Resulta curioso el lugar que ocupa Haití en la geopolítica mundial actual, así como las condiciones socio-económicas de sus habitantes. Es curioso porque fue la primera nación de la región en abolir la esclavitud y liberarse del yugo colonial, con la revolución haitiana de 1791. Sin embargo, cuenta con una historia cargada de dictaduras e intervencionismos estadounidenses, por lo que dicho Estado no ha alcanzado el desarrollo esperado.
En el presente, el país ha destacado en la arena internacional por su inestabilidad político-social, sus altos niveles de pobreza y los desastres naturales que le han afectado. Todo esto ha hecho que tanto los países poderosos como las organizaciones internacionales hayan intervenido Haití en varias ocasiones.
A pesar de lo anterior, la investigación en ciencias sociales ha abordado escasamente el acontecer haitiano en sus múltiples dimensiones. Son principalmente los propios académicos haitianos quienes desarrollan estudios al respecto. Lo mismo ocurre, en términos generales, con toda la región del caribe, que no ha tenido suficiente atención dentro de los estudios latinoamericanos.
Esta investigación tuvo como objetivo general el análisis de las intervenciones internacionales e intervencionismos en Haití, a partir de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTAH). Entendemos que constituyen intervenciones internacionales aquellas acciones violatorias del principio de no intervención, ejecutadas dentro de un Estado por terceras partes, por mandato de una organización internacional. En tanto, los intervencionismos refieren al ejercicio de la coacción indirecta de un Estado u organización internacional sobre otro.
La metodología utilizada fue de tipo cualitativo, mediante la técnica de análisis de contenido. Para los antecedentes generales, se utilizaron fuentes bibliográficas académicas y documentos oficiales; mientras que para determinar las posiciones de los distintos actores respecto a la MINUSTAH, se analizaron discursos contenidos en documentos oficiales de gobierno y de Naciones Unidas.
En primer lugar, revisamos los distintos momentos en que Haití ha sido sometido a algún grado de intervención o intervencionismo internacional: las relaciones coloniales, los conflictos con República Dominicana sobre la soberanía de la isla, los períodos dictatoriales bajo una indirecta dominación estadounidense, y finalmente las intervenciones de los organismos internacionales.
En segundo lugar, examinamos el desarrollo de la Misión de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) desde su establecimiento en el año 2004 hasta su retirada en el año 2017. Se describen de forma general las principales tensiones surgidas durante su desarrollo, distinguiendo el impacto que tuvieron para la población haitiana y el estatus internacional de la República de Haití.
Consideramos que el terremoto ocurrido en el año 2010 es un punto de quiebre político y social para el país. A partir de ese momento, comienza un arduo período de reconstrucción que distrae nuevamente el ejercicio del poder soberano, esta vez por causas naturales. Ante la magnitud de esta tarea, se cuestiona la responsabilidad que tiene -o no- la comunidad internacional para apoyar la reconstrucción, ante la incapacidad –o capacidad- del Estado de restaurarse autónomamente.
En tercer lugar, hacemos un análisis de las posiciones tomadas por distintos actores respecto a la MINUSTAH, a partir del terremoto del año 2010. Se hace énfasis en los cuatro presidentes que ejercieron en el período 2010-2018, quienes manifestaron distintas posiciones a las intervenciones e intervencionismos internacionales en el país. Los presidentes y sus respectivos períodos presidenciales son: René Préval (2006-2011), Michel Martelly (2011-2016), Jocelerme Privert (presidente provisional 2016-2017) y Jovenel Moise (2017 al presente).
Respecto al contenido de los discursos presidenciales, desarrollamos tres niveles de análisis: i) los discursos de política exterior; ii) los discursos de política interna; y iii) los cruces de ambas formas de discurso.
Sobre los discursos de política exterior, la principal conclusión es que existe un avance en el nivel de apertura hacia la intervención. En un comienzo, recién ocurrido el terremoto, el presidente Préval solicitaba una intervención para el manejo del desastre, posteriormente Martelly declara que, a pesar de ciertos errores del personal, era necesaria la continuidad de la MINUSTAH. Por su parte, podríamos identificar una segunda etapa, cuando Privert menciona explícitamente los daños causados por la MINUSTAH, que desvían el rol identificado en Naciones Unidas, de fomento de la paz internacional. Como consagración de esta segunda etapa, en que disminuye la apertura hacia la intervención, Moise plantea la necesidad de una compensación económica por los daños, y un fondo económico mundial para la subvención ante los desastres naturales, que permita una reconstrucción ejecutada por el país afectado.
En la política interna, las similitudes son entre Préval y Privert; y entre Martelly y Moise. Ambos grupos emiten sus discursos en niveles diferentes: los primeros, con un juicio valorativo de la situación interna del país; mientras que los segundos se refieren a dimensiones más prácticas de reconstrucción que bordean la política exterior, como lo son la soberanía y el reconocimiento internacional. Vemos que la palabra más repetida de los presidentes René Préval y Jocelerme Privert es “paz” –uno haciendo un mea culpa nacional, otro prediciendo un futuro prometedor-. En contraste, las palabras más repetidas de Jovenel Moise y del ex presidente Michel Martelly son: “cambio”, “reparar”, “dignidad” y “orden”. Estas últimas tienden a acciones prácticas y que significan una proyección del Estado hacia lo interno e internacional.
Concluimos que la histórica presencia de intervenciones internacionales e intervencionismos en la República de Haití, ha construido una normalización de estos fenómenos, que no son reconocidos como causa de las crisis políticas sino como apoyo frente a ellas. Sin embargo, luego del terremoto del año 2010, han surgido posiciones divergentes respecto a la injerencia de terceras partes en los asuntos de gobierno y desarrollo.
La idea de un Estado autónomo y cooperativo, más que receptor de cooperación, se ha acrecentado a raíz del progresivo abandono de las tropas de la MINUSTAH de territorio haitiano. Sin embargo, la intervención de Naciones Unidas sigue estando presente bajo la utilización de otra sigla: Misión de Naciones Unidas para el apoyo de la Justicia en Haití (MINUJUSTH). Por tanto, el proyecto de nación independiente se torna confuso. Además, los discursos presidenciales ponen énfasis a dos aspectos distintos respecto al fortalecimiento del Estado, uno en el nivel del imaginario nacional –la valoración histórica de la nación haitiana-, y otro sobre el repertorio de acciones que se deben tomar para este desarrollo autónomo, ante lo cual aún no existe un consenso.