La narrativa sobre el empleo informal y las evidencias del mercado de trabajo. La experiencia mexicana.
Berenice P. Ramírez López
Presentación:
Se ha dicho que las ocupaciones informales tienen causas múltiples. A veces se les considera que escapan de las regulaciones principalmente impositivas; en otras caracterizaciones se les mira como excluidos de la dinámica económica nacional y mundial; a veces son consideradas como responsables de la baja competitividad de los países y algunas de estas actividades se encuentran en los espacios de ilegalidad. En realidad, son esferas en los que se desarrollan actividades económicas que generan ingresos y que forman parte del sistema capitalista mundial.
Objetivo:
En esta ponencia revisaremos el impacto que las narrativas sobre el empleo informal han ocasionado en el entendimiento de lo que son los mercados de trabajo y en el tipo de política pública que han generado, tomando como ejemplo el caso mexicano.
Antecedentes, contexto y perspectiva analítica:
México, es un país que se caracteriza por presentar marcados contrastes socioeconómicos, es la economía número 16 de 189 países si se considera el tamaño del Producto Interno Bruto (FMI,2017). Si se compara su posición en el Índice de Desarrollo Humano, ocupa el lugar 77 de 188 países y si se ajusta por el índice de desigualdad, cae al lugar 142 (PNUD;2017). El 46% de la población se encuentra en pobreza y 9.5% en pobreza extrema.
Al considerar las características de su mercado de trabajo, destaca que el 57% de los ocupados son informales, así como que el 50% de la población tiene ingresos por debajo de la línea de bienestar.
Las ocupaciones informales que pudieran ser considerados como expresión del ejército industrial de reserva, en realidad expresan las desigualdades del sistema y las diferentes formas de estar subsumidos al mercado capitalista, pero también expresan como Wallerstein (2006) señala, que en un sistema que se sostiene por la incesante acumulación, la unidad económica de los hogares, se transforma en el sujeto explotado y mercantilizado, con inserciones y dependencias que han sido funcionales al capitalismo, ya que condensa diversas figuras de trabajo y de ingreso, entre ellas; un asalariado, un cuenta propia, un comerciante de la vía pública, un trabajador sin salario, más alguien que recibe una transferencia. El consumo de los hogares mediante la generación de diversos ingresos, apenas si se sostiene y el funcionamiento del desarticulado mercado interno, sale a flote con más desigualdad y mostrando desarticulación del Estado y la política, de la cohesión social y abriendo varias interrogantes para la gobernanza.
Contenido:
Con estos antecedentes, contexto y perspectiva analítica, en esta ponencia se desarrollan los siguientes aspectos; 1) Las diversas narrativas sobre la informalidad; 2) precisiones entre trabajo, empleo y ocupación; 3) la unidad económica de los hogares vista desde la Encuesta de Ocupación y Empleo de los Hogares; 4) los fallos de la política pública y el combate a la informalidad; 5) la correspondencia entre informalidad y desigualdad.
1) Las diversas narrativas sobre la informalidad.
Partimos de la definición de narrativa como la descripción oral o escrita de un acontecimiento, real o ficticio, con el fin de persuadir y entretener al espectador, el cual puede ser un lector o un oyente. Con esta orientación trataremos de identificar a que se le ha llamado informalidad. Nos concentraremos en el concepto de empleo informal.
Si hacemos un recorrido acerca del concepto, encontramos que ha sido estudiada en América Latina desde la segunda mitad del siglo XX. Los resultados del patrón de acumulación de industrialización por sustitución de importaciones, que impulsó al crecimiento económico de América Latina de los años cuarenta a los ochenta del siglo veinte, provocó, entre otros efectos, un crecimiento de las zonas periferias de las ciudades con población que migraba del campo a la ciudad pero que no tenía absorción como fuerza de trabajo en las actividades manufactureras. Se observaba ya un crecimiento dinámico del sector comercio y servicios, conjuntamente con actividades informales, pero predominaba la perspectiva de que era un fenómeno coyuntural que iría disminuyendo en la medida que aumentara la asalarización subordinada y la modernización. No obstante, los trabajadores independientes o por cuenta propia continuaron creciendo, así como el comercio ambulante. De esta forma, la informalidad fue asociada con marginalidad y efecto de una estructura productiva dual, (Hart 1973; ILO 1972; Sethuraman 1976), que pretendía explicar el subdesarrollo latinoamericano. Tokman (1978) identificará a la informalidad como expresión de la heterogeneidad estructural, proponía la existencia de relaciones entre diversos mercados -a diferencia de un simple dualismo-, donde el mercado de trabajo informal era el último eslabón de la jerarquización establecida por la heterogeneidad estructural. Y señalaba que estas relaciones en algunos casos serían de subordinación y en otros de competencia [Tokman, 1979]. Otras perspectivas derivadas de análisis de corte estructural, y vinculada a los análisis de la dependencia, ubican a la informalidad como el sector útil para obtener bajos costos salariales [Moser 1978; Castells y Portes 1989]; o desde la perspectiva marxista que identificó que la heterogeneidad del mercado de trabajo era expresión de la división internacional del trabajo y espacio en el que el ejército industrial de reserva se manifestaba como masa marginal de desocupados e informales y para presionar a la baja los salarios.
De las numerosas perspectivas adoptadas para estudiar a los trabajadores informales, la más influyente se ha centrado en su exclusión de los beneficios cruciales otorgados por el Estado o de los circuitos de la economía moderna. Puede considerarse que esta exclusión ocurre a lo largo de tres márgenes, o fronteras, entre la formalidad y la informalidad. En primer lugar, una larga tradición en la literatura laboral considera que la segmentación del mercado laboral impide que los trabajadores dejen su estado de inercia en la informalidad y se empleen en el sector formal que ofrece beneficios estipulados por el Estado. En segundo lugar, Hernando de Soto (1989) arguye que las reglamentaciones complicadas impiden que las empresas pequeñas crucen la frontera hacia la formalidad y prosperen. En tercer lugar, es posible que algunas empresas grandes que deban hacer frente a cargas fiscales y regulaciones excesivas operen parcialmente en la informalidad como una forma de defenderse y, en consecuencia, dejan de alcanzar su potencial de crecimiento y una mayor eficiencia.
En esta ponencia partimos de la perspectiva de que el empleo informal tiene diversas causas y dimensiones que expresan la segmentación del mundo del trabajo. Tiene que ver con la dinámica de la producción capitalista, es consustancial a su desarrollo porque la relación entre el capital y el trabajo, es mediada no solo por la subordinación y la asalarización sino por la relación mercantil de diferentes expresiones de trabajo que expresan ganancia, rentabilidad, ingreso. La dinámica de su actual crecimiento es resultado de las características e impacto de la mundialización del capital; que por los cambios espaciales del proceso productivo en la constitución de nuevas cadenas de valor, agudizó el desplazamiento de trabajadores y de poblaciones; darle funcionamiento a esos espacios productivos así como a desarticulados mercados internos sólo ha sido posible a partir del trabajo en la unidad económica de los hogares, orientado a generar ingresos para la reproducción de la sociedad, aun cuando esta se realice mediante acciones sociales y culturales que parecieran no corresponder a una estricta relación de trabajadores subordinados y asalariados.
La imposibilidad de homogenizar la estructura productiva, está determinada porque la dinámica de competencia la comandan grandes monopolios y oligopolios que han ocasionado una concentrada distribución de la riqueza mundial; cuando los bajos salarios obligan a la búsqueda del ingreso día a día y a desarrollar actividades a partir de lo inmediato, de los activos a la mano. Es informal, por la unidad económica en que se realizan las actividades productivas y comerciales, a partir de los recursos del hogar; porque las actividades que se realizan pueden ser pagadas o no, y también es informal por las condiciones laborales, porque el empleo no tiene protección laboral ni social, a pesar de que sea trabajo asalariado en unidades de las empresas formales.
En el apartado 2, entraremos a la precisión de conceptos y las diferencias entre trabajo, empleo y ocupación. En el apartado 3 se argumentará la utilidad de ubicar el espacio productivo de la unidad económica de los hogares y su análisis a partir de la Encuesta de Ocupación y Empleo de los Hogares que realiza el Instituto Nacional de Geografía y Estadística de México. Ello nos permitirá identificar en el apartado 4 ; los fallos de la política pública en su combate a la informalidad, y concluir en el apartado 5 con un análisis que enfocará la informalidad desde la desigualdad como asunto no sólo económico sino político.
Referencias
Hart, Keith [1973] Informal Income Opportunities and Urban Employment in Ghana. The Journal of Modern African Studies, Vol. 11, No. 1.
Hussmanns Ralf [2004] Measuring the informal economy: From employment in the informal sector to informal employment. International Labour Office, Working Paper No. 53. Geneva, December.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (2016). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, México, INEGI. www.inegi.org
Portes, Alejandro; Haller, William [2004] “La economía informal”. Documento de trabajo de la serie Políticas Sociales. Organización de las Naciones y CEPAL. Santiago de Chile.
Tokman, Víctor E. [1978] “Competition between the Informal and Formal Sectors in R