El objetivo de nuestra presentaciòn esta orientado a profundizar la reflexión acerca de diversos aportes y elementos que puedan confluir entre el trabajo social como disciplina de las ciencias sociales y el feminismo como movimiento social/teorico y político. Este entramado de ideas, pensamientos y sentimientos, fueron surgiendo a partir de la implementación durante tres años de la materia: Aportes para la intervención social con perspectiva de género y que este año llamamos: La intervención social en clave feminista, en la Carrera de Trabajo Social de la UBA.
Nuestra propuesta inicial, fue tomando forma y modificándose en su diseño y planificación a partir de nuestras reflexiones sobre el proceso y de los aportes y sugerencias de los grupos de estudiantes que nos permitieron revisar, deconstruir y problematizar permanentemente nuestras miradas y nuestros saberes acerca de la perspectiva de género acuñadas desde la teoría feminista y desde nuestra participación militante en el movimiento de mujeres. En simultáneo, nuestra propuesta y herramientas pedagógicas se fueron enriqueciendo de saberes amasados colectivamente en encuentros de debates académicos y vivenciales.
Durante los últimos años ha habido, en el ámbito académico, una paulatina pero constante visibilización de la perspectiva de género, a partir de la instalación del concepto y del despliegue de las acciones militantes del movimiento de mujeres. Pensar en el trabajo social, como profesión que interviene socialmente a partir de procesos metodológicos e instrumentales, implica incorporar categorías de análisis que amplíen nuestras miradas y horizontes en la tarea cotidiana. Tal como sabemos, los diferentes niveles de intervención clásicos en trabajo social (sujeto, grupo, comunidad) no se presentan aisladamente en las sociedades, muy por el contrario se encuentran imbrincados en la trama social. Por lo tanto, la construcción de nuestras estrategias de intervención amerita líneas posibles de acción que incluyan una contextualización del campo problemático en toda su complejidad. En ese sentido, consideramos que la teorìa feminista y el reconocimeinto y análisis de la lucha de las mujeres nos permiten determinar que “la perspectiva de género” debe estar incorporada de forma integral en nuestras intervenciones profesionales, no como un tema mas a tener en cuenta, sino como una categoría de análisis indispensable para interpelar e intervenir en problemáticas sociales e interpretar el “concepto” tal es utilizado en el diseño de programas y políticas sociales .
La importancia de abordar las problemáticas sociales y las prácticas cotidianas desde esta perspectiva radica en la posibilidad de cuestionar categoria impuestas como “normales”, visibilizar desigualdades, desarmar estereotipos, desandar recorridos profesionales e institucionales, proponer caminos alternos individuales, grupales y reivindicar experiencias colectivas de lucha social.
Las profundas raíces que sostienen al patriarcado son muchas. Acceder a herrramientas teòricas/práctica que permitan detectarlas, registrarlas, ponerlas en palabras y no reproducirlas, son acciones imprescindibles para modificarlo. Esta tarea se desarrolla en el aula/espacio/taller, retomando y detectando las constantes discriminaciones, del entorno social promoviendo de esta forma el ejercicio pedagógico de validación teórica y acción política.
Si bien, entendemos que no hay una corriente única del feminismo la masividad del movimiento en los últimos tiempos exige la apertura de los debates en todos los ámbitos y espacios posibles. El feminismo se caracteriza, entre otras cuestiones, por visibilizar relaciones de poder y todos los mecanismos de opresión: la homofobia, el racismo, el clasismo, etc., incorporando una mirada crítica de nuestras sociedades. Las multiples expresiones y confluencia de estas interseccionalidades de desigualdades, se nos presentan en el ejercicio de nuestra profesión, cualquiera sea la institución o la organización en las cuales trabajamos.