indígenas, las cuales deben superarse; es lo que se refuerza desde las epistemologías del sur, la interrelación entre género, raza y clase social, para que existan reivindicaciones atingentes a la realidad de las mujeres no blancas, siendo en tal sentido, para objetos de esta investigaciones, el concepto más adecuado para dar sentido a las necesidades propias de mujeres y grupos vulnerables a la hora de experimentar desastres socionaturales.
Este modelo estaría elaborado para ser aplicado en contextos como la Región de Los Lagos de Chile, que se caracteriza por ser una región con personas con escasos recursos económicos, donde viven personas pertenecientes a pueblos originarios, conviven nuevas situaciones de migración de personas afrodescendientes con barreras idiomáticas, existen inequidades evidentes entre hombres y mujeres, por tanto, aquello es necesario visibilizarlo dentro de na trenza de percepciones e ideas.