La construcción del hegemón analógico. De la lógica de las diferencias a la lógica de las equivalencias: el caso del movimiento social en defensa del maíz nativo y en oposición al maíz transgénico en México.
Mtra. Rocío Romero Aguirre
Dr. Marco Antonio Fernández Nava
El movimiento social en defensa del maíz nativo y en oposición al maíz transgénico en México surgió en el año 2001 a partir de la contaminación de los maíces de la Sierra Norte del estado de Oaxaca. Desde el inicio de su lucha, ha recibido críticas por parte de los voceros de las multinacionales promotoras de la simiente transgénica. Estas críticas acusan al movimiento de “reacios al progreso” o de “déficit cognitivo”. En suma, acusan al movimiento de tener un desdén a la discusión y reflexión sobre problemas científicos. Es sobre este supuesto “vacío” que da cuenta nuestro trabajo. Para ello, demostraremos, por un lado, que el movimiento social entiende que el objeto llamado Ciencia, en abstracto, no existe; y por el otro, que el objeto llamado Ciencia es un discurso: en realidad, es el discurso por excelencia, dado que no sólo nos dice cómo la realidad es, sino que, además, se autodefine a sí mismo como el único discurso válido acerca de esa realidad. Demostraremos que el movimiento social entiende a la ciencia, y con ello, al maíz transgénico, como ciencia hecha, y que como tal, se presenta naturalmente como verdadera. De tal manera que el movimiento social que nos ocupa “no lee el diario del lunes” para enterarse lo qué pasó en la semana, es decir, NO pone la lupa en el maíz transgénico desde “afuera”, sino que dirige su mirada al proceso. Desde esta perspectiva, para el movimiento social el maíz transgénico no es resultado “objetivo” de los experimentos realizados, sino que se trata de negociaciones de los investigadores con otros científicos y también con otros actores significativos (técnicos, autoridades, empresarios, etc.). En este largo camino, el movimiento social responde como una insurrección de los saberes sometidos. Asume la crítica discursiva porque, como dijo Foucault, “el discurso no es simplemente aquello que traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino aquello por lo que, y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que quiere uno adueñarse”. Ante este desafío, y desde el año 2001, el movimiento social ha construido un hegemón analógico. Así, el movimiento no se mueve para argumentar, sino que argumenta para moverse. Rompe el coro, pasa de espectador a actor. Lo que el movimiento social pone en cuestión, es que el objeto del litigio no es la demanda en sí misma, es decir, prohibir la siembra y comercialización del maíz transgénico en México; sino la calidad del sujeto demandante. ¿Está el movimiento en defensa del maíz nativo y en oposición al maíz transgénico en la capacidad de demandar algo? Sí, pues el movimiento no sólo ha entablado “litigios” en el sentido rancieriano, sino que ha agenciado políticamente esos litigios. Su demanda se torna petición (request) y reclamo (demand) e ilumina la capacidad del sujeto demandante en la universalidad. El movimiento, ha pasado de la lógica de las diferencias a la lógica de las equivalencias, como lo demuestra la Demanda Colectiva o la campaña #NoMásAbusosVsElMaíz, produce la universalidad de su demanda. Esto no significa que se anule la diferencia en nombre de la equivalencia: la equivalencia crece a partir de la diferencia y ésta se realiza a través de la equivalencia. El principal problema que plantea el movimiento en defensa del maíz nativo y en oposición al maíz transgénico, no es que se hablen “lenguas diferentes”, (metalenguaje vs sentido común), como tampoco remediar “fallos del lenguaje” (déficit cognitivo de la oposición). El problema es saber ¿quién tiene la palabra y quién la voz? ¿Quién tiene el verbo y quién lo toma prestado? Las herramientas metodológicas empleadas en este trabajo han sido el estudio de caso y el análisis cualitativo de la información recogida a través de entrevistas semiestructuradas en profundidad a informantes clave de las principales organizaciones que componen al movimiento social: Frente Democrático Campesino de Chihuahua, UNOSJO, GEA, ANEC, CECCAM, Carnaval del maíz y Semillas de Vida.