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Resumen de ponencia
¿Qué es militar? Reconstrucción etnográfica de la militancia cultural de un colectivo artístico

*Delfina Zarauza



En este documento pretendo exponer y compartir algunos avances que he realizado hasta el momento sobre mi trabajo de tesis de Maestría (me encuentro cursando la Maestría en Sociología de la Cultura IDAES-UNSAM- Argentina) con la intención de abrir un espacio de intercambio donde repensar y reflexionar sobre los avances en investigación que he realizado hasta el momento.
Como tema general de investigación me he propuesto indagar ciertas prácticas artístico-culturales que han sido definidas por las personas que las llevan a cabo como un tipo de militancia cultural, específicamente me interesa abarcar la gestión colectiva de centros culturales autogestionados. Para llevar a cabo este propósito he decidido hacer un estudio de caso y he tomado como objeto de estudio un colectivo artístico-cultural que llevan adelante la gestión y sostenimiento de un centro cultural instalado en un galpón ferroviario de una estación de trenes abandonada de la ciudad de La Plata (Pcia. de Buenos Aires – Argentina). Me ha interesado develar como piensan y valorizan estas prácticas las personas que conforman el grupo y que proyecciones tienen sobre la posibilidad de intervenir a través de ellas en el mundo político. Una cuestión que debo mencionar es que dentro de este grupo yo cumplo un doble rol, además de investigadora soy integrante del colectivo; motivo por el cual mi análisis estará atravesado por un trabajo de reflexividad, siguiendo textos de Rosana Guber y Valeria Hernández.
Los centros culturales autogestionados ya han sido objeto de estudio de varias investigaciones argentinas, entre ellos se destacan las investigaciones de Ana Wortman y Andrea Giunta. Los principales estudios realizados al respecto los han definido como manifestaciones o acciones artística, políticas y culturales características del periodo de crisis del 2001 en el país. De estos análisis han surgido tres definiciones: 1) como espacio de trabajo 2) como espacio para el desarrollo artístico (lugar que permite producir y hacer visible expresiones artísticas) 3) como espacio de militancia y acción política. A su vez, fueron asociados a otras prácticas artísticas vinculadas a una acción política como fueron las intervenciones urbanas, el arte callejero, la formación de colectivos artísticas y las manifestaciones culturales organizadas desde asambleas barriales, fábricas recuperadas y los movimientos piqueteros y de desocupados.
Estos estudios lograron consolidar un imaginario en relación a los centros culturales autogestionados donde se los define como propuestas culturales alternativas y opuestas al Estado y a las industrias culturales. También remarcaron la incidencia de estas propuestas culturales en la reconstrucción de una identidad barrial (de acuerdo al lugar donde estaban emplazados) o su acción sociocomunitaria trabajando con grupos desventajados en un contexto de crisis. La vinculación entre la conformación de un colectivo artístico y la participación de la gestión de un centro cultural con una práctica política se estableció así como una característica definitoria de estas manifestaciones culturales.
Sin embargo, esta problemática no fue el puntapié inicial de mi investigación. Se fue presentando e instalando como un eje central a analizar durante mi trabajo de campo y, sobre todo, durante la reflexión que fui realizando sobre mi lugar en el grupo y de mi historia previa a tomarlo como objeto de estudio.
Yo inicié mi proyecto de tesis de Maestría preguntándome si los centros culturales autogestionados habilitaban nuevas posibilidades laborales para los artistas; problemática que ya venía desarrollando en otros espacios de investigación de los cuales participaba. Desde hace varios años soy integrante del proyecto “Jóvenes universitarios. Trayectos, aprendizajes y proyecciones” dependiente de la Facultad de Bellas Artes de la UNLP, donde analizábamos los procesos de incorporación al mundo del trabajo en alumnos y egresados de carreras dictadas en dicha institución. Allí tomé contacto con estudios realizados sobre los procesos de incorporación al mundo del trabajo en egresados de carreras de artística. Como tesina de Licenciatura en Historia del Arte, continué esta línea de investigación y, a partir del análisis de un centro cultural de Las Flores (una ciudad pequeña de la provincia de Buenos Aires- Argentina), traté de averiguar si estos espacios de circulación y recepción de producciones artísticas y culturales ofrecían nuevas posibilidades laborales para los artistas. Mi proyecto de tesis de Maestría lo inicié pensando una continuación en estas investigaciones previas. Quería profundizar en la pregunta sobre las posibilidades que ofrece este centro cultural para la construcción y legitimación de trayectorias artísticas, laborales y políticas de las personas que participan de él. El eje central estaba puesto en la relación arte-trabajo, centrándome en los procesos de producción, circulación y apropiación de los bienes culturales. Sin embargo, en mi participación dentro del grupo tomó mayor relevancia la asociación que se establece entre un colectivo artístico-cultural y la actividad política. Esto me llevó a revisar y replantear mi proyecto de tesis y preguntarme ¿por qué los integrantes de este grupo piensan y definen las acciones del colectivo relacionándolas constantemente al contexto político en el que se encuentran inmersos? ¿Cómo es que entienden esta actividad como una forma de acción política?
Mi participación en el colectivo también me hizo visualizar un espacio de vacancia en las investigaciones previas desarrolladas sobre estas manifestaciones culturales. Ante los estudios hechos al respecto sentí cierta incomodidad y duda, ya que en ningún caso se mostraba cómo se organizan internamente estos grupos. Quedaban invisibilizados los conflictos, los acuerdos, las negociaciones, las alianzas, las discusiones que atraviesan los integrantes en el desarrollo de esta actividad conjunta. Es dentro de esta conflictividad, los distintos integrantes se van apropiando de un espacio (el centro cultural que gestionan) y van creando un sentimiento de pertenencia con el grupo.
También he logrado identificar que al interior del grupo se establece una forma legítima de participación, la cual está definida por una moralidad que aparentemente es compartida por todas las personas que integran el del grupo. Ella se define estableciendo una manera correcta de relacionar la participación en el espacio con el dinero. Una pregunta que ronda constantemente las charlas y discusiones entre los integrantes del colectivo es si es legítimo vivir del arte o vivir de las actividades que realizan en el centro. En esta mirada sobre las formas de participar o, como dicen mis interlocutores, “modos de estar” en el grupo y en el espacio cobra un fuerte valor el “hacer desinteresado”, la colaboración que cada integrante presta en el desarrollo de actividades que permiten el sostenimiento del centro cultural sin recibir una remuneración económica a cambio. En este desinterés sobre lo económico es donde varios de mis interlocutores conciben el “carácter político” de ese modo de hacer arte.
Dos caracterizaciones son puestas en disputa en esta contradicción: pensar el centro cultural y el colectivo como un espacio de trabajo o un espacio de militancia. ¿Acaso pueden coexistir estas dos formas en las prácticas de mis interlocutores? ¿De qué manera conviven? ¿En qué sujetos o actividades recaen con mayor presión? El modo en que mis interlocutores conviven y resuelven estas contradicciones en su hacer cotidiano dentro del colectivo es lo que me propongo observar en este trabajo.
Para concretar estos objetivos me propongo realizar una etnografía. Utilizar esta metodología me permitirá acceder a la perspectiva de los actores y registrar aquello que no es verbalizado por mis interlocutores o manifestado en otras técnicas de investigación cualitativa y cuantitativa como las entrevistas o las encuestas.




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* Zarauza
Instituto de Altos Estudios Sociales. Universidad Nacional de San Martín - IDAES/UNSAM. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina