Resumen de ponencia
Narrativas de infancias en contextos migratorios: límites y desafíos en las fronteras del saber
*Maria Eugenia Giammatteo
*Viviana Mamone
A partir de la aceptación de los límites durante la práctica clínica con niños descendientes de padres inmigrantes bolivianos, límites acerca de la tarea asistencial como psicólogas en un hospital público de la Ciudad de Buenos Aires, se nos abrió la posibilidad ilimitada del conocimiento a partir de otras disciplinas, más allá del psicoanálisis que ejercemos. La clínica comenzó a exigirnos tener que estar a la altura de una perspectiva transcultural sumiéndonos en un recorrido por la filosofía, sociología, lingüística, antropología entre otras, permitiendo inaugurar preguntas que de lo contrario hubiéramos creído saber contestar.
Los problemas del lenguaje de los niños, nacidos en territorio argentino, descendientes de aymaras del altiplano boliviano, lejos de poder ser diagnosticados o pensados en categorías binarias de normalidad/anormalidad o salud/enfermedad, no solamente nos confrontó con un límite en nuestra práctica clínica sino también puso en evidencia los obstáculos epistemológicos de dos sectores autorizados a la intervención en la infancia como lo constituyen el sector escolar y el sector salud-salud mental. El lenguaje de este grupo infantil se ha constituido en un problema: un problema para la educación, un problema para la salud y ¿un problema en el niño?; pero ¿qué se escucha a la hora de encontrarnos con descendientes de aymaras que nos hablan con su silencio?
Por una parte, la comprensión de algunos elementos inherentes a la situación migratoria que en el caso de nuestros migrantes bolivianos fue posibilitada, al igual que un trabajo arqueológico, por el hallazgo de los fósiles indicadores de una existencia pasada que a diferencia de cobrar vida derivada de un análisis ontogenético, abrió espacio a los relatos sobre una historia de vidas y lenguas.
Hallamos un común denominador en los padres que han inmigrado en cuanto a su posición en la cultura: una posición fronteriza entre la caída de su cultura de origen y el intento de acceder a una nueva configuración cultural.
La dolorosa experiencia de migrar, el sentimiento de no pertenecer a ningún lugar, la sensación de la propia extranjeridad y la interrupción de la historia junto con la dificultad de acceder a otra lengua, nos ubicaba frente al sufrimiento actual de una subjetividad arrasada. En su libro, “El grano en la voz” Roland Barthes señala aquello que sin dudas, será el gran desafío, no solo para psicólogos, antropólogos y sociólogos sino para la propia humanidad: “Si tuviera que imaginar un nuevo Robinson, no lo colocaría en una isla desierta, sino en una ciudad de 12 millones de habitantes, donde no sabría descifrar ni las palabras ni la escritura. Esto sería una forma moderna del mito, creo” (Barthes,2005: 106)
Pensar estas delicadas tramas complejas que se despliegan en nuestra clínica con niños nos llevó también a reflexionar acerca de las palabras de Edgar Morín, pensador y ensayista contemporáneo quien a lo largo de su extensa obra, introduce el pensamiento complejo como un nuevo paradigma que nos convoca a la superación del pensamiento cartesiano que dejó a la ciencia de un solo lado con su división entre cuerpo y mente, entre filosofía y ciencia. Un pensamiento disyuntor que controla el pensamiento occidental desde el Siglo XII: esa disyunción ha aislado radicalmente entre sí a los tres grandes campos del conocimiento científico: la física, la biología y la ciencia del hombre. Luego imperó un reduccionismo y pasando a descartar la noción de hombre, las ciencias humanas se separan en disciplinas. “Desafortunadamente la visión mutilante y unidimensional se paga cruelmente en los fenómenos humanos: la mutilación corta la carne, derrama la sangre, disemina el sufrimiento” (Morín, 2008:31); la estrategia entonces requiere del conocimiento complejo porque ella misma surge trabajando con y contra lo incierto, lo aleatorio.
El aporte de Morín representa sin dudas el devenir de este tiempo. Por eso el desafío en lo que respecta al campo disciplinar es doble: el transitar invadido de incertidumbres y plagado de ausencias de respuestas posibilitador a la vez de un pensamiento complejo que edifica su práctica construyendo saberes poniendo en suspenso enunciados generales. Los niños silenciosos, no obstante conmueven los saberes expertos y nos otorgan la oportunidad de deconstruir viejos pilares. Sin dudas es el más arduo de los caminos pero también el más original, el de un aprendizaje diario, el que pone a prueba la sensibilidad de los seres humanos para captar lo más genuino de la realidad que acontece; porque en definitiva ¿qué conmueve a quienes nos interrogamos sobre el mundo y las humanidades sino justamente el desafío de seguir en este aprendizaje?