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Resumen de ponencia
Devolviendo a su sitio; Violencia politica sexual

*Jocelyn Maldonado




Viene un gallo, que era un oficial, no era como los otros (pacos o tiras)…
me dice que me saque la venda y que lo mire… y me mira y me dice: tu PADRE debe está sufriendo mucho con lo que a ti te está pasando…cuando lo miro hoy día digo ¿por qué nombra al PADRE?, y lo entiendo después… yo con esto no solo ultrajo a la hija, ultrajo al sistema familiar y el solidariza con el Padre, no con la hija ultrajada, porque la hija ultrajada implica un ultraje para la familia… entonces me pasa un chaleco y me dice póntelo, me da una naranja y me dice de aquí para adelante a ti no te tocan más, eso a mí me dice que es una acción premeditada que podí hacerla o dejar de hacerlo.
Beatriz Bataszew



. La represión con carácter sexual como herramienta de control político y arma de guerra (en adelante violencia política sexual, VPS), como método de tortura y como forma de castigo y disciplinamiento, ha estado presente históricamente en las sociedades humanas. Pero esta ha ido adquiriendo ciertas características y especificidades que dicen relación con el momento histórico y en el lugar en que se utiliza. En el caso chileno, es en la Dictadura cívico-militar donde encuentra su faceta más explícita y se manifiesta en su máxima expresión.
Las mujeres que sufrieron la represión y violencia política en la Dictadura cívico-militar chilena, sabían que ser detenidas implicaba exponer sus cuerpos no solo a la violencia física, la tortura e incluso la muerte, sino que esta violencia era atravesada en gran parte por la violencia como perversión sexual de sus captores. Son ellas principalmente quienes han acuñado el concepto de violencia política sexual (VPS) para referirse a las diferentes situaciones de violencia sexual a las que fueron sometidas, por quienes fueron parte de los diferentes aparatos de inteligencia y represivos del Estado. Estas sobrevivientes a través de sus testimonios y diferentes actos de difusión, (protestas, foros, denuncias legales entre otras acciones) han visibilizado la violación sistemática de sus derechos y la violencia sexual que sufrieron como parte de un acto de lucha, justicia y memoria en función de detener a sus captores y buscar reparación y justicia. Es a partir de la escucha de estas mujeres que nace y se inspira esta investigación.
Para poder acercarnos a comprender este fenómeno, es necesario hacer un análisis que considere las relaciones de poder que se construyen a partir de la diferencia sexual anatómica sobre la que se erige una opresiva división sexual del trabajo. Entendiendo esta opresión y diferenciación jerárquica entre los sexos, hablar de VPS es necesariamente hablar de mujeres y de su posición al interior de la sociedad y la significación cultural que se ha hecho de sus cuerpos, pues es a ellas a quienes se dirige con frecuencia este tipo de violencia, al menos cuantitativamente hablando. Pero hablar de mujeres es una categoría y una construcción histórica que se explica sólo en relación a los hombres y su propia construcción de significado. Esta significación en Chile tiene claros elementos europeos occidentales producto del proceso de conquista que reconfigura el o los diferentes Sistemas sexo-género (SSG) existentes en América y Chile anterior a la llegada de estos.
Considerando esto, si hablamos de violencia con connotación sexual podemos decir que en el caso de las mujeres esta ha estado presente históricamente en la sociedad chilena, ha sido de uso y costumbre, tanto en la esfera privada (familia) como en la pública (Estado), según lo amerite el contexto. Esta situación hacia las mujeres se ha tolerado social e históricamente, aunque jurídicamente no existe algún elemento legal que la avale explícitamente, pero se ha tolerado en conflictos armados, al interior de la familia, en situaciones donde esté involucrado el uso de alcohol o estupefacientes, entre privados (lugares de trabajo, vía pública, entre otros) con una contradictoria condena pública: donde por un lado se plantean imaginarios donde los argumentos dóxicos plantean por ejemplo, que la violencia sexual es provocada por las propias mujeres a partir de una supuesta provocación por parte de ellas, pero por otro lado, llegando a la condena jurídica en especial cuando se trata de un problema de privados.
Durante la Dictadura esta protección jurídica que contiene y tolera la violencia sexual se tuerce y es asumida como política de Estado, como mecanismo de represión y arma de “guerra” contra el enemigo interno. Es en el discurso de la guerra contra los comunistas marxistas “que quieren acabar el país” (el enemigo interno), que se sostiene y legitima el régimen para destruir a la sus opositores a través de prácticas terroristas del Estado.
Y es justamente en los conflictos armados donde la violencia sexual es asumida como casi un sinónimo o apéndice de esta, con un “es lo que ocurre siempre”, habituándose esta práctica, haciéndose uso y costumbre en el cuerpo de las mujeres. Tolerando internacionalmente la violencia sexual como elemento de intimidación hacia un “otro” (enemigo), utilizando el cuerpo de las mujeres como un territorio de otro, un hombre, un pueblo, aparecen (aquí las primeras luces de lo que es la VPS). Una práctica de la que no se habla, al menos no de forma explícita, se naturaliza, antes que estudiarse para encontrar sus causas y efectos, pero cuya recurrencia queda manifiesta tras el paso de la guerra y los testimonios y evidencias físicas de quienes la sufrieron.
Si bien esta situación, la sobrellevan principalmente mujeres, los hombres también han padecido este tipo de agresiones, donde una primera explicación la podemos encontrar en la necesidad de feminizar el cuerpo, hacerlo parecer débil, frágil, vulnerable, y generar una posición de subordinado “degradando la masculinidad del cuerpo masculino a uno femenino”, todo esto dentro de la lógica del patriarcado que otorga valores positivos a “lo masculino, posicionándolo en un nivel superior que lo femenino.
Es necesario hablar de VPS y terrorismo de Estado (TE) no solo para quienes lo vivieron, sino para quienes somos herederos de una sociedad que cimentó sus bases en estos hechos de violencia. Por lo que hacer de estos elementos un campo de estudio es por un lado, una forma denuncia; pero no una denuncia estática e inmóvil en el tiempo, sino una denuncia móvil, que explique lo que estas prácticas extirparon y/o se liquidaron dentro de la sociedad civil, y en función de que, considerando sus implicancias en el presente. Denuncia que implica encontrar la relación con el modelo económico, social e ideológico impuesto. Una denuncia que plantea que en este país se mató y se torturó en beneficio de un tipo específico de acumulación de Capital, y en absoluta lealtad y obediencia a las directrices de las divisas internacionales (en un contexto de Guerra Fría), reestructurando a su vez el patriarcado y las relaciones sexo-genéricas.
Por otro, implica darle una explicación histórica a la VPS, este mecanismo que se utiliza con fuerza y de manera explicita y solapada en la Dictadura cívico-militar, el que es expresión de las relaciones opresivas y desiguales del Sistema sexo-género que se ha construido histórica ente en Chile (pero ligado a las fluctuaciones mundiales). A la vez, identificar que se utilizó como decisión política, es decir, VPS y el TE como herramientas para conseguir un fin político, un nuevo orden social y económico.
A su vez develar que estos elementos se siguen utilizando en la actualidad contra la sociedad civil, claramente de una forma mas solapada y con características cualitativamente y cuantitativamente distinto a lo que ocurría en Dictadura, pero cuyos cimientos nacen de las mismas relaciones estructurales de dominación, las que han cambiado en forma, pero no en fondo. Por las razones expuestas, se vuelve un trabajo necesario. Esta investigación se construye desde la memoria y con la historia, con enfoque de género, cuya finalidad es comprender el pasado, para entender el presente y tener con esto posibilidades de cambiar el futuro. Hacer memoria y análisis de la VPS y el TE es un arma intelectual a favor de la humanidad. Un arma, que debe convertirse en una herramienta práctica para cuestionarnos como sociedad y revisar nuestras relaciones sociales y nuestras construcciones simbólicas para transformarlas.
Así, el aporte de este trabajo radica justamente en la propuesta del análisis: Primero como denuncia de una forma de vejámenes específicos que se dio contra mujeres y hombres la cual se ejerció con connotaciones simbólicas y físicas distinta cualitativamente y cuantitativamente, entre mujeres y hombres, la que fue atravesada por la clase y “etnia” . Como actos intencionados y con fines políticos.
Segundo, como una práctica que ha tenido un continum en la posdictadura donde los aparatos represivos del Estado siguen operando bajo estas lógicas. Tercero, Como un primer acercamiento de investigación para dar explicación histórica la violencia política sexual presente en Chile vinculándola con la implementación o al aseguramiento de ciertos órdenes sociales y económicos vigentes.




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* Maldonado
Facultad de filosofía y humanidades de la Universidad de Chile U. de Chile. Santiago, Chile