La gentrificación en la región metropolitana de Panamá
Con el reestablecimiento del régimen democrático en Panamá, a inicios de la década de 1990, las políticas neoliberales se implementaron con toda intensidad. En lo referido a la ciudad, se generó un nuevo plan de ordenamiento territorial cuyo objetivo principal era convertir a la ciudad en un espacio que facilitara la acumulación capitalista. Así se crearon y privatizaron puertos, centros comerciales que remplazaron los espacios públicos, el Estado dejó a la empresa privada la producción de vivienda, mientras flexibilizaba la normativa de construcción. Paralelo a lo anterior, se gestionó una alianza entre la industria de la construcción y el sector financiero que son los que en última instancia ordenan el territorio en la región metropolitana de Panamá. Esto provocó una ciudad altamente desigual donde los grupos de altos ingresos se encuentran en centro de la ciudad; mientras que expulsa a la periferia aquellos de la población sin capacidad de pago.
Durante los trabajos de construcción del Canal de Panamá, a principios del siglo XX, se crearon barrios para alojar a trabajadores antillanos. Con el crecimiento espacial y poblacional de la ciudad, estos espacios quedaron en el centro y desde entonces, han sido habitados por sectores populares en condiciones precariedad (viejos caserones de madera, sistema de alcantarillado colapsados, hacinamiento, pésimos sistemas de recolección de basura, etc.). También el Casco Viejo, que fue lugar habitado por la burguesía rentista, pero que luego abandonó, se convirtió en un barrio para sectores populares, desde la segunda mitad del referido siglo.
Al estar en el centro son altamente valorados por parte del capital, quien en complicidad con el Estado, han iniciado “un proceso de recuperación” provocando el desalojo de los pobres y vulnerando su derecho a la ciudad. Estas acciones han aburguesado los antiguos barrios obreros a través de proyectos de renovaciones urbanas (emprendidas por el Estado como el caso de renovación urbana de Colón) o intervenciones directa por parte del capital (como en el caso de Boca La Caja). Estas acciones han encontrado resistencias por parte de las organizaciones barriales.
El objetivo de la presente ponencia es analizar el proceso de gentrificación que experimenta la ciudad de Panamá, descifrar las verdaderas intenciones de un conjunto de proyectos emprendidos por el Estado y la industria de la construcción, y su aliado el capital financiero, disfrazadas como “renovación urbana”, pero que no son más que formas encubiertas de desalojo masivo de la población pobre del centro de la ciudad. También analizar los procesos de resistencias que se ejercen desde las organizaciones barriales. Para esto se tendrá como referente empírico tres casos: el de Boca La Caja, El Casco Antiguo y el proyecto de renovación Urbana de Colón. El primero se encuentra en el corregimiento de San Francisco, del distrito capital, y se fundó en la década de 1940 como barrio de pescadores. Actualmente, es la segunda área de mayor valoración de la ciudad de Panamá, se encuentra rodeada de rascacielos, centros comerciales y hoteles de lujo y que contrasta fuertemente con antiguas casas de madera. Referido al segundo, con la declaración de este barrio como Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO, se procedió a desalojos masivos de la población pobre y a la llegada de grupos de altos ingresos, también bancos, hoteles, etc. Un importante grupo de moradores aún resisten salir de la zona. El tercero es un proyecto emprendido por el Estado para revalorizar el Casco Antiguo de Colón, la ciudad terminal del Canal que implicaría desalojos masivos. Frente Amplio Colonense resiste este proyecto lo ha logrado paralizar varias veces.
Los casos empíricos se entenderán a luz de las premisas teóricas emprendidas por los clásicos de la producción social del espacio como Lefebvre, Castell, Harvey y otros quienes lo entienden como un objeto que es socialmente producido y manipulado según las intenciones de los grupos de poder.