En el escenario de la realidad social y educativa de México prevalece una situación de desigualdad que no deja de agravarse a pesar de las acciones que han tenido el propósito de disminuir los índices de pobreza y aumentar los de logro educativo y bienestar social. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval, 2017), en México 43.6% de la población vive en condiciones de pobreza, de los cuales 7.6% se encuentra en pobreza extrema. Esta situación contrasta con el crecimiento económico de este país, donde la riqueza se duplicó entre 2004 y 2014 pero con un reparto profundamente desigual. Dos terceras partes de dicha riqueza están en manos del 10% de la población más rica del país, y 1% de este sector acumula más de un tercio (Del Castillo, 2017).
En el ámbito educativo el panorama es igualmente preocupante. Para el año 2016, 21.3 millones de personas tenían rezago educativo (Coneval, 2017). Al respecto, se ha identificado que el alumnado de 6 a 14 años de edad con rezago grave se encuentra en escuelas pertenecientes a localidades rurales con alto grado de marginación, y que más del 50% de las escuelas primarias indígenas y comunitarias con rezago grave se encuentran en condiciones de exclusión social (INEE, 2017). Aunque los porcentajes de pobreza y rezago educativo han disminuido, dicha disminución ha sido mínima. Según el Coneval (2017), de 2010 a 2016, el porcentaje de personas en pobreza pasó de 46.1% a 43.6%, y de 11.3% a 7.6% en el caso de la pobreza extrema. Sobre el rezago educativo, en este mismo periodo, los porcentajes variaron de 20.7% a 17.4%. Por lo tanto, puede constatarse que el rezago social y educativo es una problemática aún no resuelta.
Ante este panorama, el gobierno federal impulsó en el año 2013 una reforma educativa que contempla como una de sus prioridades fortalecer la equidad y la inclusión. En este eje se establecen los propósitos relacionados con la atención, desde la educación, a la diversidad de características y condiciones de vida en la que se desenvuelven los estudiantes, con la finalidad de garantizar la igualdad de oportunidades (SEP, 2016).
Así, este trabajo tiene la finalidad de analizar cómo se concibe la equidad y la inclusión en la última reforma educativa de México, y cómo se concibe la puesta en práctica de estos principios a través de las estrategias de acción que se plantean desde la política educativa. La realización de este análisis se basa en los trabajos de investigación realizados (Ramírez, 2014; 2016) sobre la relación entre la educación y la inclusión social, y las características de una educación dirigida a la transformación de las condiciones que originan la exclusión. En este sentido, se analizan las posibilidades que desde la política se contemplan para construir dinámicas educativas que contribuyan a generar realidades en las que el rezago no se perpetúe, y se favorezca la creación de una sociedad más democrática y justa.
El estudio se lleva a cabo mediante el análisis de contenido de los principales documentos que estructuran la reforma educativa y el modelo de educación que deviene de esta. Con base en el marco teórico sobre la educación para la inclusión social (Ramírez, 2014; 2016), el análisis se enfoca a revisar los planteamientos de la reforma referentes a la organización escolar y curricular, la atención a la diversidad, la vinculación de la familias y la comunidad en los proyectos educativos, así como las implicaciones de los agentes sociales y gubernamentales en la educación, con la finalidad de reconocer si los lineamientos y propuestas de acción planteados se dirigen a compensar las carencias de la población más vulnerable a la exclusión o a transformar las causas que la originan. Así, los resultados de este trabajo se centran en la identificación y reflexión crítica de cómo la política actual se propone enfrentar una realidad profunda de pobreza y rezago a través de los planteamientos fundamentales de la presente reforma educativa, la cual ha sido uno de los ejes centrales del gobierno en turno.
Referencias bibliográficas
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. (2017). Medición de la pobreza en México y en las Entidades Federativas 2016. Ciudad de México: Coneval.
Del Castillo, M. (2017). La distribución y desigualdad de los archivos financieros y no financieros en México. Santiago de Chile: CEPAL.
Instituto Nacional de Educación para la Educación. (2016). Panorama Educativo 2016. Ciudad de México: INEE.
Ramírez, A. (2014). La educación escolar como factor de inclusión social desde un planteamiento sistémico. El caso de la niñez jornalera migrante en los valles de Culiacán, Sinaloa (México). (Tesis de doctorado). Universidad de Barcelona.
Ramírez, A. (2016). Repensar la inclusión social desde la educación: algunas experiencias en América Latina. Revista Internacional de Educación para la Justicia Social, 5(1), 177-194.
Secretaría de Educación Pública. (2016). El modelo educativo 2016. Ciudad de México: SEP.