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Resumen de ponencia
“Minga de las Mujeres” Una propuesta de empoderamiento diferencial para el fortalecimiento comunitario

*Nini Johana Ciro Calderón



Hablar de comunidades indígenas nos ubica en varias cuestiones de profundo debate y análisis. En primer lugar, y sin duda, la base de toda reflexión, la razón por la cual es vital proteger su existencia. Si las comunidades indígenas son los mayores reservorios de nuestro legado histórico-cultural así como las guardianas de innumerables recursos naturales, hay razón suficiente no solo para tener en cuenta su situación en los escenarios de discusión de la agenda de desarrollo mundial, sino también para implementar medidas efectivas para su protección y pervivencia. Y en segundo lugar, como consecuencia de lo anterior, la manera en que las entendemos y por tanto, en que nos relacionamos con ellas.

En este punto, nos ubicamos nuevamente frente a dos escenarios de gran relevancia. Primero, relacionado con el discurso occidental de desarrollo, que en este momento histórico, alude al desarrollo sostenible, y el segundo, con lo que Escobar (2015) denomina los discursos de transición (DTs), quien pone la atención sobre el significado y el sentido mismo de modernidad y de desarrollo desde dos perspectivas: la del Sur Global y el Norte Global. Si bien, ambas comparten el propósito superior de cambiar estructuralmente el modelo de desarrollo, cada una presenta apuestas diferentes en tanto varían los problemas urgentes que las ocupan. Para el Sur Global, el post desarrollo, post extractivismo o alternativas al desarrollo (Buen Vivir) y para el Norte Global, el decrecimiento (Economía del Bien Común, Iniciativa de Ciudades en Transición, entre otras).

En ambos escenarios, se halla pertinente el estudio de las comunidades indígenas. No obstante, por su pertenencia, encuentra mayor eco en el escenario de los DTs cuyos avances se han visto cristalizados en el Buen Vivir1 y los Derechos de la Naturaleza al ser introducidos en las constituciones recientes de Ecuador y Bolivia, fruto de las luchas indígenas de éstos territorios. De ésta manera, el Sur Global propone el Buen Vivir “como una oportunidad para la construcción colectiva de una nueva forma de vivir” (Acosta, 2010: 7; Gudynas, 2011).

Desde la perspectiva del Sur Global o las propuestas de post desarrollo, referirnos a como entendemos las comunidades indígenas y por tanto, cómo nos relacionamos con ellas, implica necesariamente poner la mirada en el paradigma de investigación imperante en el mundo académico al cual pertenecemos. Reconociendo de manera inequívoca, que las comunidades indígenas constituyen en sí mismas un lenguaje diferente y desconocido a nuestro dominio (Occidental), cobra total pertinencia para el presente estudio el postulado de Boaventura de Sousa Santos sobre la justicia epistémica o epistemología del Sur definida como:

La búsqueda de conocimientos y de criterios de validez del conocimiento que otorguen visibilidad y credibilidad a las prácticas cognitivas de las clases, de los pueblos y de los grupos sociales que han sido históricamente victimizados, explotados y oprimidos, por el colonialismo y el capitalismo globales (Santos, 2009: 12.).
La diversidad del mundo es infinita, una diversidad que incluye modos muy distintos de ser, pensar y sentir, de concebir el tiempo, la relación entre seres humanos y entre humanos y no humanos, de mirar el pasado y el futuro, de organizar colectivamente la vida, la producción de bienes y servicios y el ocio. Esta inmensidad de alternativas de vida, de convivencia y de interacción con el mundo queda en gran medida desperdiciada porque las teorías y conceptos desarrollados en el Norte Global y en uso en todo el mundo académico, no identifican tales alternativas y, cuando lo hacen, no las valoran en cuanto contribuciones válidas para construir una sociedad mejor”.
Términos como justicia epistémica traen a su vez conceptos clave para el análisis, como ecología de saberes, cuya definición alude a “un conjunto de epistemologías que parten de la posibilidad de la diversidad y de la globalización contrahegemónicas y pretenden contribuir para darles credibilidad y fortaleza”3 y, traducción intercultural, entendida como:
El procedimiento que permite crear inteligibilidad recíproca entre las experiencias del mundo, tanto las disponibles como las posibles. Se trata de un procedimiento que no atribuye a ningún conjunto de experiencias ni el estatuto de totalidad exclusiva ni el de parte homogénea (De Sousa, 2011: 36 – 37.).
En consecuencia, esta investigación presentó un doble reto, desarrollar un ejercicio de análisis desde el marco conceptual del desarrollo local y la innovación social sin perder de vista los conceptos de justicia epistémica, ecología de saberes y traducción intercultural como filtro analítico para el ejercicio de observación, interacción y escritura.
De ésta manera, propone un ejercicio de justicia epistémica en sí mismo toda vez que se analizan los resultados de los objetivos propuestos a la luz de lo que Fernández (2016) denomina paradigma de investigación indígena a “los modelos de investigación para el conocimiento de la realidad que sobrevienen fuera del ámbito de entendimiento e interpretación occidental de la realidad” y que según Hart (2010) contienen cuatro dimensiones de análisis: ontológica, epistemológica, metodológica y ética.

Ahora bien, desde el año 20034, el Estado colombiano reconoce las situaciones de desigualdad que ha existido hacia los derechos civiles, políticos, sociales y económicos de las mujeres y ha propuesto el desarrollo de políticas de discriminación positiva dirigidas a mujeres en condiciones de pobreza, con la intención de atender dicha desigualdad a través de la asignación de recursos y medidas que puedan asegurarle a las mujeres igualdad de oportunidades en todos y cada uno de los ámbitos de la vida social. Es así que dentro de ese marco, también se considera la interseccionalidad que complejiza las realidades de las mujeres en condiciones de pobreza e incluso emergen otras realidades donde las variables género y condiciones socio-económicas llevan a la feminización de la pobreza.

Si bien este proceso de reconocimiento y de discriminación positiva considera las interseccionalidades entre género, clase social y/o condiciones económicas, debe mencionarse que otras de este tipo son invisibilizadas y detrás de la discriminación positiva se mantienen posiciones como la racialización de la pobreza que oprimen mayormente a las sujetas discriminadas, victimizadas y vulneradas por su pertenencia étnica. Así lo demuestran algunas de las directrices desarrolladas desde la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer en Colombia en las que aunque se proponen políticas generales para la superación de las diferencias que ubican a las mujeres en desventaja frente a los hombres, de tal manera que no permiten su desarrollo como sujetos sociales de derechos plenos, no se incorporan políticas específicas efectivas dirigidas a las mujeres indígenas, quienes tampoco han sido visibilizadas como sujetas en especial situación de vulnerabilidad por parte de los movimientos y organizaciones indígenas.
Ellas han sido casi invisibles y lo serán mientras sean ignoradas tanto por la historia oficial como por la propia, ignoradas por sus organizaciones y por las políticas de Estado; mientras se desconozca su situación y condición, su aporte al desarrollo de estas comunidades y su contribución a las luchas de resistencia étnica y cultural.

No obstante, con la marginación e invisibilización por parte del Estado hacia las mujeres indígenas en condiciones de pobreza, contrastan las políticas sociales del movimiento social indígena y sus organizaciones; de este modo, para el caso de esta investigación, la mujer indígena del Pueblo Nasa en el contexto cotidiano y de reproducción social y cultural resulta ser una figura determinante tanto en las dinámicas socio-económicas como también en las dinámicas socio-culturales.

Así, dichas sujetas invisibilizadas, son las agentes que permiten, entre otras, la permanencia y preservación de la identidad cultural de sus pueblos, movilizando y salvaguardando, prácticas que apuntan al mantenimiento de la biodiversidad en el mundo, todo ello en el marco de comunidades que, como lo menciona el Auto 004 de 2009 y el Auto 382 de 2010 de la Corte Constitucional de Colombia, se encuentran en “(…) peligro de extinción física y cultural a causa del conflicto armado interno y las gravísimas violaciones a sus derechos fundamentales, individuales y colectivos, y del Derecho Internacional Humanitario” .

Es así como debe tenerse en cuenta la situación de violencia del contexto colombiano, ya que sus dinámicas afectan de manera especial a las mujeres indígenas empobrecidas, no solo por su condición de género, sino también por los procesos de discriminación y exclusión étnica que se han desarrollado históricamente y que se ejercen de forma violenta por actores de diferentes naturalezas ideológicas, quienes explotan la relación íntima entre territorio y comunidad y movilizan éxodos de las mujeres indígenas y sus familias, agravando de esta forma las condiciones de pobreza y olvido que de por sí afectan a las comunidades étnicas en Colombia.
Esta ponencia, en coherencia con el Plan de Salvaguarda y el Plan de Vida Nasa, busca profundizar en los instrumentos que pueden acompañar al proceso de empoderamiento de la mujer indígena Nasa en contexto de ciudad, con miras a la potenciación de capacidades que le permitan incidir en la permanencia y el desarrollo de su comunidad.




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* Ciro Calderón
CABILDO INDÍGENA NASA DE CALI CINC. CALI, Colombia