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Resumen de ponencia
Política Autónoma y Movimientos en Defensa del Territorio en el Chile Contemporáneo

*Katia Valenzuela Fuentes



En la última década, Chile se ha sumado a la tendencia Latinoamericana de ascenso de la conflictividad social. Desde 2011, múltiples expresiones de resistencia han dado luz a emergentes subjetividades políticas que han desafiado el legado institucional de la dictadura militar y la neoliberalización de la sociedad. Estas explosiones de indignación ocurren en medio de una severa crisis del sistema político, donde crecientes sectores de la población comienzan abiertamente a cuestionar la legitimidad y credibilidad del estado y sus instituciones (Mira, 2011; Gaudichaud, 2013). Los resultados del Estudio Nacional de Opinión Pública 2016 del Centro de Estudios Públicos – CEP parecen apoyar este análisis. De acuerdo a la mencionada encuesta (2016), el Gobierno, el sistema judicial, el parlamento y los partidos políticos son consideradas las cuatro instituciones con menor credibilidad por parte de la ciudadanía. La creciente desafección con el modelo político de representación es también expresada en la menor participación electoral durante las últimas elecciones presidenciales. Con una modalidad de inscripción automática y voto voluntario en vigencia desde el año 2012, la última elección presidencial que eligió al actual presidente de derecha Sebastián Piñera (2017) fue zanjada con una abstención del 53% en primera vuelta y un 51% en segunda vuelta. La misma tendencia fue encontrada en la última elección de autoridades municipales en 2016, con un 66% de abstención y la tasa más baja de participación electoral desde el retorno a la democracia en 1989.

En este contexto de creciente desencanto con la política formal y sus instituciones, una oleada de movilizaciones sociales se han hecho presentes en el país, y muchas han orientado sus demandas hacia la defensa del territorio y el medio ambiente. Este ciclo de luchas nace como respuesta a los devastadores efectos de crecientes proyectos extractivistas, de infraestructura y desarrollo amparados por un modelo económico neoliberal que aún permanece vigente a pesar de los 28 años transcurridos desde el retorno a la democracia. Gradualmente, decenas de movimientos y conflictos han comenzado a hacerse visibles en la escena pública, denunciando las limitaciones de la legislación ambiental y modelo de desarrollo vigente, y apostando por la defensa del territorio y sus ‘bienes comunes’. La incesante resistencia mapuche contra los monocultivos forestales, las multitudinarias movilizaciones contra la aprobación del proyecto Hidroaysén, los movimientos para detener la operación de proyectos mineros en el norte de Chile, el levantamiento en Freirina contra la planta Agrosúper y el movimiento social de Chiloé contra el sector salmonero, son sólo algunos ejemplos del giro ecoterritorial (Svampa, 2012) observado en los conflictos sociales del Chile contemporáneo.

Siguiendo la tendencia global de desafección ciudadana con el sistema político, recientes investigaciones realizadas en Argentina (Svampa, 2012), México (Navarro, 2015) y Chile (Bolados, 2016) sugieren que los nuevos movimientos socio-ambientales se han dotado de novedosos formatos políticos de tipo asambleario, articulando una aguda crítica al sistema político de representación y planteando demandas de mayor autonomía y participación democrática. Esta apuesta política por la autonomía, democracia directa y horizontalidad ya ha sido observada en importantes movimientos sociales latinoamericanos, tales como el Zapatismo mexicano (Holloway, 1998), los Piqueteros argentinos (Dinerstein, 2002), e incluso en un sector importante del movimiento estudiantil chileno de 2006 y 2011 (Valenzuela Fuentes, 2015). En su tesis doctoral, la autora ha potenciado esta línea de investigación, desarrollando un análisis de la política autónoma en colectivos urbanos de Chile y México. En particular, la autora ha explorado cómo estos grupos dan forma a un enfoque político no estado-céntrico que pone en tela de juicio la legitimidad del sistema político vigente, ensayando formas políticas de nuevo tipo basadas en valores como la autonomía, horizontalidad, autogestión, educación popular y política afectiva. Pero, ¿ha sido capaz este paradigma de cambio social de irradiarse al mapa de la conflictividad social chilena? ¿En qué medida estas formas de politización han trascendido los sectores más militantes y se han expandido a redes ciudadanas y movimientos de composición más heterogénea, tales como los emergentes movimientos socio-ambientales y socio-territoriales? ¿De qué manera este enfoque político coexiste, antagoniza, negocia y/o se articula con apuestas de corte más institucional o reivindicativas de defensa del territorio? La presente ponencia busca abrir la reflexión sobre estas interrogantes, analizando los procesos de subjetivación política presentes en luchas socio-ambientales en el Chile contemporáneo. Para ello, se presentarán resultados preliminares de un proyecto de investigación en curso que busca analizar las nuevas formas de politización surgidas a partir de luchas en defensa del territorio localizadas en la zona centro-sur de Chile durante el último quinquenio. Para ello, se pondrá especial énfasis en los repertorios de acción, estructuras orgánicas, finalidades y horizontes de lucha desplegados por los movimientos socio-ambientales y las formas en las que éstos antagonizan con el Estado y capital.




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* Valenzuela Fuentes
Departamento de Planificación Territorial, Facultad de Ciencias Ambientales, Universidad de Concepción UdeC. Concepcion, Chile