Los estudios de género se han vuelto cada vez más socorridos en el mundo académico y han impactado en diferentes ámbitos de desarrollo profesional. Ya sean investigaciones desde diferentes perspectivas disciplinares, acciones gubernamentales o legislaciones, pueden ser catalogadas como “ciegas al género” si no desarrollan una visión crítica de las relaciones socioculturales que fundamentan la discriminación y violencia hacia mujeres y hombres. Quienes pretenden realizar un análisis de una situación, condición o problemática social, deben acercarse a las manifestaciones sociales e intelectuales que a lo largo de la historia han permitido “visibilizar” la situación de sumisión de las mujeres, así como la discriminación a hombres que no adoptan los modelos de masculinidad dominantes. Es por ello que la postura crítica feminista así como la perspectiva de género forman parte de los enfoques teóricos-metodológicos del análisis político contemporáneo. Aunque con una tradición de más de 300 años, el feminismo generalmente no es reconocido en su faceta de perspectiva analítica, sino sólo como un movimiento social exclusivo de mujeres. Pero la tradición de pensamiento feminista puede ubicarse con claridad en torno a las ideas de autonomía, igualdad y solidaridad de la Ilustración, esto es, cuando surgen los grandes universalismos políticos que transforman a los súbditos y siervos en verdaderos sujetos políticos. El feminismo y la perspectiva de género han permitido cuestionar la supuesta “objetividad” o “neutralidad” de los postulados teóricos de ciencias como la Ciencia Política, es decir, han identificado los sesgos androcéntricos en todo el proceso de investigación científica. Este posicionamiento teórico permite identificar las relaciones de poder basadas en el sistema sexo-género y las normas y prácticas que reproducen la desigualdad basada en el sexo, la identidad sexual y la preferencia sexual. Además, se ha reconocido al movimiento feminista como una de las grandes revoluciones pacíficas de los últimos dos siglos, lo que lo convierte en temática pertinente y obligatoria para las y los estudiantes formados en esta disciplina. En este sentido, la propuesta de investigación surge del interés de conocer cuál ha sido la incidencia de la teoría de género y la teoría feminista en la enseñanza de la Ciencia Política en diferentes instituciones de educación superior en América Latina. Partimos del supuesto de una tradicional enseñanza “androcéntrica” de la disciplina manifiesta en tres sentidos principalmente: 1.Reproduciendo una supuesta universalidad de los estudios políticos, cuando en realidad ha eximido la vivencia de las mujeres y de la comunidad de la diversidad sexual encerrándolas en una esfera privada “apolítica” o sin relevancia alguna, 2.Ignorando las aportaciones de mujeres y hombres que, desde la tradición feminista y/o de la Teoría de Género, han asumido posiciones críticas a los postulados clásicos de la Filosofía Política, Teoría Política y Metodología de Investigación, y 3.Menospreciando la presencia de las mujeres en los movimientos sociales, específicamente, la trascendencia del movimiento feminista y otras luchas sexo-genéricas y su incidencia en los debates teórico-políticos clásicos y contemporáneos. El feminismo académico en algunas instituciones de educación superior no sólo se proclama sino se enaltece como una muestra de la pluralidad de opiniones y también se le reconoce la generación de conocimientos generados desde esta teoría crítica. Sin embargo, en muchas otras instituciones ser feminista se oculta debido al rechazo social derivado de mitos e ignorancia tanto del movimiento como del enfoque teórico mismo. Principalmente hemos encontrado resistencia a esa dualidad del feminismo. Las investigadoras comparten la formación disciplinar, metodologías, las aportaciones teóricas de los compañeros de trabajo. Desde las mismas posturas epistemológicas, recurriendo a las definiciones y conceptos seguidos por una tradición teórica de cada área disciplinar, retomando los marcos de análisis establecidos por convencionalidad científica. Sin embargo, el interés de esta investigación toma la interrogante: ¿el conocimiento transmitido en la práctica docente incorpora la visión, experiencia y problemática de los cuerpos sexuados? ¿O ha forjado las generalizaciones desde una visión androcéntrica del mundo? En este sentido, el objetivo general de la investigación es analizar el grado de permeabilidad a la perspectiva de género y feminista de los programas educativos de licenciatura en Ciencia Política en América Latina (AL), esto es, cómo se han incorporado los temas relacionados con mujeres y diversidad sexual, la teoría política feminista y la metodología feminista en la práctica educativa de pregrado en América Latina: Incorporación de materias obligatorias y optativas en el plan de estudios; manejo de autoras/es y contenidos relacionados en el resto de las materias; desarrollo de tesis de investigación con perspectiva de género o feminista; presencia de profesoras y profesores con líneas de investigación especializadas; entre otras dimensiones de análisis derivadas del marco teórico y que se incorporarán en un instrumento (encuesta) de aplicación a los responsables de las licenciaturas. La investigación realizará una propuesta original de “medición” de dicha permeabilidad a través de un análisis comparado de los programas educativos de Ciencia Política de 20 universidades de América Latina.