Pensamiento crítico en la región andina 1967 – 2017: evoluciones y especificidades
La ponencia se propone analizar la evolución del pensamiento crítico en los países de la región andina durante el periodo 1967 - 2017, haciendo hincapié en el caso de Ecuador.
El autor rescata una especificidad latinoamericana en la comprensión del pensamiento crítico, que tiene como punto referencial la revista Pensamiento Crítico (1967 – 1971) en Cuba, pues ubica coordenadas fundamentales: a) Pensamiento crítico y debate en/ con el marxismo (está ligado pero no queda copado por el marxismo); b) Pensamiento crítico fue importante para diferenciarse de la versiones manualistas y positivas del marxismo; c) Ejes claves en el pensamiento crítico son el antiimperialismo y anticolonialismo; d) Identidad y comprensión de los procesos latinoamericanos: indigenismo, populismo, dependencia. Entiende que el pensamiento crítico desarrolla: i) la contraposición de criterios; ii) la participación en las luchas populares: “El pensamiento crítico no existe sino es con debate y participación en las luchas populares” (Martínez: 2003)
Es importante resaltar estas especificidades que lo hacen distinto de los acentos europeos: escuela de Frankfurt y otros.
La ponencia trabaja alrededor de las antologías de pensamiento crítico publicadas por Clacso en 2017, respecto de Colombia, Venezuela, Perú, Chile, Bolivia y aporta una visión sobre la evolución en Ecuador.
En la antología de Colombia se destaca una comprensión del pensamiento crítico como aquel que rechaza o contribuye a confrontar el orden social capitalista y colonial vigente en nuestras sociedades latinoamericanas y caribeñas (Moncayo: 2017). En la antología de Venezuela se destaca una comprensión del pensamiento crítico como la reflexión social al servicio de una voluntad de cambio social, que se hace cargo de la explicación de la realidad concreta, uniendo las dimensiones del conocimiento, la política y la ética, potenciadas en el contexto de un compromiso político que busca favorecer el cambio social (Carioso: 2017). En la antología de Perú se destaca lo crítico como aquel que reside en un razonamiento cuestionador del orden establecido, por su carácter injusto o discriminador, sin filiaciones ideológicas o políticas precisas. Desde este ángulo de mira, dentro de la tradición crítica podrían también tener cabida corrientes liberales de naturaleza antioligárquica, así como diferentes posiciones de izquierda o progresistas, no necesariamente anticapitalistas (Tanaka: 2017). En la antología de Bolivia se destaca un pensar crítico sobre el colonialismo atraviesa sus textos, a veces en forma explícita, pero mayormente de modo sutil y entre líneas. Nos revela los ámbitos reticentes, rechazados y negados por la integración narcisista del Estado y por sus intelectuales (Ribero: 2017). En la antología de Chile se destaca entender el pensamiento teórico como proyecto, estrategia y formas de lucha, redundando en el conocimiento como expresión de conciencia social, que se traduce en el esfuerzo por construir la realidad, descubriéndola. Es el sujeto social el que debemos redescubrir en su espontaneidad (Benavides: 2017)
Para estudiar la evolución del pensamiento crítico en Ecuador proponer partir de la siguiente periodización: primer período: 1964 – 1988: Critica al capitalismo, debate sobre cambio y revolución, la organización política de izquierda, procesos políticos: el populismo, movimiento obrero, gobierno y elecciones; segundo período: 1989 – 2005: Globalización. Crisis de la izquierda, democracia y gobierno, lo nacional – popular, movimiento indígena: plurinacionalidad e intercultural, alternativas al desarrollo, nuevos movimientos sociales: género y ecología
Tercer período: 2005 – 2017: Progresismo y procesos de cambio en el Ecuador. Hegemonía desarrollista. Debate horizonte de cambio: buen vivir, economía social solidaria, soberanía alimentaria. Debate epistemológico: posmodernismo, decolonialidad, nuevas temáticas.
Al estudiar las fases más recientes del pensamiento crítico recupera la evolución sobre el concepto de Buen Vivir y propone leerlo entre dos coordenadas: por un lado los procesos políticos desde abajo, para ello recupera el concepto de contrahegemonía; y, por otro lado, la comprensión de horizonte de cambio como el espacio que permitió el encuentro entre perspectivas ecologistas, indigenistas y socialistas.