Son escasos los estudios que hacen foco en las masculinidades en interacción con el campo sanitario en Latinoamérica, esto se hace notorio si se considera la abultada producción de investigaciones e informes acerca de la salud femenina y de los estudios de género en torno a las mujeres.
Es en los años ´80 cuando se comienza a desarrollar la línea de estudios sobre varones. Una de las temáticas en relación a las masculinidades ha sido aquella que aborda la salud sexual y reproductiva. Nace a la luz de los Encuentros Internacionales como la Conferencia sobre Población y Desarrollo de El Cairo (1994) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing (1995), acuerdos que plantean acciones respecto a las relaciones de género y que atienden la idea de involucrar a los varones en la salud sexual y reproductiva de las mujeres y en la prevención de la violencia doméstica. Dicha línea está fundamentalmente asociada a la intervención y formulación de políticas públicas.
La presente ponencia se enmarca en esta última línea de estudios, y particularmente en los lineamentos teóricos del Enfoque de Género para analizar las Políticas Públicas y el Sistema Biomédico -en este caso a las concernientes a la salud sexual y reproductiva de los varones-.
Se partió de una investigación que forma parte de la Beca Doctoral CONICET-UNSj de la autora, allí se lleva adelante el análisis de las estrategias que el Plan Mujer –Política que lleva adelante los objetivos del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable en la Provincia de San Juan- desarrolla para involucrar a los varones en la salud sexual y reproductiva.
Se trata de una mirada crítica respecto a las desigualdades de género presentes en la región, comprendiendo que las diferentes representaciones sociales sobre los roles masculinos y femeninos y las consiguientes medidas políticas al respecto, han jugado y juegan en muchos casos un papel perjudicial para la propia salud, todo ello desde una perspectiva relacional.
Se busca comprender cómo se presenta la posición de los varones en relación a la salud, y en el contexto de su género, entendiendo la relevancia que la figura del varón comporta en este proceso, atendiendo a su rol en la salud sexual y reproductiva propia y de las mujeres, y la importancia de incluirlos en los esfuerzos programáticos de carácter público.
En este sentido, cuando se habla del proceso de involucramiento se entiende que se trata acciones que ayuden a “involucrarlos en un camino informado y responsable en lo que hace a la toma de decisiones reproductivas y la salud sexual y reproductiva de sus parejas, en general” (Infesta Domínguez, 2012: 108).
Los varones en el campo de la salud, en muchos casos han sido sujetos invisibilizados y su ausencia llama la atención de estudiosos en el área. Lo llamativo surge a partir de observar que, este apartamiento de la salud del varón no reconoce los propios riesgos a los que se haya expuesto, pero además porque de esta manera se refuerza y acentúa el modelo de masculinidad hegemónica.
En torno a esta comprensión, en cada medida de carácter público en clave a garantizar el derecho a la salud, las percepciones sociales que se construyan frente a las masculinidades y a su involucramiento efectivo resultan relevantes, pues es en función de ellas que las prácticas se dirimen. Esto es así, pues las percepciones sobre lo “masculino” influyen, se retroalimentan y penetran la mirada que los/las agentes técnicos/as, políticos y profesionales poseen respecto a qué es “ser varón” y cómo “debe comportase” respecto a su salud y a la de su familia.
El estudio que aquí se presenta indaga en este sentido: las percepciones y estrategias respecto al involucramiento de los varones en la Política de Salud Sexual y Reproductiva citada, desde la mirada de sus funcionarios/as y técnicos/as.
Cabe destacar la importancia de analizar el involucramiento de los varones en el contexto de dicha política aun cuando en San Juan el programa toma el nombre de “Plan Mujer”. Sobre todo, porque se constata una contradicción entre lo que el programa nacional plantea y lo trabajado por el plan a nivel local. A nivel nacional se establece que el objetivo general es llegar a toda la población sin distinción alguna, mientras que en la provincia la preocupación está puesta en la población femenina en edad reproductiva, aunque se comienzan a observar expectativas e inquietudes –en los/las agentes técnicos/as del programa- por el colectivo masculino que hacen pensar en la necesidad de reflexionar sobre este involucramiento.
El abordaje de estas nociones resulta de gran relevancia pues han sido escasamente tratadas en las investigaciones de género, como así también escasos son los estudios desde la perspectiva de los decisores y prestadores de servicios de salud que den cuenta del lugar que los varones ocupan o deben ocupar en las políticas sanitarias.