El terremoto de mayor magnitud en Chiapas desde que se tiene registro, sucedido la noche del 7 de septiembre del 2017, tuvo como consecuencia un desastre social, material y subjetivo, provocado por la manera en que los grupos políticos en el gobierno en turno han aprovechado los desastres para beneficio propio mediante ausentes programas de prevención, deficiente respuesta urgente, desinformación, centralización y corrupción de recursos. Así ha sucedido en inundaciones históricas de 1998 por el huracán Mitch y en 2005 consecuencia de Stan en la zona costera de Chiapas, provocando que las condiciones de vulnerabilidad social en las comunidades no se hayan reducido históricamente; si a esto se suman los factores físicos y económicos, que hacen catalogar a la mayoría de los municipios rurales de la Planicie Costera del Pacífico de Chiapas con alto grado de marginación y el índice de pobreza más alto, así como un alto grado de vulnerabilidad en cuanto a lluvias, inundaciones, vientos, tormentas eléctricas y deslaves, el panorama es, efectivamente, un desastre.
Al paso de las horas y de los días siguientes en que se fueron conociendo las consecuencias del terremoto nocturno de 8.2 grados con epicentro en la costa de Pijijiapan y la posterior alerta de tsunami a medianoche, pero también fuertemente sensibilizados dos semanas después con el terremoto sucedido en la zona centro de México, la ciudadanía y sociedad civil organizada radicada en San Cristóbal de Las Casas ofreció con mayor ímpetu ayuda solidaria para la zona costa de Chiapas. Desde las necesidades urgentes como víveres, medicinas y utensilios para pernoctar en la calle y para iniciar labores de reconstrucción, hasta compartir información confirmada y verídica de lo que estaba sucediendo en las comunidades bajo el hashtag #7S en redes sociales, así como también visibilizar y atender la salud mental y emocional de la población con brigadas culturales y psicosociales.
Así, la urgencia del posdesastre y la reconstrucción en comunidades costeras de los municipios de Tonalá y Pijijiapan está teniendo una singular experiencia colaborativa, en la cual confluyen pescadores y campesinos integrantes del Consejo Autónomo de la Costa de Chiapas (CARZCCH) y defensores del Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa A.C. de Tonalá; educadores de Melel Xojobal AC, jóvenes armonizadores de la Iniciativa Whitaker para la Paz y el Desarrollo e integrantes de Impacto AC de San Cristóbal de Las Casas; así como integrantes de un colectivo de psicólogos de la Ciudad de México y quien esto escribe, educador-psicólogo-colaborador ahora centrado en la investigación doctoral “La participación política de niños y niñas rurales en los proyectos de una organización campesina en la Costa de Chiapas” en el Posgrado de Desarrollo Rural, UAM Xochimilco, México.
Esta experiencia organizativa, bajo la forma de brigadas psicosociales y reconstrucción comunitaria de escuelas, ha hecho confluir a organizaciones rurales, asociaciones civiles, colectivos y academia, fortaleciendo vínculos de colaboración en medio de la emergencia. El objetivo general de las brigadas fue brindar atención psicosocial rápida post-emergencia a la población de cinco comunidades, en coordinación con los comités locales del CARZCCH y con el CDH Digna Ochoa en la ciudad de Tonalá. Se realizaron jornadas mensuales en donde, además de llevar víveres para la emergencia, se visitaron los barrios Las Flores y Bocanegra de Paredón, Tonalá, así como los ejidos Gustavo López, Tamaulipas (Estación Joaquín Amaro), El Fortín y La Conquista de Pijijiapan, para realizar actividades colectivas de reflexión con jóvenes y adultos y lúdicas con niños, niñas y adolescentes.
Por lo que el objetivo de la presente ponencia es compartir líneas de análisis en torno al #7S desde una perspectiva histórica regional de los desastres en comunidades rurales de la costa chiapaneca, así como informaciones sistematizadas de voces infantojuveniles, reflexiones adultas y acciones de actores políticos involucrados en esta experiencia que sigue en curso. Posteriormente, analizar la situación actual de la lenta reconstrucción y reflexionar sobre la colaboración y el diálogo de saberes dado entre las y los sujetos participantes.