En los últimos años, el interés por explorar el devenir y el potencial político de los movimientos sociales ha generado una serie de debates teórico-metodológicos, propiciando la reflexión crítica sobre su propia significatividad dentro del proceso político y social contemporáneo. El desarrollo del capitalismo neoliberal, que tiene sus antecedentes en las últimas dictaduras militares en diversos países de Latinoamérica durante las décadas de 1970 y 1980, ha intensificado el ingreso del capital extranjero y el afianzamiento de un modelo de desarrollo de expropiación, despojo y explotación, con grandes masas humanas empobrecidas y excluidas de derechos sociales y económicos mínimos. A su vez, el ingreso de teorías posmodernas y la revitalización de una hegemonía conservadora en las últimas décadas, posibilitaron nuevas estrategias reaccionarias y el sustento ideológico para los argumentos de los sectores de derecha.
En este sentido, las lógicas de resistencia se han expandido y acelerado, generando diversos grados de organización y coordinación en las luchas colectivas. En Argentina, los movimientos sociales de diverso cuño, atravesados por diversas contradicciones de clase, étnicos, de género, ambientales, etc., comienzan a visibilizarse en términos de organización y conflictividad.
Este trabajo aborda y revisa una serie de estudios y enfoques relacionados con los movimientos sociales y la conflictividad, desde las propuestas de las teorías de la movilización de recursos (MacAdam, MacCarthy y Zald), la teoría de la estructura de oportunidades (Tarrow), la teoría histórica política (Tilly) hasta el enfoque de los Nuevos Movimientos Sociales (Touraine) para llegar al punto de vista teórico marxista, donde se realizará una revisión de sus influencias más importantes aplicadas de manera general a los casos de estudios en Argentina.
La teoría científica marxista hace referencia a un cuerpo de conceptos aplicados a la praxis concreta que sirven como herramientas para analizar científicamente a las sociedades de manera holística, lo que permite entender los movimientos sociales como parte del movimiento dialéctico entre fuerzas sociales en disputa.
El desplazamiento de conceptos que marcaron las ciencias sociales por décadas, provenientes del análisis del materialismo histórico y dialéctico, como modo de producción, fuerzas productivas, conflicto, imperialismo, estructura de clases y lucha de clases, etc., implicó su reemplazo por nuevas nociones destinadas a explicar realidades supuestamente inéditas, tales como los conceptos de “protesta social”, “globalización” o “acción colectiva”. Las causas de este viraje teórico deben buscarse en las transformaciones a nivel mundial y nacional que tuvieron un impacto en el terreno ideológico y político, donde se dio de hecho la hegemonía del discurso neoliberal y posmoderno. Por otra parte, en los países dependientes, como en Latinoamérica, la imposición de dictaduras militares, terrorismos de Estado, persecuciones, asesinatos y genocidios provocaron la fragmentación del creciente movimiento obrero y de los sectores populares, logrando un disciplinamiento social profundamente conservador con enormes pérdidas humanas que disolvieron la fecundidad de la lucha política, económica e intelectual de los sectores subalternos.
Los nuevos interrogantes que plantea la teoría social se establecen desde una posición que enfatiza la complejidad de las “nuevas sociedades” (Giddens; Melucci; Beck), y propone una homogeneización de las problemáticas que atraviesan los países “dependientes” con los llamados países “desarrollados” o del “primer mundo”. En este sentido, diversas teorías sociales sobre los movimientos sociales contemporáneas comparten como característica común la calificación de las relaciones sociales como producto de una “novedad”; con una existencia que se genera por fuera de los espacios institucionales, partidos, sindicatos o grupos de interés tradicionales; desligadas de la categoría de clase o estructura; como formas alternativa de protesta social y con un énfasis en la cultura y la identidad.
Entre las nociones teóricas fundamentales dentro del marxismo se identifica a la lucha de clases como un instrumento dialéctico para observar, analizar la sociedad y comprender su dinámica. Las clases sociales no se conciben como entidades objetivas determinadas con existencia previa a las relaciones sociales, desde una mirada economicista, sino como partes constituyentes de un entrelazamiento o confrontación entre sí. En este proceso de enfrentamientos entre fuerzas sociales se generan un conjunto de alianzas en pugna, cada una de las cuales expresan articulaciones de oposición, antagonismo y dominación, en determinados momentos históricos. Comprender la génesis, desarrollo y los repertorios de acción colectiva de los movimientos sociales contemporáneos, junto con las prácticas sociales y sus manifestaciones culturales dentro del conjunto de fuerzas sociales en disputa, conlleva a precisar una estrategia de resistencia y analizar las relaciones dentro del entramado político.
Este trabajo invita entonces a reflexionar sobre la visión clasista, no para privilegiarla por sobre las demás contradicciones del sujeto social, sino para comprender las formas en que los actores se expresan y organizan colectivamente. Se intentará conectar la teoría marxista con otros conceptos analíticos propios de otras corrientes teóricas, con el fin de posibilitar una síntesis que visibilice la conexión entre distintas interpretaciones, principalmente entre las visiones que enfatizan la relación entre estructura y agencia de los sujetos.