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Resumen de ponencia
Se cocina una nueva receta en el discurso Político Mexicano del patrimonio culinario

*Brisol Garcia



Resumen
Esta ponencia analiza cómo se va conformando una versión oficial acerca de la cocina tradicional como patrimonio de la humanidad. En esta línea, mediante el discurso oficial político mexicano se instauran nuevos vocablos y actores a la práctica de la cocina. Después de que se celebraron 13 Encuentros de cocina tradicional en Michoacán, por primera vez durante el discurso político en el 1er Encuentro Nacional de Cocineras Tradicionales, que se celebró en la ciudad de Morelia del 21 al 23 de agosto 2015, se alude a que los artesanos de México no son solo alfareros sino que además son cocineros tradicionales, a su vez se señaló que las cocineras tradicionales son igualmente artesanas. Una de las razones, quizás la más evidente para proyectar a la cocina tradicional como un producto es su necesaria inclusión en un circuito comercial. Para ello, se requiere legitimar la oferta de la cocina a partir de la participación de restaurantes, las escuelas culinarias y los chefs (en su mayoría hombres), así como otorgar un valor agregado al patrimonio de la cocina al considerar a las artesanías o al menaje donde se comen y se degustan los platillos. Pero, otra razón menos visible del porqué de la inclusión de vocablos y por ende de la inserción de nuevos actores y elementos a la práctica de la cocina tradicional en el discurso y acción de los políticos es la lucha de intereses que se da entre los actores en su intento por legitimarse para obtener más capitales, poder simbólico o recursos.
Palabras claves: Cocina tradicional, patrimonio, discurso, cocineras tradicionales, cocineros artesanos.

Introducción
Después de que se realizaron 13 Encuentros de cocina tradicional en Michoacán, por primera vez en el 1er. Encuentro Nacional de Cocineras Tradicionales que se celebró en el centro de convenciones en la ciudad de Morelia del 21 al 23 de agosto 2015, durante el discurso político oficial de inauguración se aludió a que las cocineras tradicionales son también artesanas y que los artesanos son además cocineros tradicionales. Por lo cual a los artesanos del país se les reconoció y legitimó como los portadores o practicantes de la manifestación cultural de la cocina tradicional, hoy patrimonio cultural intangible de la humanidad (en adelante PCI). Así como también se señaló la existencia del gran vínculo entre cocina y artesanía. Al mencionar que en el proceso de elaboración y degustación de una infinidad de platillos de la cocina tradicional PCI se hace uso de artesanías, un ejemplo de esto son las carnitas de puerco tradicionales al estilo Michoacán, cocidas en un cazo elaborado por los alfareros de Santa Clara del Cobre. Esto nos hace preguntarnos por el porqué de esta nueva visión en el discurso político mexicano del patrimonio culinario, así como quiénes son los portadores de la cocina tradicional PCI y los elementos que la integran desde la perspectiva de la/s artesanía/s. Con este interés nos propusimos como objetivo de este texto indagar cómo se va construyendo un campo específico de la cocina tradicional PCI a partir del análisis de diferentes discursos que evidencian actores, intereses y relaciones de poder.
Luego de colocar sobre la mesa de la discusión cuáles son los objetivos de esta ponencia es importante señalar que el análisis que aquí se presenta se deriva de la investigación doctoral, en marcha, titulada “Las políticas y programas del estado de Michoacán para conservar a la cocina tradicional hoy patrimonio de la humanidad (PCI) en la Meseta P'urhépecha”. Al igual que dicha investigación, la información que presentamos alude al estudio a la cocina tradicional PCI de la región denominada como Meseta P´hurépecha , (ver mapa 1), del estado de Michoacán, dado que ahí es el espacio geográfico, social y cultural de los p´hurépecha y en que se sustentó el expediente para obtener la denominación de la cocina tradicional mexicana como patrimonio de la humanidad ante la Unesco. Esto debido a que según el sitio web de la Unesco (2017), tanto las mujeres de México y en especial las de la región p´huré donde se encuentran “agrupaciones de cocineras y de otras personas practicantes de las tradiciones culinarias que se dedican a la mejora de los cultivos y de la cocina tradicional. Sus conocimientos y técnicas son una expresión de la identidad comunitaria y permiten fortalecer los vínculos sociales y consolidar el sentimiento de identidad”. Además de ser la cocina tradicional PCI p´huré un elemento esencial en el entramado social y cultural de las comunidades de esta región, se menciona que esta cocina es muy sana puesto que se cocina “con poca grasa no por deficiencia sino por gusto, y también se come poca carne aunque haya recursos para adquirirla… Se consideran más sanos las verduras. Los hongos o el pescado” (Barros, 2006, p.16).
Poder simbólico y patrimonio culinario
Pierre Bourdieu y Wacquant (2005) aluden a los campos simbólicos del poder que se definen como la “configuración de relaciones objetivas entre las posiciones” de los diferentes actores. Por lo que bajo el aparato crítico del sociólogo Bourdieu es a causa de estas posiciones sociales que se define objetivamente la existencia y el lugar que ocupan los diferentes actores en el campo del poder, esto se debe en parte a la misma situación o “(situs) actual” y la situación “potencial” en la que se encuentran insertos los actores sociales en la estructura de la distribución de las diferentes especies de poder (o de capital social), que al final determinan el acceso o no, o lo invisibilidad, o les dificulta o les impide a los actores obtener los beneficios que están en juego. Así también, para este sociólogo francés, todo acto cultural, como en este caso la cocina tradicional PCI, tiene como secuela implícita “el derecho de expresarse legítimamente”, de los actores y por ello no sólo compromete la “posición del sujeto en el campo” (Bourdieu, 2002, p. 33) sino que también al “tipo de legitimidad que se atribuye” (Bourdieu, 2002, p. 33). Sin embargo, tal como lo explica Bourdieu, (2002) en todo campo se suscita una lucha que se puede hacer visible cuando los recién llegados tratan de “romper los cerrojos del derecho de entrada a este campo” (Bourdieu, 2002, p. 33), y es entonces cuando los personajes dominantes tratan de defender su posición así como excluir o dominar a los actores que perciben como competencia (Bourdieu, 2002, p. 33).

No obstante, para Bourdieu además de suscitarse una lucha por el poder en cualquier campo simbólico (en este caso el de la cocina PCI), un campo se define también por aquello que está en “juego” (Bourdieu, 2002, p. 33) y sus intereses particulares, “que son irreductibles a lo que se encuentra en juego en otros campos o a sus intereses propios”, (Bourdieu, 2002, p. 33). En nuestro caso de estudio pueden ser los recursos financieros que se pueden usufructuar al ser declarada la cocina como patrimonio de la humanidad, o adquirir el reconocimiento de ser el personaje experto a que se consulta cuando se toma una decisión en la materia o ser un actor reconocido como legítimo de esta práctica o manifestación cultural.
Así, el campo de la cocina tradicional PCI requiere de actores que estén dispuestos a jugar en este campo y que además cuenten con el conocimiento de cuáles son las leyes de este campo, y conozcan qué es lo que está en juego en la estructura del campo. En este sentido, los actores pueden o no ser construidos para entrar en un campo, por lo tanto “cada categoría de intereses implica indiferencia hacia otros intereses, otras inversiones, que serán percibidos como absurdos, irracionales, o sublimes y desinteresados” (Bourdieu, 2002, p. 33).
La estructura del campo es la suma del estado las relaciones de las fuerzas entre los agentes o instituciones que intervienen en la lucha de poder, o en otras palabras cómo se encuentra distribuidos y cuáles son los futuros escenarios de los beneficios o capital que a lo largo de la historia del campo se han disputado los actores. Es de resaltar que la estructura del campo se encuentra cimentada por las estrategias y luchas por el poder. Para Bourdieu, el acceso a los beneficios que se pueden obtener en un campo están determinados por las luchas que ocurren en el campo que ponen en “acción al monopolio de la violencia legítima” (Bourdieu, 2002, p. 33). Por parte de una autoridad específica del campo que se puede manifestar como: la conservación o subversión de la estructura de la distribución del capital del campo (Bourdieu, 2002, p. 33).

Al aplicar esta propuesta a nuestro caso de estudio, podemos identificar en primera instancia algunos de los actores que participan en lo que denominaremos el campo de la cocina tradicional como PCI. Así, intervienen, además de las cocineras, los chefs y las escuelas culinarias, los políticos o funcionarios, más los expertos en el tema y gestores culturales de la cocina tradicional PCI. Aunado a que, también se pueden identificar el conflicto de lucha de intereses por los recursos simbólicos y monetarios.

Metodología de análisis
Una vez que se señaló bajo qué argumento teórico se sustenta esta indagación es necesario mencionar la metodología que se utilizó para realizar el presente análisis, centrado en el discurso pronunciado en el 1er Encuentro Nacional de Cocina Tradicional. Se realizó un análisis temático, que consiste en un método que permite identificar, organizar, analizar en detalle y proporcionar patrones o temas a partir de una cuidadosa lectura y relectura de la información recogida para inferir resultados que propicien la adecuada comprensión/interpretación del fenómeno en estudio (Braun y Clarke en Gallardo, 2014, s.p).




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* Garcia
Universidad de Guanajuato UG. Guanajuato, México