Construyendo el campo de la medicina deportiva argentina: ciencia, lugares y fichas, décadas del ‘20 Y ‘30, siglo XX
En 1913 se realizó en Europa uno de los congresos más importantes del primer cuarto del siglo XX dedicado íntegramente a la ‘cultura física’. Las figuras y los especialistas más destacados de occidente vinculados al universo de la gimnasia y los deportes se dieron cita en uno de los templos ‘científicos’ más importantes de aquella época: la Facultad de Medicina en la Sorbona, París. ‘Gigantes’ de la medicina europeos con una importante presencia latinoamericana -Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México, Perú, Uruguay, etc.- (GLEYSE & SCHARAGRODSKY, 2013) discutieron intensamente sobre los beneficios, las bondades y los perjuicios higiénico-morales que las diversas prácticas corporales producían en las poblaciones, el papel de las crecientes y multitudinarias asociaciones deportivas, las funciones de las distintas reparticiones estatales de cultura física, el entrenamiento de los atletas deportivos de alto rendimiento, la ‘cuestión’ femenina en los deportes y la función del médico en dicho proceso. Ese mismo año, completamente ajeno al universo deportivo, el argentino Gofredo Grasso presentó una tesis para optar al título de doctor en medicina titulada “Ética y responsabilidad médica” (GRASSO, 1913). Nada hacía presagiar que en los años ‘20 y ‘30 se convertiría en uno de los máximos referentes del nobel campo de la medicina deportiva argentina y latinoamericana.
Sin embargo, el recorrido personal, institucional y profesional de Gofredo Grasso estuvo fuertemente vinculado con el universo deportivo argentino en un contexto socio-político en el cual la cultura física en general y los deportes en particular fueron estimulados -consumidos, contemplados y practicados- por diferentes agentes, actores, instituciones, movimientos y grupos sociales. Este proceso se potenció y amplificó a partir de los años ‘20 y ‘30 debido a distintos factores socio-políticos producidos en la Argentina -y en otros países latinoamericanos y europeos- relacionados con la fuerte difusión del discurso eugenésico y el porvenir de la raza, la lucha contra ciertas enfermedades como la tuberculosis, las preocupaciones por el stock biológico de la nación, la influencia de la medicina constitucionalista, las definiciones sobre la normalidad somática, anormalidad física y funcional, cambios con relación al uso del tiempo libre, nuevos usos y costumbres, los temores físico/morales frente a la ‘cuestión’ femenina y los problemas de desnatalidad (ARMUS, 2007, 2014; MIRANDA, 2012; SCHARAGRODSKY, 2014; ANDERSON, 2015, 2016; REGGIANI, 2016), entre otros factores.
En este favorable contexto, el Dr. Gofredo Grasso se ubicó como un actor central en la incipiente rama de la medicina deportiva, siendo considerado por parte de la prensa deportiva argentina como “el primer facultativo nacional que aplica sus conocimientos científicos a la orientación y dirección de los deportistas en general”. Grasso participó activamente en la difusión de la ‘cruzada deportiva’ a partir de su tránsito e inserción laboral por diversos espacios públicos y privados. Entre los primeros Grasso tuvo destacadas actuaciones como Jefe de los Servicios Médicos de la Dirección Municipal de Educación Física en la capital argentina, la cual tuvo intensas y pro-activas políticas vinculadas al tratamiento corporal de la infancia en los años ‘20 y ‘30, especialmente a partir de las colonias de vacaciones o como Director de la oficina médica en la Dirección General de Plazas de Ejercicios Físicos de la capital argentina. Entre los segundos, Grasso ya a principios de los años ‘20 se convirtió en Jefe de los Servicios Médicos del reconocido y famoso Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA) y de la Federación de Box. El primero fue uno de los clubes más importantes de la capital argentina en términos de prestigio, status, recursos materiales y ascendencia política, convirtiéndose en la década de los ‘30 en sede de la primera Filial Argentina de la Unión Internacional de Médicos del Deporte (UIMD) (SCHARAGRODSKY, 2015). En cuanto a la Federación de Box, y al boxeo en particular, se convirtió en uno de los deportes más influyentes a la hora de construir una narrativa sobre el cuerpo masculino argentino (ARCHETTI, 2003) siendo la prensa de divulgación un actor clave en su difusión, ayudado por la excelente perfomance de los boxeadores argentinos que obtuvieron una gran cantidad de medallas en los Juegos Olímpicos en los años ‘20 y ‘30.
Teniendo en cuenta todo ello, el siguiente trabajo tiene como objetivo central analizar la propuesta médico deportiva que produjo Gofredo Grasso y sus alcances materiales en el universo deportivo argentino. Nuestra hipótesis es que su propuesta corporal durante los años ‘20 y ‘30 potenció un nuevo tratamiento sobre los cuerpos a la hora de moverse, ejercitarse, y sobre todo, entrenarse y competir instalando la necesidad -y naturalizando la autoridad- de un nuevo grupo ocupacional -el médico deportólogo- a partir de la producción de campeones en el mundo del deporte, tanto en el ámbito local como en el internacional.