La presente investigación tiene la finalidad de mostrar la factibilidad, viabilidad y pertinencia de la creación de una red informativa entre una comuna socialista rural en el estado Mérida y una comuna socialista urbana en el estado Miranda, integrada por las mesas técnicas de telecomunicaciones de cada sector (MTT), a través de la utilización de los medios comunitarios y la formación de comunicadores populares. Con la experiencia previa de la formación de 30 comunicadores populares provenientes de las MTT, se aplicó la técnica de entrevistas de grupos focales a diversas organizaciones populares como y se analizó el contenido informativo de las emisoras comunitarias de la comuna para mostrar el impacto que tiene el manejo de información de políticas públicas de los habitantes de la comuna en su desarrollo endógeno.
INTRODUCCIÓN Este trabajo tiene la finalidad de crear una red informativa con los medios comunitarios y alternativos que hacen vida alrededor de los centros de producción endógena para apuntalar el desarrollo de esas comunidades, a través de la difusión de noticias que generen toma de decisiones. En el libro De los Medios a las Mediaciones, Martín Barbero (2001:35) explica que los medios de comunicación social median entre el hecho y la sociedad por lo que establece dos tipos de mediaciones: cognitivas y estructurales. Los medios deciden qué difunden y qué no (en el primer caso) y sólo transmiten hechos muy trascendentales que, por idiosincrasia, son inherentes a determinada sociedad (segundo caso). En las sociedades capitalistas existen masas de personas con algún oficio, sin embargo están disgregados y con su pobreza acuestas. La organización también sirve para salir de la pobreza, de la dominación. Hasta ahora de las 230 radios habilitadas (cifras CONATEL) el 5% están medianamente solvente y el 43% tiene la emisora en automático casi todo el día, panorama perjudicial si se considera el momento político no sólo de Venezuela sino de toda la región, donde el 95% los medios de comunicación social privados en el país forman parte de los partidos políticos de oposición (datos Cayapa Mediática, Yaracuy 2010).
A pesar del avance de la ciencia y la tecnología, la desinformación es una de las constantes en los países capitalistas. La desigualdad en la relación entre quienes poseen los medios de comunicación (como parte de los medios de producción) y quienes reciben su mensaje es tan vertical, que jamás se dará el principio de comunicación tomando el esquema básico: emisor, mensaje, receptor y viceversa, entre tanto la distribución y censura de las informaciones por parte de quienes manejan la agenda informativa primará el centro urbano a la periferia (Rangel, 1976:129). En los inicios del siglo XXI las informaciones divulgadas por las grandes corporaciones mediáticas están orientadas a homogeneizar las culturas y costumbres de los pueblos, esto quedó evidenciado hace 30 años atrás en el informe Un solo Mundo, Voces Múltiples, mejor conocido como el informe Mc Bride, estudio realizado por la UNESCO. A inicios del siglo XXI se evidencia que estas corporaciones mediáticas participan muy activamente en propiciar cambios abruptos de los sistemas políticos de Estados. Los países de América Latina que están actualmente en proceso de cambio de estructuras orientadas al desarrollo endógeno, se han visto desestabilizados políticamente por actores resistentes a estas innovaciones. Estos actores utilizan las grandes corporaciones mediáticas para confundir a los ciudadanos a través del secuestro de una parte de la noticia, evitando la formación de una opinión basada en diferentes puntos de vista sobre un mismo aspecto, como muestra tenemos los casos Venezuela, Bolivia, Honduras y recientemente Ecuador. El filósofo John Gray en su libro Al qaeda y lo que significa ser moderno (Barcelona, 2004:103) señaló que parte de la gran innovación de la guerra en el siglo XXI es el final del monopolio estatal de la violencia y su transformación en organizaciones políticas y milicias irregulares sin control de ningún Estado. Ejemplo de ello es la balcanización de Yugoslavia y Checoslovaquia, los canales utilizados por los ideólogos de la Revolución Naranja en Ucrania, es la presión del ciudadano hecha por actores que responden a intereses imperiales para mantener los controles hegemónicos de las grandes potencias. Los archivos desclasificados de los cuerpos de inteligencia norteamericanos comprueban que desde la National Endowment of Democracy viene financiando a organizaciones no gubernamentales en los países de su interés, para la aplicación de agendas políticas que apuntan hacia el mantenimiento de los sistemas gubernamentales propios a sus intereses hegemónicos.
Estos documentos desclasificados también informan sobre la utilización de profesionales de distintas áreas para escribir artículos de análisis sobre determinada situación en países en el que tienen interés económico. En el trabajo de investigación EEUU financia órganos de prensa de todo el mundo para comprar influencia mediática, de Jeremy Bigwood (2008), reseña que organizaciones como Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (US Agency for International Development, USAID), el Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, NED), el Consejo Superior de Radiodifusión (Broadcasting Board of Governors, BBG) y el Instituto de EEUU para la Paz (US Institute for Peace, USIP), financian lo que su autor denomina el "desarrollo de los medios" en más de 70 países con una inversión de 82 millones de dólares sólo en 2006, sin incluir el dinero del Pentágono, de la CIA o de las embajadas de EEUU en los países receptores. Todas estas organizaciones dependen del departamento de Estado norteamericano. El trabajo publicado en la revista In These Times señala que el Departamento de Estado norteamericano financia el desarrollo de los medios de comunicación a través de varias de sus oficinas, incluyendo el Bureau de Asuntos Educacionales y Culturales (Bureau of Educational and Cultural Affairs, BECA), el Bureau de Inteligencia y de Investigación (Bureau of Intelligence and Research, INR), el Bureau de Democracia y Derechos Humanos y Trabajo (Bureau of Democracy, Human Rights, and Labor, DRL), además de hacerlo directamente desde sus oficinas y embajadas regionales por todo el mundo. También financia a periodistas extranjeros a través de otra sección llamada Oficina de Diplomacia Pública y de Asuntos Públicos (Office of Public Diplomacy and Public Affaire, OPDPA) y es el Departamento de Estado quien decide qué otras agencias, como la USAID y la NED, deben invertir sus fondos en desarrollo de medios de comunicación social que respondan a la agenda informativa propuesta por el gobierno que representan. En el caso Venezuela la investigadora Eva Golinger expuso en la Sesión Especial de la Asamblea Nacional efectuada en noviembre de que en Venezuela la NED había invertido desde hasta la fecha cinco millones de dólares para descalificar la imagen del hoy presidente, al tiempo que evidencia la debilidad venezolana sobre la falta de legislación existente para evitar que sucursales de esas oficinas tengan operaciones abiertas en nuestro país Haiman El Troudi en su libro La Política Económica Bolivariana y los dilemas de la transición socialista en Venezuela reseña que dentro del proceso de reorganización del Estado venezolano se encuentra el protagonismo de la clase trabajadora que debe organizarse para apropiarse de la agenda de cambio dictada por el Ejecutivo Nacional; para ello es fundamental apoyarse en la construcción y difusión de informaciones sobre políticas públicas que apuntalen el nuevo modelo de propiedad y la nuevas relaciones sociales que se deriven. El Socialismo del siglo XXI debe apoyarse en nuevos actores, nuevas instituciones, nuevos patrones éticos lo que hace necesariamente imprescindible la socialización de la información. En este mismo orden la creación de una comuna en función de las potencialidades de desarrollo de una localidad hace necesario el reordenamiento, reenfoque y creación de instituciones y relaciones sociales que apunten a la nueva actividad y al desarrollo de la reordenación del territorio. Entendiendo como comuna el modelo comunitario de organización y ejercicio del poder popular llevado a cabo en las poligonales productivas geosocioculturales resultantes de la agregación de los consejos comunales y de la tradición histórico-vivencial (El Troudi y otros: 2008). La visión cultural del papel de una comuna incluye la creación de espacios abiertos para la comunicación popular, libre y alternativa (ob. cit) En Venezuela, Bolivia y Ecuador, han coincidido en la necesidad de la utilización de los medios de comunicación social privados para acompañar el proceso de transformación del Estado, luego de haber sufrido las consecuencias de una sesgada utilización de la información por parte de ellos. Para obligar a estos medios cumplir su función, estos países han propiciado sendas leyes que permiten la veracidad de la información, la cogestión de las usuarias y usuarios para velar el cumplimiento de la ley y la responsabilidad social empresarial. La Ministra de Cultura de Ecuador, Érica Silva Charvet, durante su visita a Venezuela (12 de noviembre de 2.010) declaró para efectos de esta investigación, que en este momento las corporaciones mediáticas de ese país realizan una campaña informativa para borrar de la memoria del ciudadano ecuatoriano, el golpe de Estado ocurrido el 30 de septiembre del 2.010, convenciendo a la población que ese hecho no sucedió y que solo forma parte del discurso presidencial para justificar el proceso de cambio de estructuras de Estado que adelanta su gobierno.