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Resumen de ponencia
Feminicidios en pueblos étnizados y racializados: asesinato de mujeres y acumulación global

*Betty Ruth Lozano Lerma
*Elba Mercedes Palacios Córdoba
*María Mercedes Campo



Esta ponencia recoge parte de las reflexiones y emociones de casi cerca de 300 mujeres de diversas partes del mundo, quienes participaron en el Foro Internacional sobre Feminicidios en Grupos Étnicos/Racializados: asesinato de mujeres ya acumulación global, realizado en Buenaventura, departamento del Valle del Cauca, Colombia, organizado por el colectivo “otras negras… ¡feministas!”
A lo largo de esta ponencia que aquí presentamos, nos preguntamos por la forma de nombrar asertivamente las opresiones que se fusionan en nuestros cuerpos etnizados y racializados para entender por qué nos asesinan. ¿Cómo es que nosotras, en últimas, entendemos que funcionan estos poderes articulados? De la forma como conceptualicemos esta sociedad que nos oprime de múltiples maneras, es como definimos estrategias para intentar resolver el vivir; nos da un lugar, nos obliga a pararnos de una manera y no de otra, a definir una ruta de acción política. Es una pregunta tan importante como difícil de responder; para abordarla, como mujeres negras, tenemos los elementos de lucha de nuestras ancestras cimarronas, la herencia del feminismo negro, africano y afrodiaspórico; elementos que se entretejen con las reivindicaciones del feminismo indígena, comunitario, decolonial, islámico, con otros feminismos.
Para ir tejiendo alrededor de los feminicidios y de las estrategias de resistencia de nosotras mujeres etnizadas y racializadas, dividimos la ponencia en tres partes. 1. Violencia política del desarrollo y acumulación global . 2. Debate permanente, resignificaciones, re-existencias y resistencias. 3. Apuestas por la coherencia y la rebeldía cimarrón.
1. Violencia política del desarrollo y acumulación global .
En la conferencia de Clacso, otras negras… ¡feministas! compartiremos desde nuestras experiencias, alrededor de las múltiples violencias que se ejercen sobre los cuerpos de las mujeres racializadas y etnizadas en todos los ámbitos de la vida social. Con mujeres de base de sectores urbanos y rurales de Buenaventura, algunas de nosotras, establecimos desde el 2010 vínculos que nos permitieron conocer a través de sus relatos de vida el contexto de terror al que estaban sometidas muchas de ellas y sus comunidades desde finales de los 90, con la llegada del paramilitarismo a la región: asesinatos atroces con el cercenamiento de sus cuerpos, mutilaciones, degollamientos, desmembraciones, ahogamientos, desapariciones, abuso en sus propias casas por quienes dicen ser sus parejas, en una aparente relación consentida y, en ocasiones, por todos y cada uno de los integrantes de estos grupos.
Estos relatos nos llevaron a preguntarnos cómo nombrar, enunciar y tramitar este dolor y cómo denunciar estas violencias, dejadas de lado, como si las vidas de estas mujeres no importaran, en un país en el que toda su historia ha sido marcada por la guerra. Estamos frente a la materialización de una crueldad sin antecedentes, ejercida por múltiples actores, armados y no armados, legales y no legales sobre el cuerpo de las mujeres racializadas y etnizadas. Así empezamos a pensar en estos crímenes, en Colombia, como feminicidios, para darles la connotación política que los medios de comunicación y los funcionarios de gobierno les negaba al definirlos como “crímenes pasionales” o, peor aún, como expresiones de la tradición cultural del pueblo negro.
Las situaciones de violencia contra las mujeres, en el contexto de la región del Pacífico colombiano, nos llevó a establecer la relación entre asesinato de mujeres y acumulación global. Con la pretensión de integrar la región a la economía nacional e internacional, desde inicios de los años 80 ha sido intervenida con políticas de desarrollo, y a partir de finales de los años 90 empezó la implementación de megaproyectos de ampliación portuaria, minería a gran escala, turismo, entre otros sectores económicos, que han provocado el desplazamiento de sus ancestrales habitantes hacia el interior del país. Por eso evidenciamos que el asesinato de mujeres está ligado al avance desarrollista en todos los lugares donde se asienta el capitalismo nacional y transnacional, que necesita de estos territorios para la acumulación, como es el caso de Buenaventura, dada su ubicación estratégica, de enclaves de minerales, biodiversidad y riqueza hídrica, (así como en Ciudad Juárez, entre otros lugares que se pueden nombrar como ejemplo). Este fenómeno se asocia también a la corrupción, las mafias y, en general, a todo lo que se necesita para descomponer una sociedad, un pueblo. Asesinar mujeres es una forma de destruir el mundo que construyeron quienes fueron víctimas del sometimiento y avasallamiento en América y quienes sufrieron el secuestro y La Trata para la esclavización desde África; el mundo que construyeron sus descendientes bajo el liderazgo de las mujeres es un tejido que se ha venido desbaratando. Un crimen contra la mujer es un crimen contra la comunidad, contra la pervivencia de la cultura y la posibilidad de existir como pueblo.
Debate permanente, resignificaciones, re-existencias y resistencias
En la ponencia esperamos abrir un espacio para el diálogo sobre el contexto de terror y muerte en el que se ha convertido el Pacífico colombiano, “territorio-región de grupos étnicos” como es definido por sus ancestrales habitantes: pueblos negros e indígenas. En este contexto de violencia, Otras negras...y ¡feministas! Pretende continuar con la denuncia de la situaciones tan violentas que enfrentan las mujeres en el Pacífico colombiano, desde un feminismo que intenta erradicar todos los modos de opresión, uno que llamamos “otro”. Con la responsabilidad política de tener conciencia de las implicaciones que la criminalidad tiene para las mujeres racializadas y empobrecidas, en esta región biodiversa.
Reflexionaremos sobre las causas de la violencia contra las mujeres, no solo en Buenaventura sino en el mundo, poniendo en cuestión la compartimentación de las opresiones que mujeres racializadas y etnizadas de forma negativa y empobrecidas históricamente hemos sufrido desde la izquierda, desde el feminismo y desde el movimiento negro. Siendo para unos, pobres o negras y para otras solo mujeres. Indagamos entonces por una categoría que diera cuenta de esa interseccionalidad o fusión de opresiones, que las contemple a todas, sin subordinar ninguna. Desde nosotras, Otras negras…y ¡feministas!, las categorías están en debate permanente. Por lo pronto estamos en diálogo con nociones como “Patrón colonial de poder”, “Sistema colonial de género” y “Sistema moderno colonial”.
Apuestas por la coherencia y la rebeldía cimarrona
Contaremos cómo en el transcurso de la realización del Foro nos dimos cuenta que realizamos un diseño del programa bastante vertical; pusimos unas ponencias de apertura individuales y otras en grupo, siguiendo esquemas de eventos académicos en los que habíamos participado. En la evaluación del evento reconocimos que hubiéramos podido ser más horizontales, proponer más espacios reflexivos como conversatorios, rotar la palabra, el comadreo para compartir las experiencias de violencia en los territorios y pensarnos juntas cómo hacer frente en situaciones concretas, cómo tejer las re-existencias; así mismo, propiciar el encuentro de expresiones espirituales y emotivas (especialmente de las mujeres indígenas y negras de las zonas rurales). Caímos en el academicismo verticalista, dándole un lugar privilegiado a las consideradas “estrellas” feministas del momento, lugar que las mismas compañeras, consideradas tales, no reclamaron nunca.
Pensando en el sentido del Foro para quienes participaron, mujeresnegras e indígenas que se desplazaron desde sus territorios, quienes enfrentan a diario una crueldad inimaginable, en la que la muerte es el castigo por defender la vida, la dignidad y el territorio, nos preguntamos si fue para ellas o si fue para nosotras académicas, investigadoras, feministas. Nos conflictuamos durante y después del Foro, somos conscientes de que hacemos parte de la estructura que impone el lenguaje, los ritmos, los tiempos, las agendas; nos resistimos, pero como en una espiral regresamos y volvemos a alejarnos. Y aquí estamos, en la apuesta diaria por la coherencia. De estos sentires queremos hablar en esta ponencia.
Resultó útil cuestionar y saber cómo estamos viviendo las situaciones de violencia, cómo estamos afrontándolas y cuál es nuestra posición en el contexto de un país que, por un lado, firma acuerdos de paz y, por el otro, firma convenios comerciales internacionales que vulneran los derechos de los pueblos. Analizamos la noción de feminicidio como un crimen que se ejerce contra toda la comunidad, contra un pueblo. En un ejercicio de construcción colectiva, examinamos las violencias y sus efectos sobre los territorios étnicos / racializados que están en la mira del capitalismo voraz. Nos escuchamos en el análisis de versiones acerca de situaciones de injusticia y de re-existencias históricas.
Queremos contar con esta ponencia grupal como constatamos que hoy, como nuestras madres y abuelas, estamos en rebeldía cimarrona y multiplicamos los quehaceres de re-existencia que históricamente hemos realizado de manera autónoma. Como confiamos en la articulación organizativa entre las mujeres que participamos en el Foro desde nuestros saberes y experiencias que constituyen un conocimiento “otro”.
Nosotras, mujeres etnizadas racializadas militamos por un feminismo antirracista, antipatriarcal, anticapitalista que defiende la permanencia de los pueblos ancestrales en sus territorios.




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* Lozano Lerma
otras negras...y ¡feministas!. Cali, Colombia

* Palacios Córdoba
otras negras...y ¡feministas!. Cali, Colombia

* Campo
otras negras...y ¡feministas!. Cali, Colombia