El 24 de mayo de 2015 dos formaciones de nuevo cuño, Ahora Madrid y Barcelona en Comú, ganaron las alcaldías de sus respectivas ciudades. La victoria de estas dos formaciones constituye un objeto de estudio de enorme interés que hasta la fecha no ha sido tratado por la bibliografía especializada, bien sea por su cercanía en el tiempo o porque es un proceso en curso. No obstante, creemos que sin duda merecen atención dada la relevancia política y los impactos de estas formaciones en tanto que representan la aparición nuevas identidades políticas con visibles efectos en las prácticas sociales urbanas, dando lugar a una resignificación del espacio público.
Partimos del supuesto de que estas nuevas identidades son parte de configuraciones discursivas, y asumimos el carácter ontológico del discurso para dar cuenta de los hechos sociales. En este sentido dado que ningún objeto puede darse por fuera de un sistema de significación, las identidades colectivas no son tampoco una excepción. De modo que adentrarnos en los mecanismos retóricos que constituyeron estas nuevas identidades políticas nos sirve a su vez para plantear los efectos de sentido y de significación, sobre el espacio y el territorio. Por tanto, a la hora de abordar la cuestión espacial nos planteamos el territorio como una construcción discursiva fundamental ya que los significados se construyen a partir del contexto particular en el que tienen lugar. De esta forma entendemos que la identidad es una construcción mutable y contextual, articulada y vinculada en torno a un territorio que no es necesariamente físico, aunque también.
Es con estos enfoques teóricos con los que podemos profundizar en algunos de los debates que se han dado, en general, alrededor de la Escuela de Essex, y en concreto por parte de la Teoría del Discurso y la Hegemonía de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. En esta perspectiva se da cuenta del carácter contingente de las identidades y su materialización gracias a prácticas articulatorias. Sin embargo, la operatividad del discurso en las diferentes escalas espaciales es un aspecto que no ha sido lo suficientemente abordado. De modo que al sugerir casos empíricos como los que estamos planteando al mismo tiempo nos sirven como pretexto para abordar cómo las identidades se construyen desde el territorio y cómo el espacio es a su vez es simbolizado por el discurso. Es decir, la escala del discurso y la discursividad del espacio son tensiones creativas que resolver en una teoría del pensamiento que quiera entender la lógica de fenómenos políticos como los que proponemos abordar. Y por esta razón proponemos hibridad las categorías espaciales que nos ofrece la Perspectiva de Lugar, de Heriberto Cairo y Maria Lois, con las proporcionadas por la Escuela de Essex.
Por tanto, nuestro objetivo general es estudiar dos interpelaciones políticas, Ahora Madrid y Barcelona en común, que han politizado el espacio mediante discursos y prácticas sociales específicas. Y nuestros objetivos específicos son detallar la relación entre identidad y espacio; delimitar aquellos elementos utilizados para politizar el espacio en un sentido antagonista; analizar las prácticas de estas interpelaciones en materia de políticas públicas y presupuestos participativos; y, finalmente, establecer en qué sentido podemos hablar de una resignificación del espacio. Todo ello para los casos de Madrid y Barcelona.
Para abordar esta agenda de investigación creemos necesaria una metodología de análisis compatible con la teoría del discurso de acuerdo con autores como David Howarth. Es decir, el análisis del discurso nos sirve para captar la producción de sentido que ejercen tanto las prácticas sociales como las operaciones retóricas. Por tanto y siguiendo a Howarth analizaremos los elementos lingüísticos y extralingüísticos a través de fuentes primarias y secundarias, tanto orales como textuales. Para ello pondremos énfasis tanto en la acción colectiva, como dimensión extralingüística de primer orden, como en la propia performatividad del espacio urbano y del lugar.