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Resumen de ponencia
Acción política, emancipaciones y violencias en el posmarxismo. Max Weber, Maurice Merleau-Ponty y Etienne Balibar en discusión.

*Christian Julián Fajardo Carrillo



En esta ponencia propongo poner en evidencia que la acción política, como cualquier otro tipo de acción humana, tiene una relación concreta con la violencia, o, mejor aún, con cierto tipo de violencia. Ahora bien, esta relación no es del todo clara y no está exenta de paradojas y aporías. La razón de esta dificultad consiste en que la política es una forma de acción eminentemente democrática y emancipatoria que, a pesar de que luche en contra de formas de violencia estructural (económicas, culturales y jurídicas) no puede, en todo caso, deshacerse o dejar de desencadenar ciertas formas violencias. Sin embargo ¿Cómo comprender la lógica de las violencias estructurales frente a las cuales se enfrenta la política? ¿Con qué tipo de medios cuenta la acción política para poner en evidencia que las sociedades producen exclusiones, idealidades y violencias? Y podemos agregar también esta pregunta crucial: ¿Cómo caracterizar los medios de la política que luchan en contra de las violencias que producen exclusiones y dominación, a sabiendas que estos medios traen consigo, a pesar de todo, cierta violencia? Para responder a estas preguntas propongo centrarme en tres horizontes conceptuales.

El primero de ellos tiene que ver con el carácter conflictivo que trae consigo la acción humana en un mundo compartido. Para desarrollar esta dimensión conflictiva de la acción, nos serviremos de la noción weberiana de “acción social” desplegada en la conferencia titulada “La política como vocación” (Politik als Beruf) y en la “Ética protestante y el espíritu del capitalismo”. Allí podremos ver que los seres humanos se sirven de medios violentos para poner en marcha sus “tipos ideales”. Anudada a esta aproximación, también haremos referencia a cómo, desde un horizonte posmarxista, Merleau-Ponty y Balibar tienen presupuestos similares a los del sociólogo alemán. En esa medida, daremos cuenta que los dos autores franceses están dispuestos a aceptar que existe cierta relación irreductible entre formas de violencia y la acción humana. Por ejemplo, para Merleau-Ponty, siguiendo el prefacio a su obra “Humanismo y terror” los seres humanos tienen la maldición de habitar una vida en plural (maléfice de la vie a plusieurs) porque para cualquier grupo de personas, así sean productores de su propio mundo, las consecuencias y resultados de sus acciones siempre serán inesperadas. Precisamente para este filósofo la perspectiva marxiana rechaza cualquier vínculo entre acción humana y no-violencia porque “al enseñar la no-violencia se consolida una violencia establecida, es decir, un sistema de producción que torna inevitables la miseria y la guerra” (Merleau-Ponty, 2010). De acuerdo con esta postura, es preciso asumir que hay cierta conflictividad social que no deja reconciliar definitivamente a la sociedad consigo misma.

Ahora bien, en un segundo momento, me detendré en la acción política. Siguiendo entonces los postulados de Weber, Merleau-Ponty y Balibar sostendremos que la política tiene como principio cierta capacidad de luchar en contra de una serie de violencias estructurales que produce la reproducción de todo sistema (económico, jurídico, social). Pondremos así en evidencia que la política es una forma de acción humana que tiene unos presupuestos y unas lógicas específicas que la diferencian de cualquier otro tipo de acción social. De acuerdo con esta advertencia sostendremos que el principio de la acción política es la emancipación. Este principio está ligado a cierta comprensión conflictiva de la democracia.

Finalmente, en la tercera parte de la ponencia me gustaría desplegar una discusión en cómo la acción política a pesar de que luche en contra de las formas de violencia estructural, no reivindica una suerte de no-violencia. Siguiendo esta sugerencia, mostraré que la labor de una ciencia social crítica tiene un imperativo que es actual y completamente apremiante. Esta tarea consiste en realizar una "fenomenología de las violencias". Esta es sin duda una de las apuestas del pensamiento de Marx más valiosas, pues para él no habiendo una violencia general, existen, más bien tipos y formas de la violencia. A la ciencia social crítica le correspondería la labor de diferenciarlas para mostrar que existe una acción que lucha en contra de las violencias que producen exclusiones radicales, sobre-explotaciones y formas de desposesión.








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* Fajardo Carrillo
Pontificia Universidad Javeriana PUJ. Bogotá, Colombia