Esta ponencia presenta algunas reflexiones a partir de los avances de una investigación que busca identificar la relación entre cultura y religión en la conformación de las identidades femeninas de las mujeres pertenecientes a la etnia Misak, ubicadas en el departamento del Cauca en Colombia, y que a la vez, hacen parte de iglesias evangélicas presentes en el Resguardo de Guambia, zona geográfica en donde tiene el mayor asentamiento la etnia Misak.
Las mujeres de esta etnia afrontan la tradición patriarcal de sus ancestros -a pesar de que existe en su cosmovisión el concepto de dualidad- el cual reconoce la igualdad entre hombres y mujeres, aun así, el “machismo” -como ellas definen la posición de los hombres de su comunidad- es muy marcado, aún así dicha situación en las iglesias evangélicas -a pesar de que la religión cristiana sea percibida como patriarcal- en el interior de la comunidad pareciera que opera como un espacio de visibilización de las mujeres.
Julieta Paredes (2010), considera que en los pueblos originarios el asunto de género no pasaba por un dualismo masculino / femenino sino por una dualidad, que si bien mantiene ordenamientos sociales para hombres y mujeres, implica también equilibrio, diálogo, equivalencia. Aunque existen otras autoras que afirman, que por el contrario si existen comunidades que desde el principio de sus cosmovisiones hay una división de género. Para el caso del Pueblo Misak, el principio de dualidad esta presente en su cosmovisión, la memoria de su pueblo dice que “allá arriba con la tierra y el agua esta el – ella, es el pishimisak, a la vez masculino y femenino, que también ha existido desde siempre, de allí parte el principio de la dualidad que se constituye en la esencia de todos los humanos” (Dagua, Tunubalá, Varela, Mosquera, 2005).
En este sentido, realizar un estudio sobre las posibilidades o no que las iglesias evangélicas proveen a las mujeres, como posibilidad de participar y tener voz, en contextos en donde históricamente han sido silenciadas y enseñadas a inclinar la cabeza ante los hombres, hace que la pregunta por las representaciones culturales de género, en palabras de Nash el estudio sobre las representaciones culturales de género, como discurso central en la construcción de la contemporaneidad occidental, aporta luz sobre los mecanismos socioculturales que actúan en la negación continua de las mujeres como sujetos políticos e históricos. Las representaciones culturales juegan así, un papel decisivo en tanto que mecanismos de subalternidad, aunque pueden también actuar como formas de resistencia” (Nash, M., 2006) en este caso si la presencia de la religión trae consigo alguna posibilidad de resistencia o emancipación.
Respecto a la presencia evangélica en el resguardo de Guambia inicia con el primer misionero Otto Langeloh, en ese momento el resguardo comenzaba en la zona de Cacique, y continuaba hacia arriba por el Río Piendamó a las zonas de Puente Real, Pueblito, Campana y otras zonas ubicadas en el Páramo, hoy el territorio del Resguardo es mucho más extenso, debido a los procesos de recuperación de tierras.
Según el trabajo de documentación de R. Sering (1999), el 11 de octubre de 1931 se bautizaron los primeros creyentes en la ciudad de Popayán, uno de ellos fue el primer creyente indígena de la comunidad Páez, llamado Porfirio Ocaña. El mismo autor señala que Otto Langeloh, escribió acerca de la dificultad que significó la evangelización en la comunidad indígena de los Guambianos debido a la presencia de las religiosas de la Comunidad de las Hermanas de la Madre Laura (las lauritas), quienes a su llegada ya habían construido una escuela para los niños Guambianos, en la zona de las Delicias, que se encontraba a mitad de camino entre Silvia y Puente Real, la escuela estaba ubicada en ese tiempo, justo a la entrada del Resguardo, y esto significaba un contacto sustancial de los occidentales con los indígenas y particularmente, aseguraba la presencia católica entre ellos.
La presencia de este centro educativo aparece en esta región de acuerdo con Gros (2012) sobre el dominio que en la época tenía la Iglesia católica sobre el sistema educativo en Colombia, “[con la firma del Concordato en 1887] lo que dio un gran poder a la Iglesia sobre el sistema educativo en las tierras de misión [las cuales correspondían a las zonas de frontera y las tierras de colonización]”.
Según Juan Diego Demera (2003) “En términos culturales, la comunidad guambiana se muestra hoy como una compleja y dinámica creación que involucra elementos del ritual católico con costumbres y pensamientos propios de los guambianos”. A la vez, se han conformado congregaciones de instituciones religiosas cristianas que tienen una fuerte presencia en el resguardo de Guambia, especialmente diferentes congregaciones evangélicas. Aunque la presencia más antigua se encuentra en la figura de la CACMIGC (Comunidad Alianza Cristiana Guambiana Misionera Indígena Colombiana), la cual se podría decir es la denominación oficial de los indígenas Misak, y la cual cuenta actualmente con 17 Iglesias en las diferentes zonas en las cuales está organizado el resguardo, estás son: Cofre, Campana, Pueblito, Cumbre, Peña del Corazón, Puente Real, Michambe, Cacique, Guambia Nueva, Las Tapias, Los Bugíos, La Laguna, El Tejar, La Esmeralda, El Carmelo, La Bonanza, Tranal .
Según Demera (2003)
“Estas diversas prácticas [religiosas] configuraron, de manera histórica, las intensas relaciones entre catolicismo y cultura indígena y, al mismo tiempo, fueron eje para el establecimiento de nuevas prácticas sociales, políticas y religiosas, entre ellas las contemporáneas misiones católicas y protestantes. Estas misiones redefinieron y continúan reelaborando el campo de las relaciones entre religión y sociedad en el resguardo indígena de Guambia”.
Desde la perspectiva de las teorías feministas que retoman los aportes de los estudios poscoloniales y subalternos, se destacan los planteamientos hechos por Cabrera, Sánchez-Avella y Ramírez , sobre la poscolonialidad como “una propuesta política para descolonizar el saber-poder y problematizar la constitución del otro”, de esta manera esas propuestas dinamizan las reflexiones sobre la identidad, la representación y las condiciones desiguales del género.
Este aspecto llama poderosamente la atención debido a que en los diálogos sostenidos con varias de las mujeres Misak, ellas plantean que la entrada de los occidentales a sus comunidades trajo consigo el machismo, situación que transformó por completo la cosmovisión en relación con la posición entre hombres y mujeres en la etnia. Y aunque, no es posible que ellas de manera abierta hablen desde una perspectiva feminista, debido a que estas posiciones no son aceptadas por la comunidad, muchas de ellas se han capacitado y han adquirido conocimientos que las han llevado a movilizar a otras mujeres en la búsqueda de una valoración de la mujer y han gestionado los espacios de participación de ellas en la comunidad, al punto que en 2013, por primera vez una mujer fue elegida por voto popular como la gobernadora del cabildo, máximo cargo en la comunidad.
En cuanto a las experiencias subjetivas de las mujeres en la iglesia, no solo se tiene en cuenta las historias asociadas a la iglesia evangélica sino también la iglesia católica.
En particular, al indagar con las mujeres se encontró que el pertenecer a la iglesia evangélica ha traído consigo una mayor posibilidad de estudiar y de relacionarse con personas que les apoyan en su búsqueda de estudiar. Les otorga otras opciones para vivir, por ejemplo, el formarse en institutos bíblicos fuera del resguardo, les da la oportunidad de conocer otros contextos, y en especial, por las características del seminario al que son enviados los miembros de la CACMIGC, un lugar en donde pueden compartir con otros indígenas de otras comunidades.
“perdoné a mi mamá porque yo en ese tiempo tenía doce años, en ese tiempo no entendí, tenía rencor a mi mamá y pues me tocó pedir perdón y así me libré, y pues gracias a Dios ahora voy a empezar a estudiar, con la ayuda de Dios, yo creo que hasta que Dios me de la vida, yo sé que se van a abrir puertas” .
En palabras de Liliana Suárez “Como parte de estas experiencias personales e íntimas, surge con fuerza la reflexión sobre la espiritualidad y la religión. La iglesia es un elemento ambivalente: Más allá de la institución, la experiencia de apropiación del discurso religioso aparece reiteradamente como un acto profundamente personal […] La religión se enfoca desde una perspectiva postsecular que intenta superar la inflexibilidad del laicismo mal entendido, y que se enfoca en el significado que la religión adquiere para las mujeres en ocasiones muy diferente a la interpretación que de las mismas prácticas hacen los varones de la misma comunidad (2008).
Otro aspecto a destacar, tiene que ver con los testimonios que las mujeres cuentan del cambio en la vida de sus esposos, en particular dos de ellas, provienen de familias cristianas evangélicas, sin embargo, al momento de elegir sus compañeros, ellos no eran cristianos lo que en un principio dificultó las relaciones de pareja, por lo cual ellas afirman haber tenido que orar durante algún tiempo, para que ellos llegaran a la iglesia.
Es necesario aclarar que en general, los Misak tienen una fuerte influencia religiosa, debido a la presencia histórica de las hermanas de la Madre Laura, quienes a principio del siglo XX eran quienes tenían a su cargo la educación de los guambianos. De igual manera, desde los años 30 ha existido una amplia presencia de la iglesia evangélica a través de los misioneros de la Alianza Cristiana y Misionera. Esta situación ha hecho que esta comunidad tenga unas particularidades, en cuanto por ejemplo, a haber constituido su propia denominación religiosa propia, como lo es la CACMIGC, administrada cien por ciento por ellos.