Este artículo que hace parte de la Tesis de maestría titulada“El lugar de la memoria histórica en la normatividad del MEN. El caso de la masacre como uno de los principales dispositivos de violencia en el contexto del conflicto interno armado en Colombia”, corresponde a un tema que ha sido tratado desde diversas perspectivas y que hoy adquiere un carácter pretencioso, al querer rememorar varias décadas del conflicto armado interno en Colombia y su constante repercusión en las formas de violencia utilizadas para engendrar el terror (Taussing, 2002), entre ellas, la masacre, como evento disruptivo y desolador que no sólo se ha instaurado desde y contra ciertos grupos al margen de la ley, sino que también ha comprendido en mayor medida la población civil, quien tiene que verse involucrada en medio de los actores que han generado y perpetuado dicho conflicto interno.
Posiblemente, durante años muchas de las masacres cometidas en Colombia, se le han atribuido a gamonales, terratenientes, guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes, fuerza pública, bandas delincuenciales, entre otros grupos delictivos, sin embargo, ¿a quién o quiénes favorecen estos grupos?, ¿qué hay detrás de las diferentes luchas de clases y movimientos campesinos e indígenas que viven la amenaza, exilio y hasta exterminio por parte de sus propios compatriotas? La respuesta a simple vista es muy fácil, se debe a siglos de violencia que implantaron otras culturas –extranjeros- que nos conquistaron y luego dominaron; aunque al pasar de los años y firma de actas de independencia, nos hemos sumergido en otro tipo de “dominación” a la que no le importa la humanización del ser humano, sino la productividad de dicho ser humano en término de cifras y mercado.
Sin embargo, este tipo de actos violentos denominados “masacres”, deben referenciarse a partir de un contexto, parafraseando a Halbwachs (2004) los marcos sociales necesarios para identificar las épocas y los lugares en los que ocurren estos eventos y que han marcado la historia de una nación como Colombia; de ahí la importancia de continuar haciendo un ejercicio de memoria activo y productivo (Jelin, 2001), que contribuya a determinar los orígenes, causas y consecuencias que giran alrededor de la masacre como dispositivo de violencia.
Así mismo, el texto alude a la masacre como principal repertorio de violencia, retomando aspectos desde los planteamientos de Elsa Blair Trujillo (2009, 2005. 2004. 2002), Juan Carlos Amador (2015) y Milton Molano (2010), resaltando que la misma no se puede desligar de procesos socioeconómicos que encuentran en la violencia el mecanismo para implantar o desestructurar modelos de desarrollo, -estos modelos de desarrollo son abordados desde Manuel Chaparro (2015) y Arturo Escobar (2007)- lo que conlleva a instaurar regímenes de terror en las poblaciones rurales. En ese contexto, la tierra se convierte en el principal factor de disputa, debido a los intereses económicos y políticos de empresas o corporaciones nacionales y trasnacionales. Se hace alusión a los marcos de las masacres y los contextos históricos en que ocurrieron, aterrizando el análisis a los informes producidos por Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y la recopilación que hacen sobre las masacres en las últimas décadas en Colombia, así como el Centro de Memoria - Paz y Reconciliación, Verdad Abierta, Centro de Educación y de Investigación Popular/ Programa para la Paz –CINEP/PPP- Museo casa de la memoria (Medellín), Instituto de Estudios para la Paz (Indepaz), y el Centro de Investigación de Excelencia en el área de las ciencias sociales.
Así mismo se han consultado bases de datos como Rutas del Conflicto, que recoge las masacres que se han perpetrado en Colombia desde 1982 hasta el año 2013, estableciendo una descripción detallada del número de víctimas, hechos ocurridos y zonas del país (departamentos) donde se efectuaron las masacres; el informe ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de Guerra y Dignidad, en donde se hace un recuento de las dimensiones y modalidades de violencia, los orígenes, las dinámicas y el crecimiento del conflicto armado, los impactos y los daños causados por el conflicto armado en Colombia y las memorias de los sobrevivientes; el programa de televisión “Contravía”, los documentales Impunity, entre otros, que evidencian los diferentes atropellos cometidos contra la sociedad civil. El planteamiento central de este apartado corresponde al tema de las masacres en Colombia, como una forma de violencia que se debe convertir en asunto de análisis y discusión en un momento tan propicio como éste, en donde la trascendencia de la memoria y la permanencia de la historia juegan un papel fundamental para la formación y apropiación del anhelado acuerdo de paz y las generaciones del y para el posconflicto.