I- Resumen
La Feria Artesanal de la Diagonal Pueyrredon de Mar del Plata, Argentina, constituye el contexto de la investigación. El presente trabajo aborda la relación existente entre la gestión municipal y el desarrollo de la actividad ferial.
El estudio de gestión del espacio ferial implica la comprensión de las tensiones existentes en el lugar, así como la interpretación de los procesos por los cuales se originaron. Consideramos que es un tema de importancia a la hora de realizar un aporte al campo de la gestión cultural.
Comenzamos la investigación indagando los análisis realizados en distintas ferias urbanas (del país y del exterior), donde pudimos observar que las relaciones internas (entre feriantes) y externas (con los municipios) en los espacios feriales eran un tema abordado de manera secundaria o surgía como un elemento de tensión en el contexto de otras búsquedas.
A partir del hallazgo de la existencia de una comunidad vital, integrada por personas que demuestran autodeterminación por pertenecer al espacio ferial , pudimos apreciar que el desarrollo integral de la actividad artesanal, así como los rasgos distintivos de su identidad, parecía no estar contemplada en la normativa vigente.
Encontramos que en la Feria de Artesanos de la Diagonal, existen dos grandes núcleos de tensión, el primero relacionado al exceso de burocratización del sector público y el segundo, vinculado a un tipo de modelo gestión que prioriza a la actividad artesanal como herramienta para la disminución de la pobreza.
Las políticas culturales y la gestión cultural
Las políticas culturales inciden en las prácticas culturales actuales. Para Teixeira Cohello (2009, p.241)
(…) las políticas culturales constituyen una ciencia de organización de las estructuras culturales y generalmente es entendida como un programa de intervenciones realizadas por el estado, instituciones civiles, entidades privadas o grupos comunitarios con el objetivo de satisfacer las necesidades culturales de la población y promover el desarrollo de sus representaciones simbólicas.
La definición y caracterización de las estrategias que constituyen la política cultural van de la mano con la visión que tenga el estado del concepto de cultura. En líneas generales, las políticas públicas ligadas a los diferentes sectores culturales de Argentina son concurrentes entre la nación y las provincias, sin perjuicio de las atribuciones que sobre el particular tienen los municipios, cada uno de ellos con su propia estructura administrativa cultural específica. Esto representa un cuadro complejo por el desigual tratamiento con que los gobiernos locales han encarado la acción cultural oficial.
En el orden local, Mar del Plata tiene una Secretaría de Cultura que, en este momento se encuentra en una etapa de cambio, ya que a partir del nuevo gobierno local - que asumió el 10 de diciembre de 2015- este organismo sufrió un fuerte recorte presupuestario, dando de baja una importante cantidad de actividades de promoción socio-cultural, muchas de ellas promovidas por la anterior gestión municipal.
En su última etapa, la gestión anterior había hecho foco en políticas culturales para los barrios de la ciudad, a través de dos acciones de gran magnitud; estas fueron la creación y promoción de la Orquesta Infanto Juvenil y la creación de 23 centros culturales barriales. La nueva gestión municipal, no renovó los contratos de los trabajadores para dichos espacios, produciéndose el cierre de los centros culturales y la desaparición de la Orquesta. Esto originó un fuerte rechazo a la actual gestión de la Secretaria de Cultura.
En relación a las actividades artesanales, la política municipal dio continuidad a la actividad que desarrollaba el Departamento de ferias artesanales y actividades en la vía pública. Este órgano fue creado para administrar los espacios de Ferias dependiente de la Secretaria de Cultura. Es importante aclarar que dentro del Partido de Gral. Pueyrredon existen un número importante de Ferias dependientes de otras Secretarias o dependencias del estado provincial y nacional.
Según la página web oficial de la Secretaria de Cultura local, el objetivo de este departamento es alentar el desarrollo y el crecimiento de las expresiones culturales que surgen en forma espontánea, así como regularlas y supervisarlas bajo su jurisdicción, las que actualmente son: Feria Central de Artesanos de la Diagonal, feria de artesanos y manualistas del Paseo Jesús de Galindez y Mercado de Pulgas.
Dentro de las transformaciones producidas por la reducción presupuestaria, encontramos el cambio de ubicación de esta dirección , limitando su función a procedimientos puramente burocráticos, ya que instruyen, distribuyen, describen y rechazan a las actividades, los productos y a las personas, es decir, su función principal es el control.
Desde los inicios de la Feria de Artesanos de la Diagonal el papel del estado ha sido predominantemente de control, dando cumplimiento a la reglamentación existente. Para eso ha adoptado dos formas: primero, la supervisión directa del trabajo de los artesanos por parte de las autoridades e inspectores que representan a los municipios, mediante los concursos, las tomas de asistencia, las fiscalizaciones, el control de la autenticidad de la mercadería exhibida. El segundo tipo de control que se lleva a cabo consiste en mantener legajos e historiales de cada uno de los artesanos, fotografía de la mercadería, permisos y demás información privada.
La falta de innovación en las decisiones tomadas, o incluso la falta de toma de decisiones, generaron hostilidades que aún hoy se siguen sosteniendo y que imposibilita el diálogo entre actores, motivando parte de los enfrentamientos existentes dentro de la Feria.
Podríamos afirmar que en este contexto, la aplicación de las normativas llevada adelante por el personal administrativo del municipio ha operado para dar una legitimidad basada en la legalidad a fin de garantizar el control (Weber 1987[1919]) y no se encuentra enfocada en el desarrollo cualitativo de las artesanías. Por eso, la relación municipio – feria debería ser reformulada, atendiendo las necesidades de las personas, con políticas claras y consensuadas, que garanticen el desarrollo igualitario de todos sus miembros.
El segundo gran núcleo de tensión, gira en torno a la naturalización de la práctica de la gestión pública que prioriza un modelo en donde la actividad artesanal es utilizada como herramienta para la disminución de la pobreza.
Esta práctica, producto de la falta de comprensión de las tensiones existentes en el espacio ferial, ha privilegiado resolver la inmediatez del problema de la pobreza con la generación “nuevos” puestos laborales. Para ello, fue creando predios feriales o sobredimensionando los existentes, en lugar de buscar herramientas para fortalecer el desarrollo da la actividad cultural.
Esta naturalización de incorporar sujetos como estrategia para la disminución de la pobreza es frecuentemente considerada como “una buena práctica de gestión”; sin embargo, ha sido llevada adelante sin acompañar los procesos de incorporación de personas. Existe una valoración intrínseca escasa y un cierto desconocimiento de lo que implica la actividad artesanal en ferias urbanas. Esto produce una gran rotación de personas que ingresan y egresan del lugar, ya que encuentran que ser miembro de una feria artesanal no garantiza la satisfacción de sus necesidades económicas y personales.
Las relaciones entre los integrantes existentes en la feria y los nuevos actores ingresantes hubieran requerido un periodo de adaptación, para que todos los miembros pudieran conocerse y comprender el conjunto de reglas internas del espacio ferial, en pos de facilitar la convivencia de diferentes actores.
Por el contrario, las incorporaciones masivas generaron el rechazo de los artesanos al nuevo grupo de integrantes del espacio ferial, ya que consideraban que estas personas no tenían vinculaciones previas con las artesanías y no compartían los mismos intereses, provocando un sentimiento de rechazo por parte de los artesanos que trabajaban en el lugar hacia los artesanos ingresantes, este sentimiento aún hoy sigue vigente.
Las políticas locales se han enfocado en adaptar o replicar modelos de intervención que se implantaban en otras ciudades, sin analizar o evaluar las consecuencias de dicha intervención y cómo estos procesos pueden afectar la dinámica de la Feria y la vida de las personas.
La intervención en el espacio ferial debe ser definida con claridad para comprender cuáles serán sus alcances y limitaciones, debiéndose trabajar con los actores involucrados de manera trasversal, para hacerlos participes en las tomas de decisiones que impactarán en sus vidas cotidianas.
Pensar en estos espacios como una fórmula para disminuir la pobreza (en términos económicos) implica una mirada parcial de la realidad. Existe la necesidad de repensar cómo gestionar el funcionamiento de las ferias a través de programas que sean consensuados por todos los actores intervinientes, programas que surjan del trabajo comprometido de las partes afectados (Desarrollo Social, Cultura, trabajadores de los espacios feriales, y la comunidad local, entre otros.).
Bibliografia ( no fue incluida por falta de espacio)