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Resumen de ponencia
Desplazamiento forzado y transmutaciones del destierro.

*María Helena Restrepo Espinosa



¿Es la violencia un fenómeno natural y el destierro un problema de salud pública?
En Colombia, acontece algo peculiar con respecto a la violencia: se convierte en problema de salud pública en la segunda mitad del siglo xx. Indagar por esta naturalizada relación entre violencia y salud pública, y en particular el fenómeno del destierro conocido como Desplazamiento Forzado Interno desde el enfoque biopolítica/población/sociedad civil, es la novedad que expone esta ponencia basada en el texto Desplazamiento Forzado y Transmutaciones del destierro publicado por la Autora en el 2017 y en la Tesis Doctoral: Entre trauma, víctimas y vulnerables. biopolítica, DFI salud pública (2015). https://www.researchgate.net/profile/Maria_Helena_Restrepo_Espinosa/publication/301677301_Entre_Trauma_victimas_y_vulnerables_Biopolitica_Desplazamiento_Forzado_y_Salud_Publica/links/57214e2608ae5454b231037c/Entre-Trauma-victimas-y-vulnerables-Biopolitica-Desplazamiento-Forzado-y-Salud-Publica.pdf
Las transformaciones contemporáneas del Estado y el mercado tienen múltiples dimensiones; diversos diagnósticos coinciden en mostrar la reducción de las labores y estructuras del Estado, el auge del capital financiero, el énfasis en la tercerización y la oferta de servicios, y los procesos de desregulación de estos. En este sentido, el neoliberalismo ha sido comúnmente descrito como un movimiento ideológico en el que se expande la racionalidad liberal y económica en forma global, se exacerba el libre mercado, se afianza la participación de la sociedad civil y del individuo; y se reduce la capacidad de acción del Estado bajo la privatización, la depreciación de lo público y eliminación de la comunidad (Vargas Hernández, 2007).

En el caso colombiano, la Constitución de 1991 y la apertura económica ahondada durante la administración de César Gaviria (1990-1994) constituyen dos momentos de síntesis de dichas transformaciones, la cuales impactaron y a su vez fueron afectadas por las dinámicas del conflicto armado. Si bien el enfoque económico-político sobre la problemática es muy extendido, en este trabajo utilizo un marco analítico distinto para interpretar esas transformaciones del Estado y el mercado, con el fin de comprender una de las dinámicas centrales, efecto del conflicto armado: el desplazamiento forzado interno. En particular, me interesa enmarcarlas en una perspectiva concreta: la de la transición de lo popular a lo social. Transición que, por supuesto, no ha estado exenta de resistencias ni ha sido “pacífica”, y que coexiste con diversas apuestas académicas y organizativas, las cuales reivindican el respeto por los derechos sociales y el pacto constitucional. En efecto, existe una serie de transformaciones en el campo jurídico, que toman forma en la promulgación de la Constitución de 1991 y, por supuesto, en la instauración del desplazado como figura jurídica a través de la Ley 387 de 1997. Pero mi foco de interés para analizar el desplazamiento forzado interno no es ni el Estado ni las reformas del mercado, sino un espacio adicional que denomino "lo social" (Foucault [2006, 2007]; Sáenz Obregón y Granada, [2013]). Este ámbito es un hiato que se encuentra entre la sociedad y el individuo, y excede la regulación jurídica estatal y las reglas del mercado (libre competencia por ejemplo).
Lo social aquí funciona como sinónimo de sociedad civil, con una aclaración fundamental; en Colombia la discusión sobre la sociedad civil, que tuvo su pico más alto durante finales de la década del ochenta, se ligó al papel de la sociedad -ni Estado ni actores armados- en la configuración del orden democrático. En ese sentido, la sociedad civil ha estado vinculada a las reivindicaciones sociales, políticas y culturales de diversos sectores sociales, junto a reclamos por el cumplimiento de derechos (Velásquez, 2011, Hernández (2011), González Posso, 1997). Se ha concebido entonces, sobre todo en términos de un sujeto participativo (específicamente en el rango de participación ciudadana), como actor legítimo frente al Estado y los actores armados: sujeto capaz de exigir acciones responsables y transparentes, y la rendición de cuentas al Estado (accountability y gobernabilidad).
Hay entonces, por un lado, visibilidad y legitimidad de la voz de actores sociales diversos (incluyendo los empresarios). Por el otro, la exigencia en la prestación de servicios públicos y en el cumplimiento de una serie de derechos individuales y colectivos (entre ellos el denominado Derecho a la Paz). Así, la forma predominante en que se concibió a la sociedad civil durante las décadas de 1980 y 1990 en Colombia permanece ligada a la perspectiva jurídica del pacto y la soberanía.
Posteriormente, a mediados de la década del noventa, se postula otra concepción de la sociedad civil, derivada del economista Douglas North, que gira en torno a las nociones costos de transacción, capital humano y capital social (Cuéllar, 2000). Preocupación que surge desde los inicios del liberalismo a partir de la dualidad entre libertad y seguridad (Foucault, 2007).
En esta tesis presento otra concepción de la sociedad civil, desligada de la idea del contrato social, es decir, de la concepción jurídica de la soberanía. Pero también desligada de la simple visibilidad de actores económicos, como los gremios. Esta concepción de la sociedad civil, que no remite a la soberanía jurídica, es la que me permitirá proponer otra mirada sobre el fenómeno del desplazamiento forzado interno en Colombia. Para ello me baso en la perspectiva que Michel Foucault (2007) presenta en sus lecciones sobre biopolítica, sociedad civil, y población (2004, 2006 y 2007). En estas la sociedad civil no se trata de individuos agrupados en contratos sociales o pactos, o en súbditos que, cediendo su deseo, obedecen a una voluntad general, sino que remite a individuos que no ceden ni renuncian a su deseo, y persiguen su interés a través de la capitalización de sí mismos. La sociedad civil que rastrea Foucault (2007), por ejemplo, es la que va a permitir entender el auge reciente de concepciones de ésta ligadas al capital social y al capital humano, cuya tendencia emerge en Colombia a mediados de los noventa en el siglo XX, y se consolida en el siglo XXI.

Es importante aclarar que metodológicamente me separo de las lecturas que reducen la vida social al discurso. Las prácticas sociales, a mi modo de ver, son discursivas y no discursivas; más bien estratégicas. Me distancio igualmente de las interpretaciones que descalifican a Foucault a través de consignas como posmoderno o posestructuralista, como pensador ajeno al problema del Estado. Todo lo contrario: el abordaje que Foucault (2007) da de la biopolítica, la sociedad civil y la población puede entenderse precisamente como una historia del Estado a partir de las diversas racionalidades que lo direccionan (Castro-Gómez, 2010, p. 10). No se trata, entonces, de olvidar el Estado o volverlo algo impensado o un objeto fóbico, sino de mostrar con Foucault (2007) precisamente, que el Estado contemporáneo opera desde otra lógica que no es visible desde los paradigmas convencionales de análisis.
En América Latina y específicamente en Colombia el impacto la obra de Foucault es considerable en diferentes ámbitos; basta ver la renovación de estudios sobre la sociedad, la política y la economía ya no desde el orden y la ley, o el Estado incompleto o fallido, sino desde los procesos de domesticación de los cuerpos y serialización de las almas (Escobar [2007]; Castro Gómez [2009]; Pedraza [2011]; Sáenz Obregón y Saldarriaga [1997]; Zuleta Pardo y Daza, [1997 y 2002]; Edgar Novoa [2014]). En términos de medicina y salud pública, es importante anotar que los trabajos de Foucault inician con El Nacimiento de la Clínica y la Historia de la Locura, donde se exponen el problema de la medicalización, la higiene, la sanitarización y el papel de los saberes técnicos (como el de la salud pública) en el disciplinamiento y normalización de las sociedades.
En específico, el impacto de Michel Foucault en los estudios sociales de la medicina y los estudios de salud pública se da en dos niveles. De manera sintomática, las tres conferencias que dictó Foucault (1974) fueron publicadas posteriormente por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el año de 1978. En estas Conferencias, “Historia de la medicalización” y “La crisis de la medicina o la crisis de la antimedicina”, Foucault señala dos puntos clave que impactarán de manera significativa el campo de los estudios de salud pública.; el primero, que, a diferencia de la tendencia privatizadora del capitalismo, la medicina y el cuerpo corresponden a una práctica y un objeto social.
“Sostengo la hipótesis de que con el capitalismo no se pasó de una medicina colectiva a una medicina privada, sino precisamente lo contrario” (Foucault, 1978, p. 38).
El segundo punto, en el marco de lo que denomina la “medicina de Estado”, es la forma en que “aparece en ese momento el médico como administrador de salud” (Foucault, 1978, p. 43). Esto último elemento histórico es clave pues va a permitir captar las relaciones, mezclas y sustituciones entre el ámbito médico y el administrativo hasta el día de hoy.
En Colombia, el impacto de los trabajos de Foucault en la historia social de la medicina y la salud pública ha generado nuevas perspectivas en las relaciones entre conocimiento y sociedad (Quevedo et. al. [2004] y Pohl Valero [2010 y 2014]). Como ha sido reconocido en las historias revisionistas de las ciencias, “la importancia de estos trabajos consiste en que se aborda sistemáticamente el tema de la historia de la medicina desde las teorías de las ciencias sociales, perspectiva hasta entonces inédita en Colombia” (Obregón, 1995, p. 567). Diana Obregón puntualiza su argumento señalando que con el tipo de estudios de la medicina influenciados por Michel Foucault, en especial los de Néstor Miranda Canal, “se comienza a superar el tipo tradicional de historia de l




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* Restrepo Espinosa
Universidad del Rosario UR. Bogota, Colombia