En 2015, las comunidades afromexicanas de la Costa Chica de Oaxaca fueron excluidas del conteo intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México. Por una parte el INEGI consideró injustificados los costos de incluir en el censo oficial una pregunta que captara el mejor criterio sociocultural para la minoría negra oaxaqueña. Por la otra, con el objetivo de no quedar rezagados en el conteo y así en el registro oficial de 2020, bajo sugerencia del Instituto, los pobladores llevaron a cabo un autoregistro intercensal a través del cual eligieron el concepto de “negro” como el más adecuado para identificarse frente a la sociedad mexicana. En este caso, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía consideró esta definición como no-políticamente correcta, por lo cual no procedió al registro de la minoría africana de la Costa Chica, en el patrón poblacional de las minorías nacionales ab origine. Asimismo, sucesivamente al auto intercenso, el INEGI se dio a la tarea de medir el criterio de autopercepción de la negritud local a través de una única pregunta en la que aparecen los conceptos de “afrodescendiente”, “afromexicano” y “negro” como sinónimos. Finalmente, el Instituto decidió definir las comunidades locales como “afrodescendientes”, excluyendo el criterio de autodeterminación poblacional elegido por los entrevistados e invalidando así los resultados de su Encuesta intercensal 2015. Como consecuencia de esta dinámica, las comunidades afromexicanas oaxaqueñas fueron excluidas de los privilegios institucionales otorgados por el Estado mexicano para la integración y el desarrollo, así como del reconocimiento constitucional planteado desde hace por lo menos seis años. Pues, en su resolución 64/169, del 18 de Diciembre de 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 2011 el Año Internacional de los Afrodescendientes, alentando a los estados miembros a determinar iniciativas incluyentes para la integración de la población negra nacional y contribuir al éxito del Año.
Por lo anterior, el artículo busca redefinir los criterios teórico-metodológicos de la instrumentación sociocultural oficial nacional, aportando una perspectiva sociológica de la cultura in crescendo, pues, a raíz del derecho de autodeterminación otorgado por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la investigación valora el criterio empleado por los pobladores para la definición de su identidad local, y aporta una perspectiva innovadora del proceso de negociación de la identidad negra, en México.
Con el objetivo de alimentar el debate académico acerca del tema, favoreciendo el registro de la minoría negra oaxaqueña en el censo nacional planteado para el año 2020, se llevó a cabo una investigación en los tres poblados que, al momento del levantamiento intercensal, el INEGI escogió para la muestra: José Ma. Morelos (3300), Collantes (2500) y El Ciruelo (1500 personas), ubicados en el sur-oeste de la costa pacífica mexicana, entre Santa María Huatulco y la frontera guerrerense de Cuajinicuilapa. Así, nuestra investigación pone a prueba la reproductibilidad de la metodología de la Encuesta y aporta nuevos elementos al estudio, pues el cuestionario que se empleó para el análisis incluyó variables excluidas por el INEGI y que, sin embargo, los pobladores consideran ser esenciales en el estudio de la identidad negra, a saber, su relación con otros grupos culturales locales; la autopercepción construida a partir de la cultura, las tradiciones y la lengua; y el color. En este caso el cuestionario ha sido diseñado de manera tal que el factor estético resulte complementario a la percepción de pertenencia o exclusión de los actores sociales en el territorio, lo cual significa permitir que los entrevistados se autodefinan como parte de la población negra costachiquense a pesar de que su estética no sea considerada “típicamente africana” por el observador. Finalmente, las preguntas que se han producido en colaboración con algunos líderes locales buscan determinar los principios sobre los cuales debería de ser construida la idea de negritud en México, excluyendo los modelos de reconocimiento de los derechos de minoría que, como el melting pot, el ethnic salad bowl, o el model minority representan, hoy, el must teórico acerca del multiculturalismo internacional.
En cada uno de los poblados se ha levantado la información relativa a lo que en la Encuesta intercensal 2015 del Instituto ha sido definido un criterio de “autodeterminación afrodescendiente” (por un total de 711 cuestionarios válidos), es decir una forma comunitaria de auto percibirse frente al grosso de la población nacional. En este sentido, el estudio que se ha producido a lo largo de los últimos cinco meses en la Costa Chica de Oaxaca quiere ser una suerte de “ajuste metodológico” dirigido a la creación de una serie de preguntas destinadas a recabar la información relativa al criterio de autodeterminación de la población negra local. Con este fin, el artículo que se propone se organiza en dos momentos complementarios.
En primer lugar, el trabajo critica la metodología empleada por el Instituto en la conformación del cuestionario destinado al levantamiento de la información in loco. En este sentido, con nuestra aproximación teórica se busca demostrar que el criterio institucional impuesto por el Instituto ha contribuido a perjudicar los resultados de la encuesta intercensal 2015, específicamente con respecto a los conceptos de etnia y de comunidad, mismos que el INEGI emplea como intercambiables. En este sentido la falacia metodológica del Instituto justifica la afirmación según la cual las poblaciones indígena y afrodescendiente serían “comunidades equiparables”. Agregado a lo mencionado, el Instituto registró como afrodescendientes sólo las personas con rasgos físicos “preponderantemente africanos”, contrastando con la percepción de los pobladores y de las asociaciones civiles locales cuya opinión es que el registro de la población afrodescendiente de la Costa Chica de Oaxaca depende de la pertenencia territorial, del reconocimiento colectivo y de la identidad local.
En segundo lugar, el artículo presenta los resultados de nuestra investigación y discute la forma de autodefinición local, demostrando que la percepción estética determina sólo una mínima parte del reconocimiento racial, siendo ésta reemplazada por un criterio específicamente empático de inclusión-exclusión comunitaria de los miembros. Esto significa que los pobladores construyen su sentido de pertenencia por un proceso de determinación adquirida a través del tiempo, por los roles culturales en cuanto miembros del grupo, y en base al rol desarrollado socialmente por los actores en la comunidad. La pertenencia se construye así a partir de la conducta social, no de una estética demográfica más o menos africana. Sucesivamente, la referencia es al cómo la comunidad percibe a los demás actores, lo que en sociología se denomina como una relación ego-alter en la que los “demás” son potenciales “otros generalizados”.
Finalmente, el trabajo explica la identidad negra local a partir de parámetros de autodeterminación construidos sobre la relación igualdad-diversidad que los actores mantienen entre si cotidianamente.