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Resumen de ponencia
Talleres de reconstrucción de memoria colectiva desde el cuerpo. Creatividad y resiliencia en tiempos de violencia sociopolítica en Honduras.

*Josefina Dobinger



La ponencia analiza las experiencias de la organización hondureña Mujeres en las Artes (MUA) (1995-2018), que vincula los resultados de la metodología de reconstrucción de memoria desde el cuerpo, como cuerpo colectivo dentro del cual, a través del lenguaje creativo se nombran penas afectivas sociales de mujeres, jóvenes voluntarios y artistas; proceso que metamorfosea el sufrimiento social en obra de arte. La metodología se crea durante el proceso de escritura del libro “Recordar para volver al corazón. El cuerpo territorio de sentido y resistencia”. A través de talleres creativos implementados en 2017, se implementa la metodología en el marco de la presentación del libro en las ciudades de Tegucigalpa y Valle. Participaron un total de 85 jóvenes, artistas y mujeres.
Los talleres se apoyan en recuerdos individuales, para luego construir o tejerlos en recuerdos colectivos. Las hebras principales de los talleres son: El lugar de protección, auxilia a disminuir el impacto emocional y afectivo que generan recuerdos de profunda intensidad emocional; el animal u objeto de poder y el contexto/lugar particular del hecho recordado. El cuerpo es intervenido desde la representación simbólica o afectación de los recuerdos en la parte del cuerpo que la persona identifica y elige.
Igualmente, los talleres proponen un espacio de experimentación creativa dirigido a estimular capacidades y habilidades expresivas que permitan la reflexión, así la persona es agente de su propia transformación y permite socializar la experiencia. Desde una lectura psicosocial, se generan las condiciones para identificar, recuperar y apropiarse de experiencias que han permitido al individuo y colectividades a sobrevivir el dolor y sufrimiento causado por las violencias. Es decir, se evidencian procesos que generan condiciones para superar los impactos causados a la salud física-emocional, y a su vez las maneras en que los recursos propios orientan la (re)construcción de proyectos de vida.
Los diversos programas y acciones de MUA se llevan a cabo a la luz de una política pública y cultural inexistente, el estudio de las acciones que se realizan se complejizan al considerar que MUA como ONG posee un reducido o ningún apoyo estatal como acontece con sectores artísticos y sociales independientes del país. El personal de planta se conforma por 4 personas y la Junta Directiva constituida exclusivamente por mujeres.
Las actuales condiciones sociales-culturales y políticas-económicas del país atraviesan una severa crisis. Honduras no ha dejado de ser catalogado como uno de los territorios más violentos del mundo sin atravesar una guerra. Tiene los más altos índices de asesinatos de ambientalistas, comunicadores, femicidios y embarazo adolescente en Latinoamérica. Los registros de pobreza superan el 68% de la población total (8,5 millones), de este sector un 44% es afectado por la pobreza extrema. El analfabetismo, precarias condiciones educativas, desempleo, migración, maras, pandillas y bandas criminales, junto a la corrupción estatal, son algunos de los graves malestares sociales.
El 68% de la población nacional es menor de 30 años, sector que sufre abandono y estigmatización. Posterior a las elecciones ilegitimas llevadas el 26 de noviembre 2017 y durante las protestas públicas resultaron asesinadas por fuerzas militares, al menos 34 personas (más del 60% de las víctimas eran menores de 29 años) y, alrededor de 1,085 personas fueron detenidas (Informe Comité de Familiares de Desaparecidos de Honduras COFADEH – 2017-18).
El panorama actual de Honduras se ha configurado a partir de una historia de larga data, en palabras de Braudel. Las violencias, nuevas y pasadas, se materializan e instalan durante las últimas dos décadas, período al que corresponde la creación de MUA. De ahí que no es inocente la búsqueda por comprender una realidad que se transforma a pasos agigantados. A través del campo educativo y de investigación, MUA pretende generar aportes creativos dirigidos a metamorfosear los sufrimientos y comprender lo que acontece en el país.
Las rutas o temas de investigación desarrollados por MUA han sido variados, han girado alrededor de la memoria e imaginario colectivo, identidad, arte contemporáneo, práctica artística realizada por mujeres, pensar ciudad, el derecho a la cultura, políticas públicas y participación ciudadana, entre otros; desarrollados por medio de talleres, encuentros, conferencias, festivales, y exhibiciones artísticas, etc.
Como resultado de la investigación “Realidad visible e invisible. Fosas colectivas del olvido recordadas en la memoria del cuerpo. Mujeres, migración, arte, identidad y resistencia” (2017), MUA evidencia el largo transitar por procesos de duelo aún no llorados, pérdidas que resultan de una guerra no dicha. En este sentido el pueblo hondureño resiste nombrar la manera en que estas pérdidas se vinculan con un contexto de violencia estatal, la patria-matria duele. En acuerdo al Comisionado de Derechos Humanos de Honduras CONADEH (2014), la muerte por homicidio, entre el 2000 y 2011 alcanzó los 500,000 asesinatos, advirtiendo que el país atravesaba una epidemia (pandemia) de violencia.
Preocupa sobremanera que en lo profundo del inconsciente colectivo coexisten imágenes del horror mediatizadas y naturalizadas, pero ocultas debido a una estética de muerte de extrema crueldad impuesta. Imágenes de aproximadamente 3,000 personas fallecidas como resultado del saqueo al Seguro Social, mortalidad materna infantil, asesinatos extrajudiciales, cuerpos sin nombre NN enterrados en fosas colectivas y desapariciones forzadas, que están fuera de los datos oficiales. Crímenes actuales y pasados que continúan en total impunidad.
Lo anterior constriñe el cuerpo social por medio de la violencia sociopolítica. Desde una lectura y enfoque psicosocial, describe vivencias y experiencias dolorosas al interior de un entorno de violencia (Baró, 1990). Es así que la evidencia-comprensión de las realidades sociales hacen viable la desnormalización de la violencia y, especialmente, la despatologización de respuestas ante ella, las cuales cobran así un pleno sentido social, político y subjetivo (Souza, 2015).
En Honduras la incertidumbre constriñe la lucha cotidiana por conservar la vida cuando los recursos mínimos para salir adelante son atravesados y fracturados por la violencia y la impunidad. Flagelos que afectan de manera directa los derechos humanos básicos como la salud, la educación, el trabajo y la cultura, pero sobre todo la lucha por la dignidad y el derecho de mantener la alegría de vivir.
A través de los talleres de “Trabajo de memoria desde el cuerpo” mencionado al inicio de este escrito, se evidenció que las y los participantes transitaban una profunda sensación de angustia, sobre todo ante la crisis actual y la respuesta del Estado desde la mentira institucional. Desde un enfoque psicosocial se relaciona con el ocultamiento de la verdad y la impunidad, ya sea como ausencia o la creación de leyes que la permiten (Sousa, 2015). Así lo confirma el lema del actual gobierno: Honduras está cambiando.
En nuestro país, muy poco o nada se menciona sobre las afectaciones emocionales que, cotidianamente sufre la población como resultado de la violencia sociopolítica, esa que no se ve o no se quiere ver y de la cual, no se habla por miedo y aguda represión (vigilancia, miedo y castigo).
Desde este orden de pensamientos la apuesta de MUA ha sido “crear vivencias futuras”. Los 23 años de trabajo en el acontecer cultural en Honduras nos ha llevado a confirmar lo que Boris Cyrulnik afirma; entre los mecanismos de defensa positivos ante el sufrimiento se encuentran; el altruismo, la mentalización, el ansia de conocimiento, el humor y la creatividad. Así, es en el refugio de lo imaginario donde se puede soportar y transformar el horror de lo real (Cyrulnik, 2001).
Finalmente, se vinculan las maneras resilientes que MUA ha logrado enfrentar como institución. Experiencias vitales que le han obligado a detenerse, que recuerdan el dolor, pérdidas afectivas-emocionales sociales y resistencias. Heridas representadas a partir de las vivencias de toques de queda o suspensión de garantías constitucionales en Honduras.
Después del Huracán Mitch (1998), MUA activa la propuesta “El arte en la emergencia y la contingencia”. Participa en la creación de albergues para niños y niñas desarrollando talleres de pintura, también se apropia de espacios públicos con “MUA-INSTALA, el Arte Aquí-Ahora”.
Durante el Golpe de Estado (2009), MUA no se pronuncia públicamente, sin embargo su casa acogió y fue centro de reuniones y protección del movimiento Artistas en Resistencia, desde este espacio de crisis comienza la gestión para crear una propuesta empresarial dirigida a generar recursos económicos para la financiación de programas educativos y culturales.
La elección ilegítima y fraude electoral (2017) es para MUA como para el resto de la población hondureña, lo que se vive actualmente en el marco de una crisis humanitaria: un agotamiento que marca el cuerpo social en todos los niveles básicos de seguridad social, salud, financiera, política, alimentaria y emocional, es decir humana. La apuesta actual es no perder la esperanza a través de crear vivencias futuras.
Referencias
Dobinger, Josefina (2017). Recordar para volver al corazón. Tegucigalpa; MUA, GUAYMURAS, COSUDE.
Cyrulnik, Boris. (2001). Los patitos feos. La resiliencia una infancia infeliz no determina la vida. España, Barcelona; Editorial Gedisa.
Martín Baró, Ignacio (1990). Psicología social de la guerra: Trauma y terapia. Selección e introducción de Ignacio Martín-Baro. El Salvador; Edit. UCA.
Souza, Liliana (Coord.) (2015). Serie Claves hacia el acompañamiento psicosocial. México; D.D. Edit. Rosa Luxemburg Stiftung, Aluna Acompañamiento Psicosocial, AC.




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* Dobinger
Mujeres en las Artes "Leticia de Oyuela". Investigadora y asesora programa Mujeres Creadoras MUA. Tegucigalpa, Honduras