Resumen
Analizaré críticamente en este trabajo la estrategia educativa lanzada por el gobierno de México en el 2017, lo cual forma parte de mi más reciente investigación. Para ello, revisaré el texto denominado Modelo Educativo para la Educación Obligatoria y me guiaré por sus 2 conceptos principales: el de humanismo y el de escuela, y mi análisis crítico lo basaré en la teoría crítica de Herbert Marcuse, que fue el único de la Escuela de Frankfurt que habló directamente de la educación teniendo en cuenta dichos conceptos. El objetivo es alertar sobre los posibles riesgos para la sociedad de la estrategia educativa del gobierno mexicano. Afirmaré que los propósitos que presenta dicha estrategia en términos de humanismo y comunidad, son incumplibles sobre un modelo económico-mercantil. Primero, resumiré los conceptos de humanismo y escuela del modelo. A continuación, la crítica a la educación neo-liberal desde la obra de Marcuse, y, finalmente, concluiré de manera general dicho incumplimiento. Acompañarán este análisis fundamentalmente los conceptos de productivismo y creatividad, que le dan un sentido contradictorio a las visiones sobre la sociedad y la humanidad, el primero pertenece al liberalismo actual, el segundo a su contraparte comunitaria.
Palabras clave: Humanismo, escuela, productivismo, creatividad, social, comunidad, individualismo, transvaloración.
Introducción
El gobierno mexicano lanzó en el año 2017 su “Modelo Educativo para la Educación Obligatoria” (MEEO), continuando su pretensión de incursionar a México en la globalización de libre comercio. Ésta forma parte de otras estrategias que tocan a la economía oligopólica (dominada por grandes grupos empresariales) y monopólica (representada por el monopolio estatal sobre el petróleo) en el país, con la consigna de que México sea el país más abierto del mundo al mercado. Por ello, reconoceré esta estrategia como neo-liberal.
Afirmaré que el MEEO, como proyecto neo-liberal, remite a una serie de contradicciones descubiertas por diversos autores desde hace por lo menos 50 años. El MEEO parece tener en cuenta parte de esas contradicciones, al destacar dos conceptos para su proyecto: el de “humanismo” y el de “escuela”, que guiarían al de “comunidad humana”. Pero, como proyecto neo-liberal, no puede cumplir con lo que esos conceptos prometen.
De entre aquellos autores, seguiré la teoría crítica de Marcuse, que ha sido de gran influencia para diversos teóricos que tratan el tema de la educación desde diversos campos del pensamiento, particularmente desde la sociología, denunciando el contenido y el sentido del desarrollo social por lo que es más adecuada dicha teoría para mis objetivos en este trabajo que la “pedagogía crítica”, pues quiero ir más allá de las técnicas de enseñanza, y abrir la posibilidad de derivar alguna propuesta de desestructuración de la estrategia neo-liberal.
En suma, la pregunta que guía esta exposición es: ¿qué sentido otorga a la educación una estrategia neo-liberal como el MEEO? Para responderla, guiado por los conceptos de humanismo y escuela, primero, resumiré la propuesta del MEEO. A continuación, la crítica al modelo capitalista liberal de educación. Finalmente, sacaré algunas conclusiones que incluyen al MEEO del modelo neo-liberal.
El MEEO trata de adecuar el humanismo a la persona concreta y a determinados valores liberales, tales como el respeto, la igualdad, la libertad, la tolerancia, entre otros. Pero, el MEEO, enfatiza que las personas son individuos que tienen en común la posibilidad de producir su propia existencia conforme a sus capacidades y libre de dogmas excluyentes, como el “nacionalismo”. El sistema educativo que propone, impulsaría –según dice– una reforma con ese carácter incluyente que fortalezca ese humanismo planteado por el documento.
El concepto de humanismo del MEEO, se resume, entonces, en el reconocimiento de la diversidad de personas como individuos, a lo cual sólo hay que agregarle valores liberales y políticos. Ahora, habrá que definir los conocimientos que ese documento considera “claves”.
El primero de estos conocimientos clave, es la ubicación general del individuo en su contexto y, el actual, es el “mundo globalizado”, fundamentalmente, por el mercado. Este mundo mercantil –según el MEEO – impulsa la diversidad, la pluralidad y el “constante cambio”, como “valores universales”. Es clave, entonces, conocer cómo insertarse en ese mundo desde lo local y como individuos. El “humanismo”, no es un concepto estático, y se precisa de su “vigencia”.
Así, en el apartado I.1 “La vigencia del humanismo”, el MEEO define al humanismo como “desarrollo armónico de los seres humanos”, que toma los valores universales: diversidad, pluralidad y cambio. Sobre esta base, el MEEO habla de desarrollo de habilidades y capacidades individuales para que, con ellas, se construya un humanismo según las “necesidades” del presente, que imponen los parámetros que habrá que observar para la armonía entre los individuos. La educación tomaría de estos valores y reglas, el que la enseñanza no debe ser lineal u homogénea.
Pero, tomando en cuenta sus 5 ejes, el MEEO reconoce que en México se enfrenta, primero, a la diversidad étnica (cerca de 60 grupos indígenas). Así, el humanismo armónico en la educación, debe incluir la comunicación en la lengua propia. Pero, agrega el inglés, ya no como segunda lengua, sino como otra lengua más de los mexicanos. A esto, agrega la instrucción para la solución de “problemas; practicar el pensamiento lógico matemático y científico y trabajar de manera colaborativa”. Estos conocimientos-habilidades, son claves para el uso de nuevas tecnologías y conocimientos.
Finalmente, la estrategia incluye el desarrollo de capacidades socioemocionales, inculcando una conducta que lleve a la felicidad, que será el resultado ideal de la vida armónica. Esto supone que los individuos responden a las situaciones que se les presentan con determinación, fortaleza emocional y creatividad. La escuela tendrá que aportar las condiciones para formar a este individuo con “disposición por el conocimiento”, como parte de su cotidianeidad.
El planteamiento del MEEO arriba expuesto, se basa en lo establecido por organismos internacionales impulsores de la globalización actual. Así, el MEEO observa los cuatro ejes del aprendizaje que la UNESCO impulsó desde de los años 90 del siglo XX, en un documento elaborado por Jacques Delors (1994) que, en síntesis, son: “Aprender a aprender”; “Aprender a ser”; “Aprender a convivir”; “Aprender a hacer”. Estos cuatro ejes darían sentido a la escuela, asignándole funciones relativamente específicas.
En esta reestructuración de la enseñanza, la escuela, que hasta ahora es la referencia en la educación, deberá ser, en primer lugar, el espacio de creación de comunidad, una comunidad educativa.
Con base en el presente globalizado mercantil, el MEEO entiende esta comunidad educativa como confluencia de individuos sobre determinadas condiciones. Esta comunidad se nutre de la práctica de los valores liberales originales de libertad, igualdad, tolerancia, y los arriba mencionados como valores universales, agregándoles, ahora, los de cooperación, solidaridad, participación y organización. Todos estos valores provendrían de las necesidades sociales: la comunidad educativa, entonces, aspira a llegar a ser social, y se conforma mediante la colaboración y el trabajo en equipo.
Este planteamiento proviene, en particular, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que promueve que la educación se fundamente en el aprendizaje y no en la enseñanza. En este contexto, el demiurgo es la sociedad, que, con sus demandas, condiciona a los individuos su incursión en la vida social y, la principal demanda social –según el BID– es de productividad.
Crítica desde la teoría crítica: En el libro intitulado Ensayos sobre política y cultura, publicado en Barcelona, por la editorial Planeta Agostini (1986), se resume el planteamiento de Herbert Marcuse sobre el tema de la educación moderna capitalista liberal. Ahí, Marcuse se refiere centralmente a la educación como formación subjetiva. Esta formación es efectiva si se contrapone al sentido que el capitalismo liberal da a las necesidades: el de “lucha por la existencia”. En esta contraposición está en juego la humanidad. Por ello, debe precisarse esta contraposición, que Estado y trabajo alienado impulsan destacadamente imponiendo valores. Sobre esta base, los valores que se inculcan tienen el componente de la escasez y de corte económico, entre los que destaca el de "productividad", reflejando la contradicción del capitalismo liberal actual de incumplimiento de la promesa de satisfacer las necesidades dado el aumento de la productividad y, por el contrario, aumenta la pobreza. Una educación liberal actual o neo-liberal, atiende sobre el valor de la productividad, a la mecanización de la enseñanza, con el fins de convertir la educación en aprendizaje, y a las necesidades sociales que se reflejan en el mercado, como si esas necesidades fueran del mercado. El Estado contribuye en este quid pro quo con sus planes educativos que, para apegarse a ese modelo neo-liberal, deben ser anti-sociales y anti-humanas en la práctica, pues forman individuos egoistas y calculadores, en competencia y no pro comunitarios.