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Resumen de ponencia
Cultura y Construcción de Paz. Aliados por el Desarrollo Sostenible.

*Katherine Padilla Mosquera
*Santiago Piñerúa Naranjo



En Colombia, la Paz es protagonista en un momento histórico. Tras más de cinco décadas de violencia, la firma de un acuerdo con las FARC, las negociaciones con el ELN y el Nobel de Paz al presidente Juan Manuel Santos, la perspectiva de construcción de paz se sitúa en el centro de la discusión. En adición, la creación de la Comisión Interinstitucional para el Alistamiento y Efectiva Implementación de la Agenda Post 2015 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), plantea para los próximos años la implementación de una agenda nacional liderada por el Estado y acompañada por el sector privado y la sociedad civil.

Con base en una metodología de investigación cualitativa con enfoque descriptivo, el presente documento busca evidenciar el papel de la cultura en la implementación de políticas enfocadas al Desarrollo Sostenible. Para tal fin, se expone una revisión teórica de los impactos económicos de la Cultura, los avances en construcción de paz, la importancia de la vinculación del país a la Agenda 21, el Plan de trabajo de Cultura UNESCO y los ODS.

Adicionalmente, se presenta un muestreo de experiencias culturales, públicas y privadas, las cuales aportan a la construcción de paz y que se han desarrollado en los dos momentos en los cuales puede entenderse la realidad colombiana actual, durante el conflicto y en un escenario de posconflicto.

Dentro de las conclusiones de la investigación se resalta la pertinencia de la Cultura con relación al Desarrollo Sostenible y el impacto de los valores, prácticas y actitudes culturales en la configuración de las comunidades y sus acciones. Finalmente, el análisis expuesto se constituye en un aporte desde la perspectiva de Responsabilidad Social evidenciando cómo la Cultura es un factor determinante para propiciar el progreso social y el desarrollo en concordancia con los ODS.

La investigación pretende poner en consideración del lector el papel de la Cultura como parte constitutiva del Desarrollo Sostenible, entendido desde 1987 por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, como la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. (Asamblea General de las Naciones Unidas, 2017). En concordancia con la anterior definición, la Asamblea General para las Naciones Unidas, desde el año 2011 acoge a la cultura como un componente esencial del desarrollo humano, reconociéndola como una fuente de identidad, innovación y creatividad para las personas y para la comunidad, y como un factor importante en la lucha contra la pobreza y la implicación en los procesos de desarrollo. (Asamblea General de las Naciones Unidas, 2011)

Con una participación aproximada del 3,3% del PIB en Colombia desde 2014 (Garzón, 2015) el sector cultura ha adquirido relevancia en la agenda económica del país, al punto de que su aporte espera ser duplicado en una década o menos. (Duque, 2017). Esta tendencia que ha venido dándose a nivel mundial ha puesto sobre la mesa la denominada Economía Naranja, entendida como el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual. El universo naranja está compuesto por: i) la Economía Cultural y las Industrias Creativas, en cuya intersección se encuentran las Industrias Culturales Convencionales; y ii) las áreas de soporte para la creatividad. (Buitrago & Duque, 2013).

Un antecedente clave que vale la pena mencionar por cuanto vincula directamente el concepto de Desarrollo con la Cultura es la publicación realizada en el año 2014 de los Indicadores Unesco de Cultura para el Desarrollo, donde se propone una metodología para medir el impacto del sector cultural en ámbitos como el económico, abordando indicadores que buscan medir el aporte de la cultura al PIB, empleabilidad del sector cultura y consumo de bienes y servicios culturales, entre otros. El documento además, plantea la medición del aporte de la cultura a la educación, a través de la educación inclusiva, educación artística y la formación de profesionales en el sector cultura; a la gobernanza, con indicadores enfocados al marco normativo en cultura, a la infraestructura cultural y a la participación de la sociedad civil en la gobernanza; a la participación social, mediante indicadores que midan la participación en actividades culturales, la tolerancia a otras culturas y la confianza interpersonal; a la igualdad de género, midiendo las desigualdades y la percepción respecto a la igualdad de género; a la comunicación, con indicadores que indagan por la libertad de expresión, el acceso y uso de internet y los contenidos de la televisión pública; y finalmente a la sostenibilidad del patrimonio.

La participación de la cultura en diversos ámbitos y el reconocimiento de nuevas economías emergentes, cercanas a las dinámicas y prácticas culturales de los territorios, vinculando sus rasgos culturales y generando alianzas entre sectores con crecimiento económico como la cultura y el turismo entre otros, podrían arrojar resultados de importancia para el país en cuanto a construcción de paz y dar línea para nuevas políticas de Responsabilidad Social Empresarial que acojan la cultura como cuarto pilar del Desarrollo Sostenible.

La construcción de una Colombia de cara al posconflicto requiere el compromiso de todos los sectores, pero también el diseño y ejecución de nuevas formas de participación de los mismos. Una vez superada la firma de los acuerdos con las FARC, la construcción de lo que se ha denominado Paz completa está estrechamente ligada a la Paz Positiva de Lederach y la Paz Imperfecta de Muñoz, las cuales hacen mención no sólo a la ausencia del conflicto, sino a la construcción de entornos basados en la cooperación y la justicia social, sin perder de vista que La Paz no es un estado perfecto y utópico, sino expresiones reales que se dan en contextos particulares contando con la participación de todos los actores.

Es allí donde el rol de la empresa se hace relevante dado su impacto en los territorios y en el desarrollo del país más allá del ámbito económico. Para dar pistas en la construcción de nuevas prácticas de Responsabilidad Social que apuesten por la participación en procesos culturales o fortalezcan los ya existentes, a continuación se abordarán elementos que buscan demostrar la mencionada relación entre Cultura y Desarrollo Sostenible en el marco de la Construcción de Paz en Colombia y se expondrán algunas experiencias relevantes en el país que orienten iniciativas de organizaciones interesadas por vincular el arte y la cultura en sus políticas de Responsabilidad Social.




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* Padilla Mosquera
Fundación Salvi. Bogotá, Colombia

* Piñerúa Naranjo
Fundación Salvi. Bogotá, Colombia