Educación del arte humanista y liberadora
Por José Santos Urbina Mendoza
Un elemento que ha tenido un efecto negativo en la identidad y el desarrollo cultural de nuestros pueblos es el que se deriva de la invasión hegemónica seudocultural subordinada a la globalización neoliberal y el predominio de los intereses del mercado sobre los humanos. Una desculturización como empeño para la servidumbre económica, mediante la destrucción de los valores culturales de los pueblos y la desvaloración de sus formas de existencia; la implantación de esquemas de enajenación y subordinación colonial a los que se suma el despojo, la razzia y el asesinato (Fanon,1966).
Los cambios orientados por las exigencias del mercado neoliberal repercuten en todos los procesos económicos y sociales, incluidos los de la esfera simbólica generando nuevas orientaciones en la superestructura cultural. Siguiendo la lógica neoliberal en el sentido de privatizar y mercantilizar todas las funciones sociales, la educación, el arte y sus relaciones se exponen también como mercancías, induciendo en los individuos desde el campo del aprendizaje y lo simbólico la reproducción de las condiciones sociales y culturales creadas, con patrones de conducta alejados de los referentes humanistas de identidad y creatividad, imponiéndose una educación instrumentalista orientada por los centros de poder trasnacional donde el sujeto educativo asimila el régimen impuesto, incluida la representación simbólica sujeta a intereses mercantiles, alejada de la utilidad común social, la originalidad y la diversidad creativa.
Al carecer de una teoría propia sobre educación, esta función se reduce a actividades enmarcadas en métodos o modelos pedagógicos que no corresponden a las necesidades de los países. La camisa de fuerza impuesta por la estandarización neoliberal del sistema educativo que ignora la diversidad cultural, es un claro ejemplo de ello. El aprendizaje exclusivamente formal y mecanicista, sustentado en planes de estudio y programas con secuencias rígidas, de objetivos y temas divorciados del contexto real propician un clima predominantemente convencional y rutinario al imponer la misma exigencia para todos los alumnos, víctimas de los indicadores que el modelo trasnacional reclama como únicos, para ser certificados como válidos.
Esta situación reclama nuevas perspectivas y definiciones en el rumbo de nuestros pueblos para avanzar con soberanía, democracia y bienestar; considerando a la educación “en justicia, como el factor social más poderoso con que cuenta la comunidad humana para forjar en las diversas épocas de su evolución el tipo de hombre que la comunidad necesita" (Lombardo,1987); Una educación crítica y liberadora como recurso formativo por excelencia para aspirar al desarrollo sostenible y la creación de una sociedad más justa.
La Educación para el Desarrollo Sostenible debe explorar las implicaciones económicas, políticas y sociales de la sostenibilidad animando a los educandos a reflexionar críticamente sobre su región del mundo, identificar los elementos inviables de sus vidas y estudiar las tensiones entre distintos objetivos contrapuestos. (Unesco,2002)
Esta aspiración en materia educativa implica una nueva orientación destinada a superar enfoques reduccionistas que compartimentan y separan los sucesos; desconocen su origen, el contexto, los procesos de los que forman parte, sus relaciones y consecuencias. La necesidad de adoptar nuevas estrategias educativas que reconozcan integralmente al ser humano como individuo y como ser social de una realidad diversa y en armonía con su entorno natural. Una nueva filosofía educativa sustentada en una epistemología pluridimensional y transdisciplinar, orientada a satisfacer las necesidades de la población y las tareas históricas que le corresponde en esta etapa de la evolución social.
Con esta orientación, incluir la educación del arte a todos los niveles para actuar en la esfera de los sentimientos y la sensibilidad estética, promoviendo principios, normas y valores de orden superior duraderos que orienten la conducta ética humana, reconociendo que la enseñanza del arte incide en la formación de la identidad y los valores estéticos relacionados con las características personales de la sensibilidad y la emoción; el arte como una herramienta formativa desde una perspectiva sociocultural, donde el alumno es un sujeto social en formación producto del conjunto de interacciones del medio en el que se ve involucrado durante su vida escolar y social, como parte del grupo al que pertenece, afirmando su identidad y personalidad (Martínez, 1999).
La educación estética debe desempeñar una función importante en la transformación constructiva de los sistemas educativos, para satisfacer las necesidades de los estudiantes en un mundo que se transforma con rapidez, caracterizado, por una parte, por notables adelantos tecnológicos y, por la otra, por injusticias sociales y culturales de difícil solución. (Unesco, 2010)
Reconocer al arte como recurso de mediación para la comprensión del entorno social, y procedimiento formativo para la apropiación de los conocimientos, valores, formas de ser que dan identidad a una comunidad; a la validez de la cultura como herramienta para la comprensión humana en sus aspectos esenciales y su utilidad para orientar la vida individual y colectiva con el propósito de mejorarla.
La enseñanza del arte orientados en una concepción sociocultural y holística, tanto en el programa curricular y extracurricular; conjugando de manera armónica una visión integral de la ciencia, la técnica y el arte como productos de la creatividad humana, propiciando la participación e iniciativa de los alumnos en la generación de nuevas ideas, proyectos y realizaciones. Fortaleciendo la identidad de grupo o comunidad a la que pertenece el alumno, y rescatando las tradiciones y culturas populares que le explican e identifican socialmente.
Bibilografía:
Fanon, F. (1966) Por la revolución africana. Escritos políticos. México: Fondo de Cultura Económica.
Lombardo, V. (1987). Obra educativa. Tomo I. México: Instituto Politécnico Nacional – Universidad Nacional Autónoma de México.
Unesco. (2002). Éducation pour un avenir viable. Enseignements tirés d’une décennie de travaux, depuis Rio de Janeiro jusqu’à. Johannesburg. París: Unesco.
Unesco (2010). La Agenda de Seúl: Objetivos para el desarrollo de la educación artística. Segunda Conferencia Mundial sobre la Educación Artística. Corea. Consultado el 10 de junio de 2012. Disponible en: http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/HQ/CLT/CLT/pdf/Seoul_Agenda_ES.pdf
Martínez, M. (1999). El enfoque sociocultural en el estudio del desarrollo y la educación. México: REDIE. Revista Electrónica de Investigación Educativa, vol. 1, núm. 1, noviembre, 1999, pp. 16-37. Universidad Autónoma de Baja California. Consultado el: 13 de junio de 2012. Disponible en: http://redie.uabc.mx/redie/article/view/6/1131