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Resumen de ponencia
¿Qué significa pensar el calentamiento global desde América Latina?

*Mateo Córdoba Cárdenas



Latinoamérica, como realidad geográfica, histórica, política y cultural particular, ha sido el lugar de grandes aportes al entendimiento del mundo. Así pues, pensar el mundo desde América Latina es rescatar epistemologías que, aún siendo milenarias, han sido opacadas por la hegemonía del pensamiento occidental. Lo anterior no es una resignación ni extrapolación del lugar de desventaja que han tenido las visiones de mundo latinoamericanas; simplemente es el reconocimiento de diversas relaciones de poder que han transitado de los territorios a los significados de manera evidente; en otras palabras, hablar de modelos económicos, de lucha por territorios y hasta sistemas políticos, ha implicado reconocer la presencia e influencia de centros de poder. Ésta ponencia refiere a las implicaciones y significados que tiene el proceso histórico y político de pensar el calentamiento global desde América Latina en el marco de tres ejes fundamentales: La teorización y conceptualización del régimen internacional, el metabolismo ser humano/naturaleza y los modelos de integración regional con sus debidas expresiones.

El calentamiento global lleva más de tres décadas siendo uno de los temas centrales a nivel internacional en términos políticos, científicos y culturales. El cambio climático ha significado para el mundo una relectura de su propia historia, en la cual el desarrollo de las fuerzas productivas y las demografías han construido las condiciones materiales para el tránsito hacia el agotamiento de los recursos naturales y las fuentes de vida humana. Sin embargo, como fenómeno global, el cambio climático ha tenido formas particulares de manifestarse objetivamente según las geografías y las poblaciones implicadas. Por ejemplo, “diversas poblaciones de América Latina viven las consecuencias del cambio climático ya que el incremento del nivel del mar afecta a los asentamientos humanos que residen en las costas de los océanos Pacifico y Atlántico, con mayores riesgos en las islas” (Herrán, 2012, p. 5).

Aquella singularidad con que se vive la realidad del calentamiento global ha redundado en la diversificación de lecturas y valoraciones frente a dicho fenómeno. América Latina se ha erigido a nivel global como una geografía estratégica para la extracción de materias primas que entran a sustentar el mercado internacional. Así pues, no sólo como geografía, sino como particularidad cultural, Latinoamérica ha sido vanguardia pensando el problema del calentamiento global desde una perspectiva política. Por ende, la ecología política como campo de estudio ha encontrado en la academia latinoamericana el mejor espacio para desarrollarse.

El cambio climático, como resultado directo de la explosión industrial –propia del capitalismo como sistema hegemónico a nivel global, ha producido resistencias en América Latina que, con un carácter anticapitalista, han forjado nuevas lecturas de la relación interdependiente hombre/naturaleza, que en el pensamiento político occidental quiso ser disuelta. La dimensión global de toda sociedad pasa, entre otras, por la manera en que se constituye como sujeto cultural y relaciones de producción en el marco de su interacción con la naturaleza y, en ese sentido, pensar desde Latinoamérica el calentamiento global significa darle vida a agendas concretas para revertir sus efectos, fundamentalmente porque “la principal realidad histórica alternativa al capitalismo es el tipo de cultura comunitaria que existe todavía en varios territorios de las sociedades andinas, como también en los territorios amazónicos y en otros espacios de América Latina donde el capitalismo no ha llegado a transformar y a sustituir este conjunto de estructuras” (Tapia, 2012, p. 330).

En medio de la globalización y la deslocalización de los poderes, el regionalismo latinoamericano, en sus distintas versiones, se ha caracterizado por la conformación de institucionalidades sin arrebatarle demasiadas facultades a los Estados. Entonces, frente a modelos de integración como el europeo, en crisis actualmente por la emergencia de países reclamando su autonomía, como margen potencial de decisión autónoma (Puig, 1986), el regionalismo latinoamericano puede dar importantes luces sobre las posibles rutas de cooperación, que garanticen la acción efectiva entre países y detengan el avance del cambio climático en territorio latinoamericano, sin pulverizar la capacidad de los Estados nacionales para decidir sobre asuntos fundamentales en la economía, la seguridad y el manejo ambiental de áreas protegidas. En últimas, pensar el regionalismo desde la institucionalidad (institucionalidades) latinoamericana significa renovar el pensamiento sobre la crisis ecológica global y el papel del estado-nación en dicho proceso.

Las maneras de revertir los efectos del cambio climático, y el modelo económico que le sostiene, se han construido -en América Latina– desde apuestas locales y territoriales, y ello implica la entrada en juego de formas de ver el mundo particulares y no hegemónicas. La urgencia de pensar una problemática global desde Latinoamérica pasa por la incapacidad de los meta-relatos occidentales para deconstruir y comprender las relaciones culturales de comunidades con su territorio. Relaciones, en últimas, que se alzan como alternativas al capitalismo y procuran reconfigurar el metabolismo especie humana/naturaleza. La lucha contra el calentamiento global, que es la lucha por la supervivencia humana, requiere de nuevas formas de ver el mundo ante el talante productivista y colonizador de la naturaleza, propio de los marcos cognitivos hegemónicos. Las versiones del mundo y el calentamiento global que echan raíces en lugares marginados o periféricos están más dispuestos a generar nuevos marcos conceptuales –urgente para revertir el cambio climático– que dentro del grupo epistemológico y cognitivo dominante no habían sido considerados (Tickner, 2013, p. 221). He allí el significado de pensar el cambio climático desde Latinoamérica: reinterpretar la relación sociedad/territorio, y con ello el discurso de la civilización.

Referencias:

HERRÁN, C, (2012), “El cambio climático y sus consecuencias para América Latina”, Proyecto Energía y Clima de la Fundación Friedrich Ebert, México.

PUIG, J.C., 1986, “Integración y autonomía en América Latina en las postrimerías del siglo XX”, Integración Latinoamericana, enero-febrero, pp. 40-62.

TAPIA, L., (2010), “Crisis y consecuencias de la actual crisis económica”, en: Pensando el mundo desde Bolivia. Primer Ciclo de Seminarios Internacionales. La Paz.

TICKNER, ARLENE, 2013, “By way of conclusion: forget IR?”, en: Tickner A., Blaney D. (Eds.) Claiming the international. London-New York: Routledge, pp. 214-232.






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* Córdoba Cárdenas
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales. Universidad Nacional de Colombia - IEPRI/UNAL. Bogotá, D.C., Colombia