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Resumen de ponencia
Entre mujeres nos cuidamos! Experiencia de trabajo con mujeres en San Agustín del Sur, Caracas.

*Guillermina Soria



El trabajo que se pretende desarrollar presenta la perspectiva teórica y la estrategia metodológica implementadas en un trabajo territorial iniciado con mujeres en un sector popular de la ciudad de Caracas (Venezuela), San Agustín del Sur. El cual ha tenido como objetivo el impulso de un proceso de acompañamiento con perspectiva feminista, que pretende propiciar la organización popular de las mujeres. Una de las dimensiones que adquirió mayor centralidad durante el abordaje comunitario fue la sexualidad, con la implementación de la Ruta por la sexualidad responsable y placentera.
De esta forma, intentaremos dar cuenta de los alcances en cuanto a las estrategias metodológicas hasta ahora diseñadas y ejecutadas para el trabajo político-organizativo con mujeres de varias comunidades en San Agustín del Sur (SAS), así como nuestras perspectivas de cara a las siguientes fases del acompañamiento, en el marco del Proyecto “Autogobierno popular y Convivencia Solidaria en San Agustín del Sur”.
El trabajo iniciado con estas mujeres ha tenido como objetivo el impulso de un proceso de acompañamiento con perspectiva feminista, conducente a la organización y movilización de mujeres, en torno a su participación en los espacios de autogobierno y la promoción de acuerdos de convivencia en sus comunidades. Aunque la sexualidad no fue planteada como temática central del abordaje comunitario, durante los primeros meses de 2017, con la implementación de la Ruta por la sexualidad responsable y placentera, este tema ha tomado una impronta central en los espacios de trabajo.
Con el diseño de estos ejes analíticos de abordaje quisimos estructurar las estrategias a implementar, por eso cada uno de estos ejes contiene una serie de áreas temáticas y herramientas conceptuales que hemos podido abordar con distintos niveles de profundidad a lo largo de estos meses, según los mismos hayan hallado terreno fértil para la reflexión-acción en cada una de las distintas comunidades que han albergado los espacios de mujeres.

Las mujeres que se han integrado o han mostrado interés en la instalación y consolidación de los espacios de mujeres propiciados por nosotras tienen una edad comprendida entre 30 y 60 años de edad. Casi todas saben leer y escribir, pero generalmente lo hacen con alguna dificultad y casi ninguna tiene hábito de lectura. Todas han completado el nivel primario de educación, aunque la mayoría no ha completado el bachillerato y solo algunas están desarrollando estudios universitarios en este momento. Casi todas son madres; la mayoría tiene entre dos y cuatro hijxs. Las múltiples tareas que desempeñan estas mujeres, concentradas en los ámbitos comunitario y familiar, han dificultado lograr una convocatoria más amplia y constante, dado el esfuerzo que les demandan las otras labores (que se han agudizado como consecuencia de la crisis económica nacional y la dinámica que esto supone) y a la baja prioridad que ellas mismas asignan a espacios dedicados al cuidado físico, psicológico y emocional de sí mismas y de sus relaciones con lxs otrxs.
La generalidad de estas mujeres es que su vida se desdobla en múltiples espacios de actividad: muchas estudian o trabajan fuera del barrio, algunas trabajan adentro y todas dedican una proporción importante de sus vidas a “las tareas del hogar”, a las que nunca se refieren como trabajo. Además de las labores de la reproducción de la vida, muchas de ellas dedican cantidades notables de tiempo y esfuerzo a las expresiones de organización comunitaria, donde algunas detentan liderazgos robustos y reconocidos; mientras otras sostienen liderazgos que tienden a ser verticales, poco democráticos y autoritarios, lo que no promueve una mayor participación.
En este punto del trabajo desarrollado con mujeres de SAS, resalta para nosotras una característica al parecer determinante: además de sufrir las formas de violencia directamente ejercidas sobre ellas, estas mujeres lidian también con los efectos de la violencia sufrida y protagonizada por varones jóvenes, quienes se ven enfrentados con frecuencia en un complejo entramado de relaciones convivenciales/delincuenciales altamente violentas. El efecto principal que esto representa para las mujeres es el de múltiples procesos de luto no cerrados, como en permanente ebullición. Paralelamente, estas mujeres son cotidianamente reproductoras de diversas violencias: entre sí, en su comunidad, con sus hijos e hijas, consigo mismas.
El año 2017 arrancó con la continuidad de la crisis económica que ha venido afectando, con más intensidad en los últimos cuatro años, el acceso a productos alimenticios y de primera necesidad. Este contexto perjudica de manera particular a las mujeres sobre quienes recae la mayor parte de la responsabilidad, en materia de cuidado y reproducción de la vida.
Esta apuesta de trabajo está dirigida a consolidar espacios de encuentro, reconocimiento y cuidado mutuo entre mujeres de comunidades vecinas. Junto a las compañeras de San Agustín del Sur que son partícipes de estas estrategias. Nuestro horizonte político es configurar una expresión organizativa de esta vinculación que genere, por un lado, acciones para la promoción de la convivencia solidaria, y por el otro, la reducción de la violencia en sus diversas manifestaciones, desde una perspectiva feminista.
Estamos conscientes de que avanzar en la problematización que supone la perspectiva feminista no es sencillo, e implica asumir cambios individuales y colectivos para evidenciar y transformar prácticas naturalizadas; se trata de un proceso muchas veces doloroso. Por eso, para este abordaje apostamos a la construcción de espacios de encuentro entre mujeres: espacios amorosos, horizontales y de cuidado colectivo que nos permitan transformar la subjetividad de las mujeres desde la solidaridad y el afecto, aportando a nuevas prácticas de relacionamiento individuales y colectivas.
Hemos procurado que estos espacios nos permitan reflexionar críticamente sobre las prácticas y las representaciones construidas en torno a temáticas vinculadas con la cotidianidad de las mujeres, acentuando las discusiones en torno a temas como violencia, la convivencia y el autogobierno.
Esta propuesta metodológica, pensada para compartir de saberes y experiencias está diseñado desde la metodología y concepción de la educación popular y la pedagogía crítica feminista; esto nos permite construir conocimiento colectivo desde el aprender-haciendo, desde la reflexión y crítica de la realidad, pensando estrategias para su transformación.
Para el desarrollo de los objetivos trazamos las siguientes estrategias metodológicas:
Espacios de mujeres. Es la expresión organizativa mínima de nuestro acompañamiento en SAS. En los espacios de mujeres se materializan todos los contenidos que hemos desarrollado a lo largo de estos meses, a través de las estrategias aquí planteadas. Estos espacios han sido concebidos para estar atravesados por las premisas y herramientas de la educación popular y la pedagogía crítica feminista.
Instalar espacios con coordenadas fijas y permanentes. Acordar días y lugares de encuentro en cada comunidad según la posibilidad de que no se superpongan las agendas de las mujeres (que generalmente participan activamente también en otros espacios del proyecto) es central en la consolidación y continuidad del proceso de acompañamiento. Evitar la itinerancia de los momentos y lugares de encuentro, es muy importante para garantizar resultados a mediano y largo plazo.
Dinámicas lúdicas de co-cuidado. Se trata de actividades breves para abrir y cerrar cada sesión de los espacios de mujeres, que pretenden instalar un ambiente de comprensión, apertura y cohesión entre las participantes del grupo. Esto tiene como objetivo la creación colectiva de un “espacio seguro”, entendido desde la perspectiva feminista, como un lugar de confianza en el que las mujeres pueden compartir libremente sus vivencias sobre asuntos que afectan su vida personal, situando lo privado como asunto político. Desde esta mirada, cada una construye y encuentra comprensión, apoyo, escucha, valoración y reconocimiento de su experiencia vital, cuidado y afecto.
Establecer normas de funcionamiento comunes. Escuchar desde el respeto, responder/reaccionar desde el afecto, nada de lo que hablamos acá puede salir del grupo, etc., son líneas orientadoras mínimas para tejer relaciones de confianza y afecto entre las participantes. Esto nos ha permitido la consolidación de los espacios para la construcción de la confianza mutua, donde la palabra, los gestos, el cuerpo, los silencios tienen un lugar.
Espacios de encuentro sucintos con mucho contenido. Cada sesión está diseñada para durar un promedio de 1h y 30min, aun cuando ciertas sesiones pueden durar un mínimo de 45 minutos y un máximo de 2 horas. Para desplegar los contenidos por sesión hemos hecho uso de materiales audiovisuales, así como herramientas lúdicas, muchas veces diseñadas específicamente para esa sesión.
Talleres. Espacios formativos desde la concepción y metodología de educación popular y la pedagogía crítica feminista, pensados para ahondar en temas particulares y estructurar los contenidos trabajados en los Espacios de mujeres. Los talleres también nos han permitido identificar qué temas parecen ser más neurálgicos entre las mujeres, pues no todos generan la misma convocatoria de semana a semana, ni las mismas reflexiones y apuestas.
Articulaciones con organizaciones e instituciones. Productos de estas articulaciones pudimos diseñar e implementar las Rutas de la sexualidad responsable y placentera y la Ruta Comunitaria contra la violencia hacia las Mujeres.
Para el desarrollo de estas estrategias y con el objetivo de orientar el ejercicio problematizador de reflexionar sobre nuestra propia práctica construimos dos ejes de análisis, a saber, autogobierno de las mujeres y violencia hacia y desde las mujeres. A su vez, cada eje está atravesado por una serie de dimensiones de indagación




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* Soria
Grupo de investigación Feminista La Candanga GIF-LC. Caracas, Venezuela