A pesar de la velocidad y masividad de la incorporación de cultivos transgénicos en la Argentina, sobre todo, de la soja tolerante a glifosato o soja RR aprobada en 1996 (que hoy representa más de la mitad de la superficie cultivada destinada a commodities y constituye uno de los rubros más importantes de la balanza comercial del país), esta problemática permaneció casi inadvertida para el gran público durante casi una década por una serie de razones propias de la historia agrícola del país y del estado de la discusión en torno a los impactos del proceso de ajuste estructural de la década del noventa en la esfera pública, entre otras (Vara, 2005: cap. 4). Sin embargo, entre 2008, en relación con el llamado paro del campo; y 2009, fundamentalmente, en torno a las denuncias del investigador Andrés Carrasco articuladas en torno a los reclamos de movimientos sociales como las Madres de Ituzaingó, la cuestión alcanzó visibilidad ante la opinión pública, derivando en una controversia técnico-ambiental, según la terminología inaugurada por Nelkin (1971, 1971, 1982), que evidenciaba un fenómeno de resistencia a la tecnología (Bauer, 1995, 2010). Entre otros aspectos interesantes observados, puede destacarse el deslizamiento del foco de la controversia de los transgénicos en sí, a la soja transgénica en particular, al glifosato, a las fumigaciones; así como un proceso de estigmatización de la soja transgénica y del glifosato (Vara, Piaz y Arancibia, 2012).
En esta presentación, nos proponemos explorar una dimensión poco analizada de esta controversia: los aspectos que tienen que ver con la ignorancia y el no conocimiento en relación con el conocimiento experto. Las teorizaciones sobre el no conocimiento han ganado complejidad y matices dentro de los estudios sociales de la ciencia y la tecnología en los últimos años. Son varios los marcos teóricos desarrollados y amplio el abanico de categorías propuestas, que incluye incluso la acuñación de nueva terminología técnica, como el término “agnotología” desarrollado por Proctor (2008) para destacar el carácter de construcción social e históricamente situado del no conocimiento. Estos nuevos marcos teóricos y categorías ofrecen perspectivas iluminadoras que permiten abordar cuestiones cruciales en relación con los debates públicos entre expertos, es decir, aquellos debates en que los argumentos técnicos resultan valorados especialmente. En especial, nos enfocamos en el análisis de la retórica del debate público entre expertos en la controversia sobre transgénicos en la Argentina en relación con la sociología de la ignorancia. Algunos autores sostienen que los críticos de los transgénicos lograron “politizar” el debate —es decir, ampliar la discusión, de manera que exceda los argumentos puramente técnicos— al señalar los límites del conocimiento producido y hasta la incapacidad de reconocer el alcance de esos límites, en relación con los impactos sociales y ambientales. En particular, Beck y Wehling (2012: p. 47) describen estos esfuerzos como un ejemplo de politización de lo “desconocido desconocido” (unknown unknowns), categoría que apunta a poner en evidencia la eventual ignorancia de lo ignorado, es decir, la radical imposibilidad de prever ciertos impactos de las tecnologías, y cuyos ejemplos canónicos son dos fenómenos globales de alto impacto: cambio climático y adelgazamiento de la capa de ozono.
Además de corroborar esta observación en nuestra investigación, es decir, de encontrar argumentos que giran en torno a la categoría de lo desconocido desconocido en función de justificar el riesgo de impactos imprevisibles de los transgénicos en la salud y el ambiente, en nuestra investigación hemos alcanzado los siguientes resultados preliminares en relación con los argumentos técnicos presentados en la discusión pública sobre transgénicos en la Argentina: a) que la discusión pública gira en torno de los transgénicos, la soja transgénica y las fumigaciones, lo que implica una cierta ambigüedad sobre el foco de la controversia, que puede ser utilizada de manera estratégica por distintos actores sociales; b) la construcción de cierto consenso en torno a algunos impactos positivos y negativos de la adopción de la soja transgénica; c) lo que no implica el abandono de otros reclamos o denuncias en la línea de lo “desconocido desconocido” (ver Vara, Piaz y Arancibia, 2012); d) el uso de la categoría “sorpresa” (Gross, 2010), que se refiere a la posible verificación de impactos imprevistos de características positivas, por parte de actores pro-transgénicos, para contrapesar el argumento de lo “desconocido desconocido” esgrimido por actores actores antitransgénicos; (4) la presencia de señalamientos específicos en torno a la categoría de “necesidad”, en particular en función del riesgo financiero, en relación con el peso de la producción y exportación de soja en la economía de la Argentina, que supone una tácita admisión de los límites del conocimiento.
Creemos que el uso de estos marcos teóricos para analizar el debate experto que atraviesa la controversia sobre transgénicos permite ahondar en la comprensión de la misma, así como posibilita el desarrollo y la propuesta de abordajes que faciliten la discusión pública democrática y participativa en torno a esta problemática de vital importancia económica, sanitaria y ambiental en la Argentina.