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Resumen de ponencia
El dispositivo de lo social en la política de Estado “Más familias en acción”: configuraciones y desplazamientos de la política social en Colombia.

*Leidy Yolanda González García



El dispositivo de lo social en la política de Estado “Más familias en acción”: configuraciones y desplazamientos de la política social en Colombia.
La ponencia tiene como objetivo dar a conocer las particularidades de una política social en Colombia denominada “Más familias en acción”, ésta se constituye como el principal mecanismo de entrega de dinero a familias pobres bajo la modalidad de Transferencias Monetarias Condicionadas (en adelante TMC). A su vez indaga por la función que cumple el dispositivo de “lo social”, en tanto es a partir de éste que se justifica todo un despliegue de estrategias bajo los cuales se atienden a 3.355.695 millones de familias receptoras de las TMC y que cumplen las condiciones para denominarse “pobres y/o vulnerables” según gradaciones específicas.
Derivado de lo anterior se indagará por los distintos saberes que han confluido en la consolidación de la política social, esto es: saberes expertos que han modelado los montos de dinero a entregar, los “tipos de pobres” que pueden recibirla, las condiciones a cumplir, los periodos de tiempo para la entrega, entre otros. Acudiré al concepto de Dispositivo para inquirir a través de éste por los modos cómo se va configurando “lo social”; es sobre la superficie de “lo social” que se trazan múltiples instrumentos, reformas, estrategias de intervención, entre otras tantas que justifican la gestión de una población en particular, al tiempo que posicionan a “lo social” como correlato indispensable para referirse a “los pobres”.
El presente trabajo hace parte de la tesis doctoral titulada: producciones afectivas, lógicas sociales y posicionamientos morales producidos por el dinero a partir de la política de Estado “Más familias en acción”. Tesis en sociología que se adelanta en el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional San Martín de Buenos Aires.
Metodológicamente acude a una revisión documental que constituye el archivo, esto es: normativa en materia de política social; consideraciones técnicas bajo la figura de los expertos –particularmente econometristas- quienes son los encargados de trazar los detalles en la entrega de TMC; así como consideraciones políticas respecto a los desplazamientos que ha venido teniendo dicha política de Estado desde su puesta en marcha en el año 2000 hasta la fecha.
De otra parte, el proyecto selecciona una muestra de dos grupos de personas: en primer lugar, madres cabeza de hogar con niños, niñas y adolescentes menores de 18 años; y, en segundo lugar, población víctima de desplazamiento forzado por causa del conflicto interno que reciben la transferencia bajo la condición de estar inscritas en el Registro único de Víctimas y de tener niños y niñas o adolescentes menores de 18 años. Con el trabajo de campo se pretende contrastar las intencionalidades que la política sostiene respecto a las prácticas concretas de los beneficiarios y sus efectos reales.
El dispositivo de lo social en Colombia
Se acude al término “lo social” antes que por una tendencia en su uso sino para ver en términos pragmáticos el lugar que ocupa en la política social. ¿Qué es pues lo social de la política social? ¿A qué hace referencia dicho concepto cuando apellida una política? A partir de estas cuestiones se intenta rastrear las diferentes líneas por las que pasa dicho término a través de la política social de Estado “Más familias en acción”.
Se parte de la premisa según la cual lo social hace las veces de correlato para referirse a los pobres. Una suerte de tendencia según la cual la política que se autodenomine política social supone administrar a una población en particular: los pobres.
Se entiende lo social como dispositivo, siguiendo la línea de análisis de Sáenz y Granada (2013) en tanto señalan,
Lo social en la primera mitad del siglo pasado en Colombia fue más un invento político que académico. Se constituyó como dispositivo, como objeto de discurso y de la mirada, como fin o esperanza y como blanco de estrategias de gobierno, a partir de una serie de urgencias que contribuyó a fabricar: la principal de ellas, o la “cuestión social” como se le denominó, fue la pregunta sobre qué hacer con los pobres. (p. 220)


Precedido por un fuerte componente que transitaba entre “caridad-beneficencia- y acción social-asistencia pública” (Castro, 2007. P. 2) a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, el siglo XX supone dar forma a un escenario en el cual ya no bastaba con ayudar a los pobres, en el sentido más delimitado, ni tampoco en fomentar desde la iglesia, institución abanderada de la causa de los pobres, la caridad que todo cristiano debe practicar. Lo que se empezaba a dibujar a finales del siglo XIX y comienzos del XX era un escenario con múltiples actores, instituciones y estrategias capaces de “empoderar” a los pobres de manera que participaran activamente en la “superación de su condición”.
Desde el lugar de la técnica, es decir de los diseñadores de política social se entiende dicha política como: “un mecanismo redistributivo del Estado que asiste a los hogares cuyas dotaciones iniciales, sea de capital humano, físico o social, son en extremo bajas y no les permiten acceder exitosamente a los mercados” (Núñez & Espinosa, 2005. P. 5).
Constituida la población pobre, tipificada por sus grados de miseria o vulnerabilidad, el papel que desempeña el subsidio en el hogar es casi risible, sin embargo; como indicador da cuenta de éxito, de eficacia en sus impactos, de ampliación de cobertura en la población. Las condiciones reales del hogar no se ven afectadas de manera contundente por el dinero recibido, si bien la familia entra a formar parte del mecanismo de gobierno, sus prácticas concretas en lugar de acercarlos a la premisa del sujeto competitivo, parecieran alejarlo. Si la lógica que anima el programa es la modulación de sujetos competitivos, económicamente activos en el mercado ¿por qué lo que las prácticas revelan dan cuenta de una suerte de recodificación de la pobreza? Esto es ya codificados como pobres, situados en un determinado grado de pobreza bajo los criterios de medición, su condición no cambia de manera sustancial, sino que se re-produce otro tipo de pobre: un pobre medido, pesado y, lo más importante, regulado. En tanto el pobre hace parte del cálculo será un pobre distinto, un pobre no-peligroso.
Pensar la pobreza a partir de las técnicas de poder que la administran en la contemporaneidad implica reconocer que subsidiarla no equivale a liquidarla, que su exposición, por el contrario supone un doble juego de control y regulación. Control en la medida que a partir de la estadística y otras herramientas la pobreza se hace calculable, analizada en términos porcentuales, reconocida a través de las cifras, caracterizada a través de distintos gradaciones, etc. Regulada, en tanto los pobres sean objetos del subsidio, obedezcan las condiciones, envíen los hijos al colegio y al hospital para ser pesados y medidos, la pobreza está virtualmente ordenada.
Así las cosas, la ponencia intenta demostrar que “lo social” de la política social se constituye como una superficie lábil y cambiante conforme a los tránsitos del capitalismo, al tiempo que como correlato necesario a partir del cual se justifican toda suerte de artificios, mecanismos, condiciones y discursos que enuncian y denuncian la pobreza no para reducirla sino para naturalizarla en sus condiciones, gestionarla como asunto económico, regularla como “problema social” y, lo más importante: nutrirla, puesto que mientras exista, se legitimará su respectivo régimen de saber/poder.













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* González García
Universidad Central UC. Bogotá, Colombia