La búsqueda por comprender las formas bajo las cuales se configura y se expresa la politicidad de los pobres urbanos constituye un tema de larga data en las reflexiones de la sociología política ecuatoriana y de la región. Desde mediados del siglo pasado, fruto de los fuertes procesos de migración y urbanización que acompañaron a los sucesivos momentos de “modernización” de las formaciones sociales latinoamericanas, se buscó desarrollar líneas de análisis sobre los sectores urbano-populares y su relacionamiento con la política (Hurtado, 2013). En este marco se pueden ubicar a los numerosos trabajos desarrollados a partir de los años cincuenta, los cuales, tomando como punto de partida los análisis de Gino Germani (1971) desde una perspectiva funcionalista, criticados posteriormente desde perspectivas marxistas como las de O´Donnell (1973), Castells (1974) o Ianni (1975), hasta los análisis del discurso entre los cuales destacan los aportes de Laclau (1977, 2005), De Ípola (1983), Sigal y Verón (1986) o De la Torre (1994), han buscado explicar los fenómenos socio-políticos a través de las cuales se expresa la politicidad de los pobres urbanos y cómo estas se relacionan a sus condiciones materiales. Es en esta línea que se han construido como modelos explicativos los del populismo, el clientelismo, la cultura política y el movimiento urbano popular.
Sin embargo, más allá de sus aportes, este tipo de acercamientos han reproducido concepciones dicotómicas de la realidad que simplifican y enfocan el análisis de la politicidad urbano-popular hacia uno de los polos de los siguientes clivajes: acción colectiva vs. clientelismo; estructuralismo vs. agencialismo; y, culturalismo vs. instrumentalismo, desatendiendo la complejidad analítica que demanda su abordaje (Hurtado, 2015). Como lo señala E.P. Thompsom, este marco de interpretaciones no hacen más que alimentar una “visión espasmódica de la historia popular” (Thompsom, 1984: 62), en las que más allá de hacerse manifiesta una restricción comprensiva de la politicidad urbano-popular, se le dota de una caracterización peyorativa en tanto esta se aleja de los roles / posiciones de sujeto-individuo (sujeto ciudadano o sujeto de clase) o de modelos de sociedad (moderna o democrática) a partir de los cuales deberían operar. Por tanto, su “negatividad” provendría del “alejamiento”, la “desviación” o la “asincronía” que muestran en relación a los marcos analíticos que les sirven de base.
Estos modelos explicativos más que constituir marcos bajo los cuales se puede comprender la politicidad urbano-popular, componen aquello a lo que Bachelard (2000) denomina “obstáculos epistemológicos”, los cuales impiden la comprensión de la politicidad urbano-popular. Estos obstáculos no sólo que impiden comprender las dinámicas que atraviesan y se tejen en el mundo popular, sus universos simbólicos, las lógicas de acción política que se producen a ese nivel y su vinculación y condicionamiento por un marco relacional y contextual específico, sino, y principalmente, desconocer el sentido político de la cotidianidad de los pobres urbanos (Scott, 1990), explicándolo únicamente desde una mirada lejana o cuando la política se manifiesta a través de procesos o eventos electorales.
En respuesta a las limitaciones comprensivas de los enfoques señalados, han surgido investigaciones que se inscriben en el campo de la sociología política, basadas en acercamientos etnográficos, orientadas, por un lado, a la reconstrucción de las redes de relaciones y tramas socio-políticas en las cuales se inscriben los pobres urbanos, y por el otro, a la comprensión de los modos de hacer política en el mundo urbano-popular, así como a la resignificación de los universos simbólicos y lógicas de acción que emergen a este nivel. Algunos de estos trabajos los componen los esfuerzos de Auyero, 2001, 2004; Auyero, Page y Lapegna, 2008; Frederic, 2004; Merklen, 2005; Ferraudi, 2009; Paladino, 2010; Vommaro y Quiróz, 2011; Hurtado, 2013.
Sobre la base de una comprensión que privilegia una mirada relacional, situacional y temporal de la politicidad urbano-popular, esta literatura ha buscado explicar, desde una óptica diferente a los modelos clásicos, las formas bajo las cuales se configuran las prácticas sociopolíticas de los pobres urbanos y su relación con la irresuelta cuestión urbana, los rostros que asume la política popular en relación a la gestión cotidiana de demandas, las expresiones y sentidos simbólicos que adquieren estas prácticas en el marco de los sistema de relaciones que hacen parte de microuniversos locales, las complejas dinámicas que caracterizan a los relacionamientos que se establecen entre el mundo popular y el sistema político, la importancia del “trabajo político” de líderes locales y las formas organizativas populares en tanto constituyen lazos que conectan sociedad y política.
A pesar del repunte actual de investigaciones basadas en los acercamientos y enfoques señalados, principalmente en países como Argentina y México, la comprensión de las tramas de interacción sociopolítica en las que se encuentran inmersos los pobres urbanos forma parte de una agenda de investigación aún en ciernes en el Ecuador, identificándose contados aportes en esta línea (Menéndez Carrión, 1985; Burgwal, 1995; Villarreal, 2015). Es en este marco que la presente ponencia busca discutir elementos que permitan comprender los procesos bajo los cuales se configura la politicidad urbano-popular en el país, tomando en cuenta las particularidades nacionales al respecto de los procesos de urbanización, el sistema político ecuatoriano, los momentos de desintitucionalización / reinstitucionalización del Estado (nacional y local) y las diversas y heterogéneas formas orgánicas que asumen las organizaciones territoriales.
Para ello, la ponencia busca poner en discusión una comprensión sociológica sobre las relaciones, acciones y prácticas sociopolíticas que hacen parte de la politicidad de los pobres urbanos del país, orientada por la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo se constituyen los pobres urbanos como sujetos políticos en la ciudad de Quito? El objeto analítico de esta investigación, siguiendo a Melucci (2010), lo conforma la “construcción social” de la politicidad urbano-popular basada en la “inversión organizativa” que realizan los pobres urbanos para orientar sus acciones; por tanto se busca problematizar la “organización” como nivel analítico. Este abordaje se hace posible a través de la definición de un caso de estudio que sirve como objeto empírico de esta investigación: la organización barrial de Colinas del Norte, un barrio localizado en el noroccidente de la ciudad de Quito.
Para la producción, análisis e interpretación de datos, esta investigación propone un modelo teórico-analítico que combina conceptos provenientes de la teoría de la acción colectiva de Alberto Melucci (2010), la sociología de la experiencia de Francois Dubet (1998) y la escuela del proceso político (Tilly, Tarrow y McAdam, 2005), con los marcos analíticos provenientes de las investigaciones que se inscriben en el campo de la sociología política basadas en acercamientos etnográficos para reconstruir y comprender en su complejidad las tramas de interacción sociopolítica en las que se encuentran inmersos los pobres urbanos (Auyero, 2001, 2004; Auyero, Page y Lapegna, 2008; Merklen, 2005; Hurtado, 2013).
De esta forma, a través de este marco teórico-analítico, se ha producido un análisis etno-sociológico de la dinámica organizativa y sociopolítica de la organización barrial de Colinas del Norte en el noroccidente de la ciudad de Quito, planteando de manera general que la politicidad urbano-popular puede ser comprendida a partir de “sistemas de acción” construidos y activados por los pobres urbanos con base en los sistemas de relaciones que forman parte de su cotidianidad; es decir como un “trabajo” de los pobres urbanos en tanto sujetos condicionados por el campo sistémico en el cual se inscriben, pero a partir del cual dirigen un proceso de apropiación recursiva de las posibilidades que este les otorga para constituirse como un actor colectivo y producir diversas lógicas de acción. A través de este abordaje se busca rebatir las tesis sociológicas que conciben las expresiones de la politicidad urbano-popular como una unidad empírica de la cual partir, las cuales se plantean como inherentes a las pautas racionales o culturales de los pobres urbanos en tanto sujetos determinados por sus condiciones de precariedad estructural y marginalidad social.
En esta línea, partiendo del abordaje de la politicidad urbano-popular como “sistemas de acción”, se busca demostrar: 1) que las prácticas sociopolíticas que despliegan los pobres urbanos constituyen un producto socio-histórico y socio-espacial que entrelaza diversas lógicas de acción, cuya reproducción y reactualización estaría ligada a la irresuelta cuestión urbana; 2) que estas prácticas se construyen de manera colectiva, interactiva y recursiva sobre la base de procesos de “organización” e “identificación colectiva” que producen los pobres urbanos a través de las organizaciones de base territorial, las cuales operan como nodos de socialización y politización de las tramas de interacción urbano-populares, fundadas sobre una red dinámica y compleja de conflictividades locales y supralocales superpuestas; y, 3) que las organizaciones de base territorial conectan el microcosmos barrial y el macrocosmos social, operando como “interfaces” que enlazan lo social y lo político. Sin embargo las formas bajo las cuales aseguran este “lazo sociopolítico” se habrían ido modificando históricamente en función de los procesos de reinstitucionalización del Estado central y local, lo cual ha incidido en el debilitamiento de este tipo de organizaciones y la reorientación de los procesos de politización subalterna.