El debate sobre los medios públicos en América Latina ha sido tema de atención por parte del campo académico de la comunicación (Rincón (comp) 2005, Cullel 2010, Guérin, Miranda, Oliveri, Santagata (comp.) 2013; Becerra, García Castillejo, Santamaría, Arroyo, 2012; Fuenzalida, 1998, 2002; Becerra, 2015; Ortega, 2010; Amado, 2010; Mindez, 2001; Muraro, 1974; entre otros). Las indagaciones teórico-analíticas se han centrado en torno a qué contenidos deberían brindar, su relación histórica con los gobiernos de turno, las políticas comunicacionales de los mismos, entre otros aspectos. Basándonos en la amplia literatura que se ha ocupado sobre ello, consideramos indispensable continuar indagando acerca de este tema, para identificar los imaginarios y representaciones que se construyen en torno al canal “Televisión Pública” de Argentina. El objetivo de la ponencia se centra en analizar las críticas de televisión sobre la “Televisión Pública” durante la gestión actual (2015-2018), para así reconocer cuáles han sido las preocupaciones e imaginarios que preponderaron en torno a la emisora. Creemos que parte de los discursos sobre la televisión que circularon en los periódicos colaboraron en marcar una agenda de preocupaciones sobre el medio, así como ocultar otras temáticas y perspectivas. Nos interesa centrarnos estos aspectos: lo manifiesto, lo oculto y lo latente.
El período seleccionado para el análisis se corresponde con los fuertes cambios y modificaciones que se están produciendo en los medios públicos tanto en términos legales como de contenidos. Hacemos referencia al período que abarca desde la asunción de la nueva gestión del canal -a partir del cambio de gobierno- en diciembre de 2015 hasta febrero de 2018. El 4 de enero de 2016 el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 267/15 modificó artículos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) y creo el Ente Nacional de Comunicaciones (ENaCom). Como explica Becerra (2016) el DNU apuntó en dos direcciones, por un lado: “Toma el control de los órganos de regulación y aplicación de la política de medios y telecomunicaciones y los subordina más al Poder Ejecutivo Nacional” (p. 2) y por el otro: “Modifica la regulación sobre concentración de la propiedad en tv abierta, tv cable y radios, extiende el plazo de explotación de todas las licencias audiovisuales en vigor y habilita el cruce para que grupos audiovisuales puedan brindar servicios de telecomunicaciones y (más tarde) para que los grupos de telefonía puedan ofrecer televisión por cable” (p. 2). Estas modificaciones legales intervienen en la estructura de propiedad de los medios y también afecta indirectamente a los contenidos. A fines de 2017 y principios del presente año se está evidenciando un vaciamiento de los medios públicos con el cierre de programas –por ejemplo ya no se transmiten los segmentos de la señal educativa “PakaPaka” por la “Televisión Pública”-, el despido de los trabajadores de los canales “Encuentro”, “PakaPaka” y “DeportTV”, y la privatización de lo que fue “Fútbol para todos”, entre otras situaciones que desarrollaremos en la ponencia.
Vale aclarar que el mapa medios en Argentina está compuesto por medios de gestión privada, estatal y sin fines de lucro (Marino, 2016; Guimerà Orts y Marino, 2016; Segura y Weckesser, 2016; Segura, 2013). La “Televisión Pública” -tal como se autodenomina y es su marca institucional- es un canal de gestión estatal de alcance nacional que forma parte del Sistema de Medios Públicos estatales que integran Radio y Televisión Argentina (RTA). Históricamente, en América Latina, los medios de gestión estatal han estado en estrecha relación con los intereses gubernamentales (Becerra, 2015; Portales Cifuentes, 2005). Actualmente es el único canal de alcance nacional de la televisión de aire, motivo por el cual consideramos que un acercamiento a la temática de los medios públicos desde la crítica de medios permite problematizar y reflexionar en torno a los imaginarios y representaciones que circulan sobre la emisora, sus programas y su devenir.
El corpus de análisis está conformado por artículos publicados en la sección de espectáculos de los diarios impresos “La Nación” y “Página/12” desde el 1ero de diciembre de 2015 al 28 de febrero de 2018. El motivo de elección de dichos periódicos se corresponde con sus posicionamientos disímiles ante el actual gobierno, en consecuencia nos interesa profundizar en los matices y diferencias en torno a la agenda de temas que cada periódico propone. En consecuencia hemos construido un corpus lo suficientemente amplio que nos permita observar, como expresa Barthes (1971), un sistema completo de semejanzas y diferencias. Así también, y siguiendo a este autor, el corpus al ser una colección finita de materiales determinados previamente por el analista, posee cierto grado de arbitrariedad, no obstante lo cual existen criterios de justificación.
En cuanto al modo de abordaje partimos de la idea de que la investigación cualitativa configura diversos tipos de métodos y perspectivas, esto facilita un diseño de investigación flexible y abierto. La organización del material se basa en las problemáticas que emergen de los mismos. Se privilegia un abordaje que desde el análisis del discurso describa pero principalmente interprete, articulando el análisis de caso con la literatura que ha reflexionado en torno a los medios públicos. Si bien existe un abanico amplio y diversos de perspectivas, todos los autores coinciden en que los medios públicos deberían brindar diversificación de voces, pluralidad informativa e independencia del Gobierno en tanto dejar de ser un medio de propaganda del gobierno de turno. Asimismo, existe divergencia en torno a temas tales como la preocupación por las audiencias y el tipo de contenido que se debe ofrecer, ya sea más cercano a lo cultural / educativo, hacia lo experimental o en competencia con los canales privados.
Por todo lo mencionado consideramos que el análisis sobre la “Televisión Pública” y la crítica de medios trae aparejado la pregunta por el poder, ya que el canal que podría y debería marcar la diferencia con el resto de la programación comercial y de aire es precisamente el que no está ligado a los intereses del mercado y, a su vez, tiene los recursos económicos para hacerlo, muchas veces ausentes en los medios sin fines de lucro.