Este trabajo tiene como eje el maíz, o más certeramente la relación de campesinas y campesinos con el maíz en México. Los grupos campesinos han subsistido articulados a las transformaciones, auges y crisis del sistema capitalista, a partir de las capacidades construidas en constantes transformación para vincularse a todos los ámbitos de las sociedades complejas, hoy día globales.
Se resalta que los grupos campesinos han centrado su objetivo en la producción de su propio alimento, en el maíz, el cual es la base, articulador y contenedor de la cultura. En particular, el maíz ha sido sustento de la estrategia campesina. Por otro, se sostiene que las transformaciones actuales, tienen como determinante importante las políticas neoliberales y los procesos globales, tomando hoy claramente la forma del despojo de los recursos campesinos. Esto lleva a la vida rural tensiones que se configuran entre las defensas y abandonos de la tierra, de la forma de vida, del cultivo, de la semilla nativa, de las tecnologías propias, de las posibilidades de insertarse en el mercado, de migrar, quedarse en sus tierras o regresar. Por lo tanto las estrategias y los elementos de la cultura campesina se encuentran en procesos permanentes de reacomodo, ajuste y reinvención, poniendose en juego la seguridad alimentaria local, pero igualmente nacional, dado el carácter cultural y generalizado del maíz como complejo.
Este docuemnto recopila trabajo de campo, entrevistas realizadas en las parcelas, plazas de mercado, comunidades, reflexiones sobre la producción de maíz de los pequeños productores, más allá de los límites de la parcela, relacionando secuencias de técnicas agrícolas, estrategias campesinas, dinámicas regionales, de mercado y escenarios nacionales y globales. El objetivo de este trabajo es reconocer y analizar las relaciones actuales existentes entre la producción de maíz en el marco de las agriculturas campesinas en el estado de Morelos, al centro de México, y la presencia de corporaciones globales en la producción y comercialización dl grano.
El análisis considera la perspectiva del sistema mundo y cadenas globales, en tanto las corporaciones agroalimentarias dominan en la cadena de valor del maíz, la cual influye y tiende a subordinar algunos aspectos de las producciones de maíz nativo. Se considera que el grano, de acuerdo a su historia evolutiva, las experiencias necesarias para reproducirlo y las maneras actuales de resguardarlo contiene un conjunto de bienes comunes, bienes de todos que, ante las tendencias globales actuales de acaparamientos y despojo, se encuentran en tensión.
Se toma, por un lado, el eje de la producción de la maíz local, básicamente de tipo nativo en sus dos destinos, el autoabasto de las familias y comunidades productoras, y la comercialización en el rubro de especialidad, el maíz pozolero definido por intermediarismo y acaparamiento. Así mismo, las tendencias de producción se han entrelazado con la importación del grano desde otros estados para satisfacer el consumo de tortilla especialmente de la población urbana, con esto se ha impulsado la contracción de producciones de grano nativo con destino a la industrialización de la tortilla. Se distingue la presencia de agroempresas comercializadoras y de producción de harina en este proceso, como Cargill y GRUMA, configurando disputas entre las búsquedas campesinas y las presencias y tensiones que las agroempresas imponen en las regiones. Se enfatiza en las tendencias que ha marcado la harinización en el proceso de elaboración de tortilla a nivel nacional, y las implicaciones de acaparamiento y crecimiento de la agroindustria sobre las dinámicas de productores y pequeños industriales.
Esta situación se convierten en retos para los campesinos que, desde las unidades familiares y organizaciones, recurren a prácticas y nuevas búsquedas que trascienden hacia los espacios territoriales colectivos. Innovaciones técnicas, nuevos cultivos, pruebas de fechas de siembra, reajuste de los usos e intensificación de trabajo en los distintos espacios productivos, rutinas laborales no agrícolas, migraciones y retornos. Se defienden las tierras, los cultivos propios, los bienes comunes, la seguridad alimentaria, y en última instancia la soberanía nacional. Se vislumbran tensiones entre la producción de maíz híbrido y nativo, así como frente a las tendencias de acaparamiento presentes en la estructura de comercialización e industrialización de la tortilla. En conclusión hoy día los vínculos y subordinación con empresas trasnacionales se intensifican, las incertidumbres ante mercados volátiles vulneran las capacidades de negociación con actores comerciales y dinámicas globales, y se despliegan estrategias de persistencia y de innovación para sostener la producción de maíz campesino. A partir de estos escenarios se hace una reflexión sobre la necesaria articulación de los destinos campesinos del maíz y la apremiante soberanía alimentaria.