Memoria, violencia política y derechos humanos en Colombia
Inmensos esfuerzos se han realizado en la sociedad colombiana por recordar o contener los acontecimientos que dan cuenta de una de las cruentas violencias que han pervivido en la historia del país, la violencia política. Entre estas la experiencia del Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política del Centro de Investigación y Educación Popular, Cinep, quienes alrededor de 30 años, ha realizado la labor de recopilar, documentar, sistematizar, publicar y salva guarda de la memoria de los acontecimientos de vulneración de derechos fundamentales a la Vida, Libertad e Integridad de las personas en el contexto del conflicto armado, y a quienes su dignidad se vio y ve amenazada, tan solo como un panorama de la situación y el fenómeno de la violencia.
Un esfuerzo, entre otros por mantener la memoria actualizada de lo que paso en la historia reciente de la violencia política en Colombia, al mismo tiempo, una denuncia a manera de condena ética a las vejaciones cometidas por alguna fuerza armada bien sea del polo estatal o del polo insurgente. Este esfuerzo de documentar y publicar en un panorama de los derechos humanos, donde se ha constatado la terrible realidad de violencia física que se produjo contra sectores sociales en medio del conflicto (Kalyvas, 2001), particularmente aquellos que han ejercido la oposición política e incluso movimientos y organizaciones sociales, y el uso de esta misma en protestas u otras acciones en hechos contra la población organizada o no, por el reclamo de derechos fundamentales; es así que este ejercicio es una parte de salvaguardar la memoria del fenómeno de la violencia, en esta caso política, que según el sociólogo frances Philippe Braud (2006), constituye un objeto teórico fundamental de las ciencias sociales.
En aproximadamente 30 años, se ha ido revelando el rollo de algunas de las memorias débiles y tortuosas de la violencia política en Colombia, como la masacre de Trujillo Valle del Cauca, o la sistemática práctica de los llamados “falsos positivos” entre otros; sin embargo de ese proceso violento, se reconoce que han desprendido grupos de víctimas y organizaciones sociales que hacen de la memoria un ejercicio de dignidad, de poner basta ya al olvido de la violencia en medio de la guerra, sus consecuencias y también como un nunca más se repita.
Lo que se busca, es precisamente llamar la atención sobre lo traumático de la guerra interna vivida y recordada en los relatos de los acontecimientos recopilados en la Revista Noche y Niebla a partir de las voces y experiencias de quienes la han padecido. Aunque son pocos los trabajos que relacionan estos dos temas, hay, sin embargo, una muestra variada de estudios sobre la relación entre violencia y memoria colectiva, trauma, exclusión y violencia política, derechos humanos y represión, la violencia y el género, violencias políticas, la guerra sucia, terrorismo de Estado, violencia pública, violencia y medios de comunicación, violencia y subjetividad (Kalyvas, 2001; Castillejo, 2008; Sánchez Gómez, 2007; Sanín Gutiérrez 2014; Jelin 2008; Meertens 2000; Braud 2006; Palacios 2012; Giraldo Moreno 1997; V. Das 2008, Chomsky & Herman 2016).
Incluso, sobre esta última asociación, violencia y subjetividad, se dirige la atención sobre la articulación entre estructura y agencia individual en contextos de violencia colectiva en perspectiva comparada (Das 2008). Algunos de estos ejercicios se han realizado en contextos internacionales. Presentan de una u otra manera la disputa y lucha de las memorias o versiones de acontecimientos traumáticos vividos durante el último cuarto del siglo XX y de los efectos que estos han dejado en miles de seres humanos.
Sin embargo, el campo de la memoria y los derechos humanos, es una preocupación relativamente nueva. El trabajo de Elizabeth Jelin es ilustrador al respecto, con enfoque histórico, y quien ha trabajado en el tema de la memoria, la represión, los derechos humanos, la violencia política en las dictaduras del Cono Sur, puesto que incluye en su análisis, otros espacios y las demandas de democratización en México y de salidas a la violencia política en Centroamérica. La propuesta de Jelin es realizar una revisión a los derechos humanos, las memorias de la represión, la violencia política, y por lo tanto plantea una revisión de estos campo que se desarrolla hacia los años 80’s, pero que sumerge sus raíces en las transformaciones de la realidad socio-política de los 70’s en América Latina, y que traspasaron con desafíos interpretativos, como sostiene la autora: [...] provocaron cambios en los paradigmas y marcos de las ciencias sociales (Jelin, 2004:91).
Desde ese enfoque histórico, se plantea el origen de un campo de investigación interdisciplinario y cambiante en las ciencias sociales, las sociedades, los paradigmas y las mismas conceptualizaciones. Su potencial, como bien lo va dilucidando Jelin, está en la incorporación y en la “presencia de fuerzas sociales que no habían sido incorporadas en el modelo de análisis anteriormente dominante, modelo que ponía el eje en las determinaciones estructurales económicas y de clase” (Ibíd, 93), además sostiene que, éste tipo de análisis desvinculaba el sistema político con la mediación de instituciones, actores y movimientos sociales de la época estudiada por la investigadora.
En síntesis, el planteamiento que Jelin hace, estará en relación a la noción de derechos humanos, al considerar la subjetividad y los procesos de constitución de sujetos de derechos, como elementos centrales de la ciudadanía. Además, retoma de Hanna Arendt la premisa, enmarcada en el ejercicio y reafirmación del “derecho a tener derechos”, así como el derecho al debate público del contenido de las normas y las leyes, en pocas palabras, Jelin, señala la reivindicación de los derechos fundamentales civiles y políticos, centrando la atención en las nociones señaladas de derechos humanos, consideración del sujeto como agente o apoderado, como representante de derechos, individuales y colectivos, la subjetividad en ambos escenarios, como nociones centrales de este planteamiento. A esto se suma temas cruciales como memoria, olvido, conmemoración y recuerdo sobre todo cuando son vinculados a acontecimientos traumáticos de carácter político y a situaciones de represión y aniquilación (Ibíd, 102) y que incluye a los desastres naturales, entre otras contingencias.
Por consiguiente, la controversia o polémica, que genera el tema de la violencia política y los derechos humanos nos llevan al tema de la memoria individual y colectiva que se constituye y se reconstruye, con las dificultades propias de este campo de estudio, que pasan desde lo conceptual, lo metodológico y que incluye las fuentes de la información para el levantamiento de las capas de la memoria, que por lo tanto, nos permitan ir definiendo las representaciones sociales de este fenómeno, que desde el trabajo del Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política, hemos aportado a su discusión política, seguimiento y salvaguarda de la memoria de los hechos que han vulnerado la dignidad humana.