Elementos para pensar los retos actuales de la ciencia política.
Considerando que hay un retraso de las diferentes dimensiones teóricas respecto de la realidad integral, lo que hago en la presente ponencia es exponer algunos de los elementos teóricos necesarios que hay que desarrollar en el proceso de investigación y construcción de conocimiento, para articular de manera dinámica y coherente la reflexión teórica con el movimiento de la realidad social planetaria.
Uno de los ejes de investigación de la realidad con el que me comprometo está relacionado directamente con el concepto gramsciano de hegemonía, pues este lo reflexiono a partir de la trayectoria del proyecto imperial como proceso histórico que los norteamericanos vienen desarrollando en el continente desde hace siglos, pero intensificado en los últimos cincuenta años en su esfuerzo de cumplir con sus objetivos estratégicos para lograr la reproducción de sus intereses, orientados hacia la consolidación de un orden global bajo su mando tendiente a fortalecer la relación entre Estados dominantes y Estados subordinados, con centro en EEUU.
Para profundizar en la explicación teórica de esta situación me parece pertinente retornar hacia el estudio y la revisión minuciosa del pensamiento hegemónico, tomando como punto de partida la obra teórica de grandes pensadores como Nicolas Maquiavelo, Thomas Hobbes pasando por Max Weber, Carl Schmitt, Leo Strauss hasta Henry Kissinger. Al profundizar en las letras de los que asesoraron de primera mano a diferentes regímenes en tiempos históricos distintos, nos podremos percatar que la configuración actual del sistema planetario relaciona profundamente la ciencia del poder y realidad social.
Me parece que la relación entre ciencia del poder y realidad social se puede encontrar en seis características que me parecen interesantes puesto que relaciona al pensador con el contexto político y el poder.
La primera característica está en que el poder es lo más real que puede existir, y esta idea ya se desarrolló de manera un tanto profunda en Nicolas Maquiavelo, quien en sus obras reflexiona profundamente la manera como han surgido múltiples formas de poder a través de la historia y las diferentes maneras manera como se han mantenido, análisis que va desde Agátocles el siciliano hasta las repúblicas renacentistas donde él mismo se pone al frente como canciller de la segunda cancillería (Maquiavelo, 1971).
La segunda característica es que vivimos dentro de un orden mundial. La idea de orden atraviesa la figura del Leviathan de Thomas Hobbes, quien escribe en un contexto de reordenación social en el cual se posiciona dentro de una postura donde observa la necesidad de un ente regulador de conflictos, el Estado, el cual antecede la idea weberiana del monopolio de la violencia legalizada jurídicamente. Esta idea de orden no solamente acompaña las prácticas de Estado, también está presente en la creación de los bloques hegemónicos y en la homogeneización del sistema capitalista tras el fin de la guerra fría. La idea del Leviathan sigue siendo central y se encarna en dos proyectos planetarios (Romero Montalvo, 2013), el ejercito norteamericano y sus extensiones continentales, y la OTAN -quien en palabras del presidente francés Emmanuel Macrón es el actual Leviathan europeo-.
La tercera característica es la vigencia del monopolio legal de la violencia, pensado por el politólogo Max Weber en las primeras décadas del siglo XX. Los aparatos de Estado han desarrollado una gran capacidad de neutralizar y eliminar cualquier peligro para la seguridad nacional, por lo que han invertido cantidades billonarias en la creación de una tecnología y una especialización de las fuerzas coercitivas, de tal manera que no es posible que fuerzas no estatales desarrollen el monopolio de la violencia de manera legalmente establecida en una constitución y con una jurisprudencia (Weber and Aron, 2015).
La cuarta característica se relaciona con lo que Carl Schmitt plantea como la identificación del enemigo. Si el poder es lo más real que existe es porque no deja duda de su capacidad al momento de exterminar cualquier peligro que se le presente. Schmitt retoma la figura del Leviathan puesto que esta le permitirá justificar su idea de enemigo (Schmitt and Monereo Pérez, 2004). Todo aquélla fuerza que no esté dentro de la ruta del establishment es un peligro al cual se le oponen de manera terminante otro grupo de fuerzas que son las del orden dominante y las cuales no tienen parámetros ni frenos para exterminar a quien se identifica como enemigo.
La quinta característica la encuentro en la idea expansiva del poder que desarrolla Leo Strauss, sustentándose en la reflexión maquiaveliana y hobbsiana del poder y el orden. Siendo uno de los intelectuales representativos del pensamiento conservador, Strauss no duda en que la hegemonía norteamericana debe de expandirse mediante las invasiones militares -práctica desarrollada históricamente por los Estados Unidos- y que ha servido como escuela formativa de los políticos más comprometidos con la expansión y consolidación del orden mundial encabezado por EEUU (Romero Montalvo, 2013).
Por último la sexta característica ya es un hecho, que es la idea del Orden Mundial desarrollado teóricamente por Henry Kissinger. Tras el fin de la guerra fría la hegemonía norteamericana logra una capacidad de expansión y profundización en todo el territorio planetario que se expresa a través de la existencia de comandos continentales de su ejercito que pueden desarrollar tareas de intervención inmediata sin problema de tiempo alguno y sin problema de movilidad. Esto ha hecho de Estados Unidos una potencia sumamente fuerte que sustenta su poder a través de la fuerza, y a la cual pocos pueden oponérsele. Para comprender esto es importante estudiar los libros del asesor del pentágono y la casa blanca, Henry Kissinger, pues este explica de manera muy profunda la manera como se está configurando el poder planetario desde hace décadas hasta la actualidad, además de trazar una ruta geoestratégica donde se puede saber qué es lo que se hará en cada región del planeta, pues de lo que se trata es de tener la certeza total de que la intención principal es desarrollar un poder planetario con su centro de mando en Washington (Kissinger and Arijón, 2016).
De esta manera, partiendo de la consideración de que existe un retraso de la teoría respecto al movimiento de la realidad, estudiando estas características del vinculo entre ciencia del poder y realidad social planetaria, se puede aportar algunos elementos para estar a la altura de los retos que la ciencia política tienen respecto de nuestra actualidad.
A grandes rasgos esto me parece importante compartir.
Bibliografía básica:
-Kissinger, H. and Arijón, T. (2016). Orden mundial. 1st ed. Ciudad de México: Debate.
-Maquiavelo, N. (1971). Obras políticas (1st ed., pp. 303-359). La Habana, Cuba.: Editorial Ciencias Sociales.
-Romero Montalvo, S. Dialéctica del poder (1st ed., p.Capitulo 1). La Habana: Editorial Ciencias Sociales.
-Schmitt, C. and Monereo Pérez, J. (2004). El Leviathan en la teoría del estado de Thomas Hobbes. Granada: Comares.
-Weber, M. and Aron, R. (2015). El político y el científico. Madrid: Alianza Editorial.