El análisis estadístico de los actuales conflictos sociales muestra una marcada presencia de ellos en diversos puntos del planeta. La población mundial está expuesta a la violencia y a la expulsión de millones de personas que, huyendo de la guerra y la confrontación, migran por una oportunidad de vida. En el caso de América Latina, los conflictos han escalado hasta el punto de convertirla en la región más violenta del planeta (PNUD, 2015).
La Organización Mundial de la Salud califica de epidemia de violencia la comisión de 10 o más homicidios por cada 100 mil habitantes. Según cifras del Banco Mundial, El Salvador se convirtió en el año 2015 en el país más violento del planeta con 109 muertes por cada 100 mil habitantes. Hoy día se viven niveles de violencia y homicidios similares a los de la guerra civil de los años ochenta. La situación ha provocado una emigración masiva de niños y niñas no acompañados que tiene proporciones de crisis humanitaria.
A causa de la guerra civil en El Salvador, miles de familias salieron del país asentándose principalmente en los Estados Unidos. Es ahí donde se formaron las primeras pandillas llamadas Maras, cuyos miembros, al término de la guerra, fueron deportados a su país de origen que se encontraba desarticulado, sumido en la pobreza, con los vínculos familiares rotos y sembrado de armas.
Los niños y niñas salvadoreños son, desde hace décadas, víctimas del alto nivel de violencia que azota su país, son perseguidos desde los 10 años para unirse a la Mara, no aceptar es una sentencia de muerte. Los menores migrantes salvadoreños del Siglo XXI ya no son los niños de la reunificación familiar, no son los migrantes económicos, son los migrantes salvavidas.
Defensores y activistas en favor de los Derechos de los niños y los migrantes, Organizaciones No Gubernamentales, directivos de albergues y refugios para personas migrantes, denuncian un Holocausto del Migrante en la ruta que va de El Salvador a Estados Unidos. Si bien la Comunidad Internacional reconoce el clima de violencia que priva en el Triangulo del Norte centroamericano y periódicamente emite alertas y recomendaciones, no instrumenta acciones de alcance que permitan garantizar a los menores sus derechos como niñez, como migrantes y como refugiados víctimas de la violencia.
Cuando un niño salvadoreño es orillado a migrar ya ha sido víctima de múltiples formas de violencia por amenaza, acción u omisión. Violencia infringida por múltiples actores: la familia, las pandillas, el propio gobierno. Hablamos no solo del Estado salvadoreño, sino por los que transita y al que tiene por destino final. Estos Estados amenazan, persiguen, aprisionan y entregan niños a la muerte o al engrosamiento de la delincuencia de la que huyen. En su informe “Desarraigados” (2016) la UNICEF proporciona cifras abrumadoras: existen 50 millones de niños migrantes en el mundo, 28 millones de ellos escapando de conflictos y violencia. En las Américas vive el 21% de los niños desplazados fuera de sus fronteras del total mundial; personas que antes que ser migrantes son niños y se les debe reconocer sus derechos.
Cuando hablamos de derechos, no solo nos referimos a aquellos que les otorga la Constitución de cada uno de los países de origen, tránsito y destino (El Salvador, Guatemala, México y Estados Unidos); sino los compromisos que estos países han adquirido con la infancia y los migrantes a través de la firma de la Convención de los Derechos del Niño, la Declaración de Cartagena, la Declaración de Nueva York, entre otras. Al evadir su responsabilidad, los países de tránsito y destino tratan a los niños y niñas como migrantes económicos, los detienen y procesan como adultos, los revictimizan al no aplicar cabalmente sus propias leyes y tratados, dejándolos a merced de la delincuencia organizada, más aún, actuando como sus persecutores y verdugos. Es hora de asumir que los niños son responsabilidad del Estado en el que se encuentren, no únicamente de aquel donde nacieron.
Entendemos que la ley no cambia, por si sola, una situación social; pero las leyes son los instrumentos humanos que más nos definen como especie. Esta ponencia busca encontrar aspectos antropológicos, sociológicos y de orden legal que nos permitan trazar un horizonte de hacia dónde encaminarnos como humanidad.
Este trabajo tiene como objetivo identificar, de acuerdo al modelo triangular de violencia de Johan Galtung, los tipos de violencia a la que se ven expuestos los niños y niñas salvadoreños tanto en su país de origen como en los de transito y destino para dimensionar el drama que viven en estos momentos millones de menores en todo el mundo.
De acuerdo a Galtung, la violencia se desarrolla en tres esferas: la cultural, la estructural y la directa. La primera genera un marco legitimador de la violencia a través de medios cotidianos como el arte, la religión y la educación. La violencia estructural es la que el autor considera la peor de las tres ya que es difícil de identificar y se encuentra incrustada en las estructuras de la sociedad. Por último, la violencia directa, la de más fácil identificación ya que es visible: son conductas, agresiones físicas y verbales. Este modelo nos permitirá analizar la violencia desde todos sus ángulos, e identificar no nada más los tipos de violencia, sino las esferas en que se producen.
Carentes de un marco conceptual que nos permita analizar el fenómeno de la violencia generalizada, sostenida y sistematizada, este ensayo desarrollará su propia epistemología con la finalidad de identificar la relación que este fenómeno tiene con la migración de miles de niños y niñas no acompañados en la última década. Encuadrar nuestra definición de violencia generalizada, sostenida y sistematizada en esta perspectiva, es una propuesta para subsanar las condiciones de vida de la niñez sin importar su lugar de nacimiento.
¿Cuál es la situación concreta de los niños y niñas migrantes de El Salvador que viajan solos hacia los Estados Unidos? ¿Quiénes son los actores de la violencia? ¿Es posible hacer algo para disminuir el drama humano de estas migraciones masivas? ¿Cuál es la responsabilidad legal de los países de origen, transito y destino para con los niños y niñas migrantes salvadoreños? ¿Cuál es el panorama que se avista de no cambiar las políticas actuales en relación a los niños migrantes en los países de tránsito y destino? ¿Existen los instrumentos legales que nos permitan mejorar las condiciones actuales? Estas son algunas de las preguntas que se pretende responder con esta ponencia, a la vez que elaborar un marco conceptual y epistemológico que nos ayude a entender la dimensión el conflicto que vive un niño al migrar.
*Esta ponencia contará con apoyo visual mediante cuadros esquemáticos, mapas, rutas migratorias y fotografías de niños y niñas migrantes de El Salvador.
REFERENCIAS:
PNUD (2015) Seguridad ciudadana con rostro humano. Diagnóstico y propuestas para América Latina. Enlace recuperado el 5 de febrero de 2018 de: http://www.undp.org/content/dam/rblac/img/IDH/IDH-AL%20Informe%20completo.pdf
Banco Mundial (2016) Violencia urbana: un problema con proporciones de epidemia. Enlace recuperado el 5 de febrero de 2018 de: http://www.bancomundial.org/es/news/feature/2016/09/06/urban-violence-a-challenge-of-epidemic-proportions
Banco Mundial (2016) Homicidios intencionales (por cada 100,000 habitantes) Enlace recuperado el 5 de febrero de 2018 de: https://datos.bancomundial.org/indicador/VC.IHR.PSRC.P5?year_high_desc=false
UNICEF (2016) Desarraigados. Una crisis creciente para los niños refugiados y migrantes. Enlace recuperado el 5 de febrero de 2018 de: https://www.unicef.es/sites/default/files/comunicacion/desarraigados.pdf
Valencia, Roberto (2017) Un país con violencia endémica celebra la paz. El Faro: El Salvador. Enlace recuperado el 5 de febrero de 2018 de: https://elfaro.net/es/201701/paz25/19818/Un-pa%C3%ADs-con-violencia-end%C3%A9mica-celebra-la-paz.htm
BIBLIOGRAFIA:
Jimenez-Bautista, Francisco (2012) Conocer para comprender la violencia: origen, causas y realidad. Convergencia, revista de Ciencias Sociales. Núm. 58 Universidad Autónoma del Estado de México: México.
Galtung, Johan (1998) Tras la violencia, 3R: reconstrucción, reconciliación, resolución. Afrontando los efectos visibles e invisibles de la guerra y la violencia. Colección Red Guernica: Bilbao, España.
Arendt, Hannah (2006) Sobre la violencia. Alianza Editorial: