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Resumen de ponencia
La iglesia evangélica y su participación en la política, el caso de Panamá.

*Alberto Agrazal



La iglesia evangélica y su participación en la política, el caso de Panamá.
La inserción de la religión en el campo de la política, en la realidad social panameña es un fenómeno que inicia en los años noventa y que tiene mayor influencia a partir del año 2010.
Masferrer Kan,Elio, describe en su libro Religión, políticas y metodologías: una influencia de los grupos religiosos en la decisión de las políticas públicas y que crean una sociedad desigual en la que los derechos de los grupos vulnerables son obviados por el estado.
La mayor inserción de grupos religiosos es de aquellos de rito neopentecostal y es que partir del año 2000 según el instituto de estadísticas censo de Panamá, los grupos religiosos protestantes, empiezan a crecer, mientras que la iglesia católica empieza a perder influencia sobre todo en las comunidades más vulnerables.
El primer intento de inserción se dio en el año 1992, el grupo religioso denominado Asamblea de Dios, incentivo una campaña para crear un partido político con miras a reformar los valores del país, aunque tuvo los miembros para ser inscrito como partido político no obtuvo, los votos suficientes para ser avalado por el tribunal electoral.
A partir del año 2009, ciertas autoridades de las iglesias protestantes deciden apostar por las políticas como candidatos de algunos partidos políticos.
Aunque la constitución panameña no permite la candidatura de líderes religiosos, muchos incumplieron la norma y esto llevo a disputa entre la iglesia católica y la iglesia protestante que exiguo un decreto prohibiera este tipo de candidaturas.
En el periodo electoral 2014, se da el triunfo de los primero líderes de las iglesias protestantes, ocupando puestos de alcaldes y otros aportan dineros a diferentes campañas políticas y también respaldan abiertamente a diferentes candidatos.
Pero es a partir del año 2016, en la que se inicia el camino para consolidar a los diferentes grupos y la discusión de la ley 61 de la educación sexual, abre el espacio de lucha para que estos grupos incursionen en la política y llamen a la unidad a través del partido político País, así se inicia una serie de protestas para frenar la discusión de la ley.
El 2017, se inscribió oficialmente el partido País, de allí se lanzó las campañas en contra de la vieja política que según las representantes de estos buscan imponer la ideología de género, destrucción de la familia tradicional y de allí convocan a una marcha con una temática claramente política.

Llevaron pancartas con mensajes como: “somos una población creciente” “respeten nuestras creencias” “¿Cuántos votos somos?” queda claramente señalado el poder alterno que están consolidado las iglesias dentro de nuestra sociedad.
El año 2018 año de periodo preelectoral, inicio con un nuevo llamado a la unidad, que surge de la opinión que dio la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que ha llegado a personas ajenas a la estos grupos e incluso ha sumado a sectores ultraconservadores de la iglesia católica.
Lo más interesante desde punto de vista sociológico, es cuáles serán los conflictos que surgirán con esta fusión del campo político- religioso, ya que los grupos evangélicos han logrado internalizar en gran parte de la población que las vieja política como ellos le llaman intenta acabar con la sociedad ya establecida, también hay que agregar que la falta de credibilidad de los actuales actores políticos, crean tierra fértil para que estos grupos, se consolide como un poder absoluto a través de la política y desde allí oponerse a diferentes políticas liberales como ellos las denominan.
También la falta de una institucionalidad democrática fuerte conlleva a que las iglesias sean la respuesta o el lugar de desahogo ante una estructura desigual, Panamá no escapa a esta realidad, la gran incidencia de la corrupción en el pasado y actual gobierno, ha creado otro bastión de recursos para consolidar la postura de un gobierno cristiano, como la solución a estas realidades. Desde este punto de vista podemos concluir que la religión puede ser un motor de avance o de constricción de la estructura social, pero depende del tipo de conciencia que vaya desarrollando y como quiera ejercer su poder alterno.






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* Agrazal
Universidad de Panamá UP. Panamá, Panamá